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sábado, 12 de diciembre de 2009

Nieve en el campus






Por televisión habían anunciado la hora precisa de la primera nevada de aquel otoño de 1994. La universidad estaba desierta; era el Día de Acción de Gracias. Me dirigí hacia el amplio patio desolado. Había una suave ventisca y el cielo estaba gris. Reconocí a un tímido estudiante malasio que –con las manos dentro de los bolsillos y tiritando- parecía esperar algo. Una suave gota helada me rozó la cara. Comenzaron a bajar gotas más densas y una capa blanca cubrió la grama. ¡La nieve! –pensé− la esperada nieve de mi infancia, capaz de conmover con su hechizo a un corazón tropical… El malasio se había quitado los guantes y extendía los brazos hacia el cielo. Nos miramos sonriendo y comprendimos que era nuestra primera nevada.

jueves, 29 de enero de 2009

Paseo diario (mini-cuento)


Todos los días, a esta misma hora, la saco a pasear. El alegre tintineo de las llaves la excita y aprieta el paso hacia la puerta. Salimos. Aunque miles de olores nos guían por caminos ya recorridos, siempre me parece que todo es nuevo y sorprendente.

No quiero que se distraiga demasiado y la arrastro tirando de la correa. A veces se resiste, pero me compadezco de ella y dejo que salude a sus amigos y vecinos.
Cuando agito mi cola en señal de aprobación, sonríe feliz.