martes, 22 de mayo de 2007

Bestsellers: La Sombra del Viento




De vez en cuando hay que leer un bestseller. ¿Por qué no? Porque es literatura comercial, de dudosa calidad, no aporta nada al lector exigente, responden la mayoría de mis amigos intelectuales.

Bueno, prefiero contradecirlos a veces. Hasta algunos profesores de Escritura Creativa dicen que de vez en cuando hay que leer un bestseller; tal vez como una vía para aprender algunas técnicas sobre cómo mantener el suspenso y hacer la obra propia más entretenida. Pienso igual. Así que deseché mis prejuicios y me lancé. La obra escogida fue: La Sombra del Viento, de Carlos Ruiz Zafón, el autor español más vendido en los últimos tres años, creo. Quizás superó con esa obra al creador del Capitán Alatriste, Javier Pérez Reverte.

No puedo decir que el libro me desilusionara porque sabiendo de antemano que era un bestseller, no esperaba mucho. Pero, detalles aparte, me sumergí al menos en las primeras cien páginas, en una obra que parece una mezcla de varios géneros: intriga y suspenso van de la mano con la literatura típica del folletín decimonónico.

El argumento es sencillo: Daniel Sempere, a los 10 años de edad, visita con su padre librero el Cementerio de los Libros Olvidados, una extraña biblioteca donde van a parar los libros que nadie quiere. Allí, en una especie de iniciación, se le encomienda un libro titulado La Sombra del Viento, el cual Daniel lee fascinado. El muchacho trata de conocer otros libros del mismo autor, un tal Julián Carax, pero se entera de que todos sus libros han sido quemados por un misterioso personaje salido de las mismas páginas del libro.

Durante el resto de la novela, el joven Daniel va reuniendo pistas sobre Carax, se topa con algunos personajes interesantes y surgen varias tramas y subtramas que le agregan cierto suspenso al relato. Lo malo es que ya por la página 200 uno va sospechando quién es el siniestro personaje que persigue a Daniel y quiere quemar las novelas de Carax. Por otra parte, la prosa es un poco irregular, a ratos intenta ser poética, otras veces se vuelve francamente repetitiva, con innecesarias recapitulaciones de los hechos anteriores. La pormenorizada descripción de varios personajes recuerda por momentos a la prosa de Isabel Allende. Hay errores evidentes de ortografía y uno geográfico imperdonable: ¡¡aludir a la ciudad de Bogotá afirmando que está en Venezuela!!!

Pero si he de ser justa como lectora, tengo que mencionar que tiene algunos atractivos para que yo llegara a completar las 462 páginas de la novela. Al menos al principio, cuando se describe la extraña relación entre Daniel y Clara, no pude dejar de recordar a Pip y Estela, de la inolvidable “Grandes Esperanzas”, de Charles Dickens. También rescataría ese furor del amor adolescente entre Julián y Penélope, por una parte, y Daniel y Bea, por otra. El personaje mejor logrado de toda la obra es sin duda, Fermín Romero de Torres. Sus ocurrencias y consejos lo hacen verdaderamente simpático. Diría que es quien salva el libro. Mientras otros personajes resultan francamente desdibujados, como el padre de Daniel, quien resulta anodino y el bibliotecario Isaac, al cual pienso se le podía haber sacado más partido.

El final tiene escenas bastante previsibles; sin embargo, me llamó la atención una, cuando Daniel se dispone a luchar por Beatriz y se topa con un anciano en una plaza. Hay cierta magia y poesía en ese pequeño cruce de los dos hombres durante esa mañana invernal de Barcelona. ¡Ojalá hubieran más escenas así en toda la novela!

A pesar de todo, confieso que su lectura me ayudó a pasar un aciago fin de semana en el que un extraño dolor de espalda me confinó a quedarme en casa por dos días. De esta manera descubrí que si estoy enferma, si llueve o me encuentro mortalmente aburrida, bien puedo sumergirme por unas horas en una lectura “light” sin mayores remordimientos.

4 comentarios:

Marta Matos dijo...

Hola Aurora: me alegra mucho saber de ti!

Hoy subí a "Sabas Nieves" y leí un relato tuyo en la cartelera del C.E.C. ... al final colocaste la dirección de este blog.

Me gusta mucho tu blog: el diseño, los contenidos ... su lectura es agradable ... te felicito Aurora!

Nos vemos por los caminos del Ávila!

Aurora Pinto dijo...

Gracias, Marta, si no nos encontramos con tanta frecuencia en El Avila, también existe Internet. Espero verte pronto en las actividades del CEC.

Un abrazo,
Aurora

Joseín Moros dijo...

Deseo ya estés bien para que sigas escribiendo en tu blog. Espero la siguiente entrega.

Joseín Moros dijo...

El placer de la lectura!! Es telepatía como dijo el profesor.