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lunes, 30 de enero de 2012

Win Win: un dilema moral




Casi puedo decir que tengo como un paradigma personal el suponer que toda película donde actúa Paul Giamatti es buena. Y es que este actor norteamericano, sin ser ni parecer remotamente un galán logra meterse en la piel de personajes muy diferentes y se ve cómodo tanto en la comedia como en el drama. Así lo ha demostrado como el inseguro escritor en Entre Copas, el inspector de policía de la estupenda El Ilusionista o el asesor de propaganda política de The Ides of March, entre otros roles memorables.

Siguiendo mi paradigma, alquilé sin pensarlo mucho Win Win, que me imagino traducirán correctamente como Ganar-Ganar, una comedia donde Giamatti se luce como un abogado endeudado que, obligado por las circunstancias, comete un acto que compromete su ética, lo cual le acarreará inesperadas consecuencias.

Giamatti le presta mucha humanidad y hasta ternura a su papel como Mike Flaherty, un padre y esposo dedicado que trabaja con poco éxito como abogado durante el día mientras en las noches es entrenador del equipo de lucha de la secundaria local. Apremiado por sus responsabilidades familiares, Flaherty se ofrece a cuidar a un cliente con principio de demencia senil, eso sí, recibiendo a cambio la pensión del anciano. De manera inesperada, entra en escena Kyle (Alex Shaffer) el nieto adolescente del cliente, un chico problemático, pero con un extraordinario don para la lucha y cuando Flaherty y su familia logran encaminar al jovencito nuevamente hacia el deporte y las cosas empiezan a marchar para todos, aparece la madre del muchacho, una adicta rehabilitada y ambiciosa que complicará la situación al reclamar la custodia del padre enfermo para quedarse con su casa.

No es la típica comedia gringa, que saca fáciles carcajadas al gran público sino una comedia menos ligera, con personajes pequeños, cotidianos, cercanos al espectador y no por ello menos conmovedores. Flaherty, como le podría suceder a cualquiera de nosotros, se encuentra ante un dilema moral al tratar de ocultar su flaqueza y al mismo tiempo, hacer lo que considera más justo para todos.

Ficha técnica: Dirección y guión: Tom Mccarthy; Año: 2011
Reparto: Paul Giamatti, Amy Ryan, Bobby Cannavale, Jeffrey Tambor, Burt Young, Melanie Lynskey, Alex Shaffer, Margo Martindale, David W. Thompson, Mike Diliello.

martes, 27 de septiembre de 2011

El Árbol de la Vida


Un poema visual, una película de autor, no comercial, un canto a la evolución del universo, una celebración de la vida y la muerte, un filme pretencioso y aburrido, una gran obra de arte… Estos son algunos de los calificativos que ha recibido esta película, ganadora de la Palma de Oro en Cannes y última entrega del director norteamericano Terrence Malick, quien siempre le imprime a sus obras una visión muy particular (para muestra: El Nuevo Mundo, La Delgada Línea Roja).

Lo que sí se puede afirmar categóricamente es que no es un cine para las masas. Más de un incauto y ávido consumidor del cine tradicional de Hollywood atraído por los taquilleros protagonistas no aguantará las 2 horas y 20 minutos que dura la película, con sus escenas simbólicas y saltos en el tiempo, mientras a quienes nos gusta ampliar nuestros horizontes y explorar caminos menos convencionales nos entusiasma. Cuestión de gustos, por supuesto.

La historia (no lineal) se desarrolla en un pueblito de Texas en los años 50’s, donde tres niños crecen, maduran y pierden la inocencia, bajo la tutela de un padre y una madre con personalidades que contrastan: la madre, toda dulzura, bondad y pasividad (Jessica Chastain) y el padre, amoroso, pero estricto y muy exigente a la vez (Brad Pitt). Jack, el hijo mayor, interpretado por Sean Penn, ya adulto, recuerda esa infancia y sus contradicciones, así como la devastadora muerte de uno de sus hermanos. Intercalado con este relato, Malick introduce con audacia un documental que cuenta la historia de la creación y evolución del universo (con Big Bang y dinosaurios incluidos). Por otra parte, la espiritualidad (no necesariamente religiosidad, a pesar de las citas bíblicas) se encuentra presente en toda la película.

Si el filme responde o trata de responder alguna de las preguntas metafísicas que los humanos nos hemos hecho en algún momento de nuestras vidas es algo que cada espectador responderá individualmente… a mí me gustó, me sorprendió, me encantó la música maravillosa aportada por Alexandre Desplat. La película quizás es un poco larga, pero esa es la visión del autor. Hay escenas maravillosas, inolvidables, surrealistas, como el encuentro de la familia a la orilla del mar. El Árbol de la Vida termina siendo, para mí, una larga oración, una lectura muy particular de la conexión entre los humanos, la naturaleza y el creador del universo.

sábado, 20 de agosto de 2011

Somewhere


No sé por qué en castellano titulan: “En algún lugar del corazón” a “Somewhere” (En algún lugar), la última película de Sofía Coppola. Quizás para darle un giro cursi o más atractivo comercial al film de la directora norteamericana.

Y precisamente lo que menos encontrará el espectador es cursilería o melodrama en esta peli llena de atmósferas, momentos que se encadenan, escaso diálogo, quizás cierto minimalismo; es una típica obra de la Coppola donde una vez más explora el tema de la soledad, que en mi opinión fue mejor expuesto en “Lost in translation”.

La historia nos muestra a un joven y famoso actor de Hollywood que vive hastiado en un hotel de California, aburrido de compartir escasos momentos con amigotes y estrípers. Su vida da un giro al tener que alojar por unos días a su hija de 11 años. Pero que este argumento no engañe. Sofía Coppola se dedica a exponer los hechos y deja a los espectadores la libertad de poner las emociones que pueden (o no) desencadenarse de esta cinta. Stephen Dorff interpreta al actor Johnny Marco y Elle Fanning da vida a su hija Cleo. Vale la pena disfrutarla!

sábado, 11 de junio de 2011

Gastronómicas




Reviso mi colección de videos, tratando de deshacerme de algunos títulos que no valieron la pena y observo una tendencia. Entre mis películas favoritas, de las que no puedo prescindir, se encuentran las de un nuevo género: gastronómicas.

No me queda más que clasificarlas así. Son obras donde el drama y la comedia giran alrededor de la cocina, la buena mesa, los vinos… en fin, sobre ese ingrediente que hace la vida más amable y nos regala horas de disfrute en la compañía de amigos o de amantes.

La Fiesta de Babette, con su inolvidable cocinera francesa que se propone endulzar por una vez la vida de los austeros habitantes de un pueblo nórdico. Cuscús, el dramático relato de una familia de inmigrantes árabes en la Francia contemporánea y su relación con la comida. Como Agua para Chocolate, con su trasfondo de amor, dolor y realismo mágico en plena revolución mexicana. Y la más difícil y dura para el estómago: El Cocinero, El Ladrón, su Esposa y su Amante, (con el magnífico Tim Roth) y donde hay escenas de gran crueldad y canibalismo. También muy dramática: Vatel, con Gerard Depardieu y (otra vez) Tim Roth, sobre la vida y muerte de un gran chef amante de la perfección.

Hollywood también contribuye a este nuevo género con la edulcorada Un Paseo por las Nubes, sobre una familia mexicana que establece sus viñedos en California. Igualmente, Chocolate, con Johnny Depp y Juliette Binoche, como la exquisita chocolatera que escandaliza a un pueblito francés de principios de los años 60’s. Atrás no se queda Entre Copas, comedia sobre la inseguridad masculina, personificada por un escritor amante del vino y su inmaduro amigo. En los últimos tiempos, Julie & Julia destaca como homenaje a la chef Julie Child.

Y desde Grecia, imposible olvidar Un Toque de Canela (o La Sal de la Vida), una película sin complicaciones que cuenta en tono nostálgico la historia del astrónomo a quien su abuelo inició en el oficio culinario como una manera de “condimentar la vida”.

sábado, 26 de febrero de 2011

Winter's Bone (o Negocios Turbios)




Lo primero que uno agradece al ver esta película es la ausencia de melodrama en una historia tan dura y trágica. Básicamente, es un cuento sobre supervivencia y tenacidad. Pero un cuento muy bien contado.

La jovencita Ree (adolescente de 17 años) sobrevive en un medio rural miserable, rodeada de campesinos dedicados a la producción de drogas. Cuando su padre, metido de lleno en los negocios turbios que abundan en la región, desaparece, la chica se dedica a buscarlo para lograr que comparezca ante la ley. De no hacerlo, ella, su madre bipolar y sus dos hermanos pequeños perderán el rancho en el que sobreviven.

La joven Jennifer Lawrence da vida a una Ree muy convincente que en la búsqueda del padre no se deja amilanar por los sórdidos personajes que tratarán por todos los medios de colocarle obstáculos. Uno de ellos, el veterano John Hawkes realiza un extraordinario trabajo como el detestable y temible tío adicto de la protagonista.

Otro acierto de esta película del cine independiente de Estados Unidos es la magnífica ambientación. Estamos muy lejos de la idílica imagen del medio rural que muestran otros filmes. Aquí predomina el gris de ese frío invierno que parece dominarlo todo, hasta las almas de los personajes.

Hubiera sido muy fácil hacer un melodrama tipo “Precious”, donde se invoca a las lágrimas ante cada contratiempo de la protagonista. Por el contrario, en “Winter’s bone”, Ree enfrenta sus problemas con la misma dureza del ambiente que la rodea, sin perder por eso su sensibilidad.

Con cuatro nominaciones al Oscar (película, fotografía, actriz principal, actor de reparto) desde que la vi se convirtió en mi favorita para la categoría de Mejor Película… aunque confieso que aún no he visto las muy alabadas “Black Swan” ni “True Grit”. Veremos cómo le va mañana en la entrega de los premios, ante tantos filmes más promocionados y comerciales.

jueves, 10 de febrero de 2011

Ya viene el Oscar


Como cosa rara, en mi país se han estrenado pocas de las diez películas nominadas como mejor film… Todos los años, por esta época, me canso de esperar los estrenos que no llegan y busco ansiosa por los caminos verdes las pelis que no han llegado para poder hacerme una opinión antes de la kilométrica (y tediosa), ceremonia de entrega de los premios.

Hace poco vi “El Discurso del Rey”, una peli bien monárquica y previsible, que uno puede disfrutar en compañía de su abuelita sin ruborizarse, pero que cuenta con dos excelentes actores: Colin Firth, como el sufrido y tartamudo George VI y el extraordinario Geoffrey Rush, su poco ortodoxo profesor de dicción. La película vale tan solo por las actuaciones y el maravilloso inglés que pronuncian los personajes. La he recomendado a todos mis alumnos de inglés (que tienen el suficiente nivel para entender las sutilezas y acentos del idioma).

También vi “Los Chicos están todos bien”, con Annette Bening y Julianne Moore en los roles principales como una pareja de lesbianas que conciben a sus hijos por medio de un banco de semen y tienen que lidiar años después con el padre biológico de los muchachos (Mark Ruffalo). Lo mejor: la actuación de la Benning, nominada, por cierto, como mejor actriz.

Ya he visto y comentado “La Red Social”, una de las grandes favoritas y acabo de ver “127 horas”, una peli que superó mis expectativas en cuanto a guión y edición. Ya sabía que se trataba de una historia real: el joven que se va a escalar solo en los cañones de Utah y sufre un accidente terrible: su mano queda atrapada por una roca imposible de mover, lo que lo hace sufrir una agonía que en la obra se contagia al espectador.

Aún no he visto “El Cisne Negro”, otra de las favoritas, pero pronto lo haré, aunque siento como si ya la hubiera visto cuatro veces porque todo el mundo se ha empeñado en contármela sin que haya podido evitarlo... :(

De las que sí llegaron a Venezuela el año pasado, me quedo con “El Origen”, un film que parece varios a la vez, explora el poder de quienes aspiran a manipular la mente humana y mantiene el suspenso -literalmente- hasta el último minuto.

Me faltan muchas, creo que todas no las veré, pero la próxima que espero con ansiedad es “Biutiful”, nominada como mejor película en lengua extranjera. ¡Que nadie me la cuente, por favor!

martes, 21 de diciembre de 2010

La historia de Facebook



No entiendo la alharaca sobre La Red Social, el film sobre el origen de Facebook que ha causado sensación a nivel internacional desde su reciente estreno. Reconozco las buenas actuaciones de los actores principales: Jesse Eisenberg como Mark Zuckerberg, Andrew Garfield (Eduardo Saverin) y Justin Timberlake (Sean Parker). La verdad, esperaba mucho más de esta película de David Fincher.

Reconozco que la historia está bien contada, el interés por la acción no decae, el ambiente en los dormitorios de Harvard está bien logrado, pero algo falta… Uno no logra mayor empatía con los personajes. Se muestran sus acciones, pero su mundo interno resulta un misterio, por momentos el mismo Zuckerberg parece inanimado, robótico, creo que el público conoce muy poco de él si se queda solo con lo que muestra la película.

Como dice la promoción del film: “No puedes llegar a tener 500 millones de amigos sin hacer unos cuantos enemigos”. De eso se trata todo, la competencia entre precoces genios tecnológicos, sus rivalidades, juegos sucios y la ambición como norte para todas sus acciones. Lo mejor: los acelerados y contundentes diálogos escritos por Aaron Sorkin. Ahhh…olvidaba la música, las excelentes pistas (a cargo de Trent Reznor) que acompañan a los personajes. Aunque creo que no es una película que rompe cánones ni sobrevivirá al paso del tiempo, vale la pena verla… sin mayores alharacas.

lunes, 9 de agosto de 2010

Karate Kid (ahora en versión Kung Fu!!!)



Uno no puede negar la simpatía que despierta el joven Jaden Smith, el comprobado y acrobático carisma de Jackie Chan ni las espectaculares tomas de los paisajes chinos, incluyendo la Gran Muralla, pero… algo luce forzado en este “remake” de aquel éxito ochentoso… algo como ese título para una película sobre Kung Fu, o… será que el joven protagonista luce muchas poses, pero sus contendientes sí se ven más auténticos que él en los combates?… en fin… que en el cine comercial siempre es un riesgo la repetición y la imitación… aunque bien puede suceder que el nuevo público de este milenio ni siquiera note la diferencia…!

miércoles, 26 de mayo de 2010

It's complicated


Cuando uno se quiere alejar de las intensidades de la realidad nacional y de la vida cotidiana, nada mejor que sumergirse en una buena comedia... solo digo buena, ni siquiera excelente, pero capaz de provocar risas y evasión por casi dos horas.

De eso va “It’s complicated”, terriblemente traducida al español como “Enamorándome de mi ex”. La película, dirigida y escrita por Nancy Meyers, tiene a tres protagonistas de lujo: Meryl Streep, Steve Martin y Alec Baldwin. “It’s complicated” narra las vicisitudes que se le presentan a una madre de familia divorciada cuando se convierte en la amante accidental de su ex-marido.

Jane es la exitosa dueña de una panadería en Sta. Bárbara, California. Se lleva bien con Jake, el padre de sus hijos, quien está casado con una mujer más joven, pero al encontrarse en el mismo hotel en la graduación del hijo varón en Nueva York, viven una inesperada, clandestina y deliciosa “reincidencia”. Jane se encuentra así en una situación en la que ahora ella es “la otra”, a lo cual se suma el interés que comienza a surgir entre ella y Adam, un atento arquitecto que la pretende.

Es la clásica comedia de enredos, malentendidos y situaciones graciosas por las que pasan los antiguos esposos, ahora como clandestinos amantes. Jane debe tomar una decisión: regresar con su ex, por quien aún siente pasión o cerrar el pasado y abrirse a una nueva relación con Adam. Una película que demuestra como las complicaciones y contradicciones del amor también alcanzan a los “maduritos”.

domingo, 7 de febrero de 2010

Invictus: un líder para todos


“Este país está hambriento de grandeza”, dice Nelson Mandela, en una secuencia de la película Invictus. Se refiere a la Sudáfrica de mediados de los 90’s, cuando se estrenaba como el primer presidente negro en una nación aún dividida por los rezagos del apartheid.

En Invictus (dirigida por Clint Eastwood y con las excelentes interpretaciones de Morgan Freeman y Matt Damon) se cuenta un episodio de la historia de Sudáfrica. El presidente Mandela decide dejar atrás el pasado, el cual incluía sus 27 años de prisión y la segregación de millones de sus compatriotas, para formar una sola nación junto a la minoría blanca que los había oprimido. El líder se da cuenta de la importancia del deporte, no solo como motor de emociones, sino como elemento integrador de todos los estratos de la sociedad. Su apoyo decisivo al equipo nacional de rugby, formado en ese momento por una mayoría blanca, da inicio a un proceso de unificación entre dos razas, antes inimaginable en la sociedad sudafricana.

Mandela no es un santo, sino un hombre sabio y con visión de estadista, que en vez de querer perpetuarse en el poder, continuar aferrado al pasado y promover el rencor, decide dar un paso hacia adelante, buscando un mejor futuro para su pueblo e inspirando a sus compatriotas a compartir un sueño común de grandeza.
¿Necesitamos un Mandela en Venezuela?

jueves, 1 de octubre de 2009

¡Viva Bollywood!



En las últimas semanas he disfrutado de un descubrimiento cinematográfico: Bollywood. Las películas producidas por la industria india del entretenimiento tiene un cierto encanto que me ha hecho mirar hacia el cine asiático. Por casualidad cayeron en mis manos algunos títulos atractivos y he logrado apreciar un cine que, definitivamente, no fue hecho para mí ni para muchos otros occidentales, pero que tiene un sello propio y universal más allá de lo exótico.

En la India se producen cientos de películas al año que son traducidas a unos 16 idiomas que son hablados dentro del mismo país. Es un cine para las masas: con galanes y primeras actrices que parecen sacados de telenovelas, unas coreografías graciosas y exageradas y una duración extrema para cada película: más de dos horas y media. Para muestra, un ejemplo.

Hace poco vi Lagaan: Once upon a time in India y confieso que me conquistó. El argumento es simple: a finales del siglo XIX, con la India dominada por el imperio británico, un despótico capitán inglés somete a los campesinos de una provincia pobre a impuestos cada vez más altos. Ante la rebeldía de uno de los aldeanos (el galán y protagonista), el capitán les propone una apuesta insólita: les condonará la deuda por tres años si los campesinos logran ganarle un partido de cricket a los ingleses. En caso contrario, los campesinos se verán obligados a triplicar el lagaan (impuesto).

La película se lleva casi 3 horas (con intermedio incluido), en las cuales el galán rebelde debe convencer a todo un pueblo de que son capaces de aprender a jugar y a ganar el vital partido de cricket. Hay cantos y coreografías, romance, paisajes, música y entrenamientos, además de que el juego en sí se lleva la mayor parte de la película. Lo curioso es que no me aburrí nunca. Aún presintiendo el previsible final, me dejé llevar por el encanto de una película que recomiendo sin reservas a quienes quieran acercarse a Bollywood y probar una buena dosis de puro entretenimiento.

lunes, 2 de marzo de 2009

Un sherpa en Caracas




Por iniciativa privada, el famoso montañista Jamling Tenzing Norgay se encuentra en una corta visita en nuestro país. Jamling pertenece a la raza sherpa, una estirpe bravía que permanece a los pies del Himalaya como defensores y guías de Chomolugma, nombre que los tibetanos dan al pico Everest, el más elevado del mundo.



Jamling ya conquistó esa montaña en 1996, emulando la hazaña que realizó su padre, Tenzing Norgay, en 1953, cuando junto a Sir Edmund Hillary, se convirtió en uno de los dos primeros seres humanos en alcanzar la codiciada cumbre.



Jamling quiso desde pequeño ser como su padre, pero encontró muchos obstáculos para su sueño. Finalmente, ya desaparecido su progenitor, fue llamado por los productores de las películas IMAX de Estados Unidos, para, junto a Araceli Segarra, Ed Viesturs y otros montañistas atacar la cumbre y filmar una corta película sobre la experiencia.



En la temporada elegida para el ascenso casualmente se produjo la mayor tragedia en la montaña. Los líderes de dos expediciones comerciales y varios de sus clientes fallecieron para totalizar la cifra récord de 14 muertos y varios heridos. Los integrantes del equipo IMAX colaboraron en las labores de rescate de los heridos y tuvieron que tomar la difícil decisión de realizar –a pesar de todo- el ascenso. Para Jamling fue determinante su fe budista al tomar la decisión de continuar. Pidió consejo a los lamas y, siguiendo el espíritu de su padre como guía, logró completar junto con sus compañeros la hazaña.



Parece increíble que luego del desastre, el equipo IMAX consiguiera cerrar con una nota positiva la peor temporada de escalada en el Everest. El resultado es una hermosa película que inmortaliza el ascenso espiritual de Jamling, el recorrido histórico de Araceli Segarra, la primera española y catalana en llegar a la cumbre y la hazaña de Ed Viesturs, subiendo por cuarta vez a la montaña, en esa ocasión sin suplementos de oxígeno.



Luego de mostrar su película, Jamling ofreció una corta charla en el Planetario Humboldt del Parque del Este en Caracas y respondió amablemente las numerosas preguntas de la privilegiada audiencia.



En sus respuestas, destacó siempre el enorme respeto que le merece la montaña y sus deidades, así como los integrantes de la raza sherpa, hombres indómitos que han pasado de labriegos a escaladores, fundamentalmente por razones económicas, y trabajan arduamente como guías y porteadores en las montañas. Finalmente, testimonió su admiración por los pioneros de la escalada en el Himalaya. Al ser preguntado si creía que los montañistas contemporáneos podrían subir al Everest con los rudimentarios equipos con los que ascendieron Hillary y su padre, respondió que le parecía imposible, ya que ellos, así como Mallory, Irvine y otros fueron los verdaderos pioneros que tuvieron el valor y la fortaleza de adentrarse en un mundo completamente desconocido. El mismo terminó reconociéndose como perteneciente a una generación más débil.



A quien quiera profundizar en estos temas, recomiendo la película Everest de IMAX, a la cual anunció Jamling seguirá en un par de años una secuela. También recomiendo el libro autobiográfico de Jamling: “Más cerca de mi padre”, que ya he reseñado en este blog y ahora, autografiado por su autor, es uno de los tesoros de mi biblioteca de montañismo. Cuando vi por primera vez la película y leí el libro jamás puede imaginar que tendría la ocasión de conocer a uno de mis héroes aquí en mi ciudad. ¡Cosas de la casualidad o de la causalidad!, como dirían mis amigos budistas.

domingo, 25 de enero de 2009

In the time of the butterflies


En estos días, haciendo zapping en la tele, me sorprendió toparme con una película basada en el libro de Julia Alvarez: “In the time of the butterflies”. Sólo vi pedacitos de la película que tenía como protagonista a Salma Hayek como Minerva Mirabal y a Edward James Olmos como Leonidas Trujillo.

La verdad, no puedo opinar sobre el film, porque no lo vi completo, pero el libro sí lo leí hace años y puedo recomendarlo. Es una narración ficticia –pero basada en personajes y hechos históricos- sobre la vida de las hermanas Mirabal, unas jóvenes que se atrevieron a desafiar a la férrea dictadura de Trujillo. Las Mirabal se convirtieron en símbolo de la resistencia al ser emboscadas y asesinadas por los esbirros del régimen cuando regresaban de visitar a sus esposos presos en una cárcel lejana a la capital.

Aún hoy en día son veneradas en su patria, ya que su cobarde asesinato logró despertar las conciencias dormidas de muchos dominicanos, inspirándoles a luchar la democracia y la libertad.

Julia Álvarez tomó los hechos básicos de la historia y los convirtió en novela, curiosamente escrita en idioma inglés. Álvarez es dominicana, pero vive desde 1960 en Estados Unidos, a donde llegó su familia huyendo también de la dictadura. Es una escritora sensible a los temas del exilio, el desarraigo y la vida de los latinos que se debaten entre lo que dejaron atrás y el nuevo país al que no terminan de adaptarse. Este es precisamente el argumento de otra de sus novelas: “How the García girls lost their accents”.
La escritora ha ganado varios premios en su país adoptivo y desde hace años se dedica a la enseñanza de la literatura en una universidad americana. Sus libros están traducidos al español y, a pesar del aislamiento al que estamos sometidos en los últimos años los venezolanos con la restricción de dólares para publicaciones extranjeras, es posible conseguirlos en alguna que otra librería.

domingo, 18 de enero de 2009

El cine "políticamente correcto"


















Para los que no nos alejamos mucho de Caracas durante la transición al nuevo año, el cine significó un buen escape.

A mí me gusta
Mucho lamento que las expectativas que había generado toda la publicidad sobre este filme no se reflejaran en pantalla. La sinopsis es simple (quizás, demasiado) una chef venezolana intenta abrirse campo en Inglaterra (¿por qué Londres y no París?) y regresa al país con las tablas en la cabeza. Su admirado chef británico viene por unos días a Caracas, y ella tendrá que alternar con el arrogante europeo en los fogones de un lujoso hotel caraqueño. Varias situaciones se suceden entre todos los empleados, que deciden hacerle la guerra al musiú. Inesperadamente surge el romance con happy end previsible, etc. La película tiene buena fotografía, unas cuantas escenas graciosas y muchos gaps que la limitan. El principal: ¿cuándo fue que los protagonistas se enamoraron? No hubo ni siquiera un leve intercambio de besitos... ¿Será que en la edición nos perdimos algo?

Cuando hice estos comentarios ante algunos amigos, casi todos me regañaron: que si hay que apoyar al cine nacional, que si no hay groserías y la temática no es vulgar, que si muestran lo mejor del país y un bonito mensaje, etc, etc. A pesar del chaparrón, no me convencieron. Si el filme pretende mostrar lo venezolano, es increíble que se obvie la inseguridad (lo primero que teme un extranjero aquí) y la polarización política (imposible de ignorar en los últimos 10 años). Al final, la película queda como en el aire, desmarcada de toda realidad, flotando en el limbo de una Venezuela ideal que nadie se cree que exista. No estoy en contra de variar la temática en el cine nacional ni creo que todas las películas deban exhibir el realismo crudo de Secuestro Express (¡muy buena, por cierto!!), pero aún en el género de comedia debe haber algún asidero a la realidad. Caso contrario termina pareciendo una película casi encargada por las autoridades, “políticamente correcta”, como para no herir a nadie.

Lo que me gustó: bien logrados el compañerismo de los cocineros, el personaje de la Pichi (la típica sifrinita cabeza hueca, pero simpática) y su relación con la hermana; la escenita de los protagonistas cocinando en la playa (lástima que se quedó trunca, ya que prometía un romance que nunca se llega a ver).

En fin, los peligros de lo “políticamente correcto”.

Caramel
Aquí hay que quitarse el sombrero ante esta película libanesa-francesa sobre las aventuras y desventuras de varias mujeres ligadas a una peluquería de Beirut. El nombre Caramel viene del ungüento que se utiliza en el mundo árabe para la depilación. Esta podría clasificarse como una película tragicómica, con una mezcla de humor entre dulce y triste.

Layale, la dueña de la peluquería, es una mujer que ronda los treinta y desperdicia su vida enamorada de un hombre casado; la empleada más joven está a punto de casarse y enfrenta a la posibilidad de ser repudiada por no llegar virgen al matrimonio; otra de las chicas descubre que le gustan más las mujeres que los hombres; una actriz de edad madura se niega a reconocer su edad y una costurera vecina se debate entre un merecido amor y el deber de cuidar a su hermana trastornada. La manera como estos personajes encaran sus problemas, en medio del apoyo y la solidaridad, logra el favor del público (no solo el femenino) de diferentes culturas y países.

Caramel está muy bien lograda y actuada, ganó reconocimientos en Cannes durante su estreno y posee un argumento sólido, actuaciones inmejorables y escenas que se agradecen, como la del policía enamorado de Layla que al observarla hablando por teléfono reproduce con insólita ternura una conversación imaginaria. En este filme tampoco hay groserías, sexo explícito ni violencia, pero realmente no hacen falta, y esto no la convierte automáticamente en “políticamente correcta”.

Australia
Esta superproducción, protagonizada por los taquilleros Hugh Jackman y Nicole Kidman es una historia épica que cuenta una historia de amor entre finales de los años treinta y principios de los cuarenta del siglo pasado. Al filme no le falta nada de lo que mueve al público sin demasiadas exigencias: el previsible romance entre la aristócrata inglesa y el rudo capataz, un niño que acerca al espectador a la secreta cosmogonía aborigen, racismo, prejuicios sociales, una naturaleza espectacular y acción trepidante por más de dos horas que -por lo menos para mí- nunca se hicieron largas.

Sí, en Australia, hay todos los estereotipos del gran cine de Hollywood; hay melodrama, pasiones desbordadas... pero, ¡qué bien combinados están todos estos elementos! Es un filme sin mayores pretensiones, hecho sencillamente para entretener y hacerlo a lo grande. Lady Ashley viaja al país-continente con la intención de obligar a su esposo a vender sus tierras para que regrese a la civilizada Inglaterra, pero éste ha sido asesinado el día de su llegada. Cuando está a punto de vender el rancho, se entera de la ambición desmedida del ayudante de su esposo, un tipo deshonesto y racista, que tiene un hijo aborigen al que detesta. El afán de proteger al niño y de hacer justicia llevan a la arrogante aristócrata a pactar con el rudo capataz (Hugh Jackman) el traslado de miles de caballos a través del desierto australiano y por ahí se va la historia, que incluye el amor maternal que despierta el pequeño aborigen en la protagonista y los terribles bombardeos de la ciudad de Darwin, por parte de los japoneses, en plena Segunda Guerra Mundial.
La parte “políticamente correcta” de la película denuncia el hipócrita racismo de ingleses y australianos blancos contra mestizos y aborígenes, simbolizados por el niño Nullah y su familia materna. Por cierto, es este pequeño actor, Brandon Walters, quien se roba el show de todo el filme. A su corta edad -once años- desborda talento. Su personaje, un niño que tiene una mágica conexión con la naturaleza a través de su abuelo chamán, cuenta la historia en primera persona, introduciéndonos en el relato desde los primeros minutos. Hay escenas muy bien logradas, como la de Nullah enfrentando con sus poderes la estampida de caballos, todas las tomas de la naturaleza y la escena de la repentina aparición del capataz en la fiesta de la alta sociedad (que nos hizo suspirar a todas las féminas, ja, ja).

En general, la película me pareció una épica tipo “Lo que el viento se llevó”, así que no se la recomiendo a quien no le guste ese tipo de melodramas. Pero a quien le guste el romance, la acción, la naturaleza autraliana y comprenda porqué Clark Gable provocaba los suspiros de nuestras bisabuelas, sin duda no pasará un mal rato contemplando al recio Hugh Jackman.

Madagascar 2
Y bueno, ¿cómo perderse Madagascar 2, después de haberme reído tanto con la primera?
Esta vez los simpáticos animalitos neoyorquinos llegan por fin a África, gracias a la línea aérea de los alocados pingüinos. En el selvático continente vivirán una serie de aventuras –en mi opinión no tan graciosas como en el primer largometraje- pero con buenos momentos, donde los pingüinos, el rey lémur y la viejita se roban el show.
El final deja entrever que muy pronto veremos la tercera parte de esta animación que parece -a ratos- dirigida más a los adultos que a los niños.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Paul Newman


1925-2008
Quiero recordarte como el Brick atormentado de "Una gata sobre el tejado caliente" o el pícaro jugador de "El golpe".
¡Gracias por tus personajes y tu vida bien vivida!

domingo, 22 de junio de 2008

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal



Con gran expectativa esperaba el estreno de esta cinta. Y mis expectativas se estrellaron con la realidad.
En esta última (¡ojalá que realmente sea la última!) película de la serie vemos a un Harrison Ford avejentado, pero en forma, que llega al Perú, le confiesa a su joven amigo Mutt (Shia LaBeouff) que estuvo antes en ese país con... Pancho Villa!!! Luego habla en dialecto maya con los indígenas locales!!!
Mucha persecución, una pizca de romance y un final demasiado previsible le hacen a uno desear el definitivo retiro de Indy.
A veces es mejor dejar a los héroes dormir en paz.

domingo, 18 de mayo de 2008

¿La Comedie Francaise o The American Comedy?



Este fin de semana me quise olvidar de los dramas. Cero rollos y sufrimientos, así que las películas elegidas fueron dos comedias “light”, una de Francia y la otra de Estados Unidos.

Lo Mejor de Nuestras Vidas, (título que le viene muy bien, ya que el nombre original en francés era algo así como Asientos de Orquesta) es una historia contemporánea sobre una serie de personajes ligados al mundo cultural cuyas vidas se cruzan en un café parisino. Una neurótica actriz de telenovelas que lo daría todo por actuar en el cine culto; un pianista rico y famoso que se harta de tocar para los ricos y quiere dedicar su arte a los pobres; un coleccionista de arte que dona todas las obras recopiladas en una larga vida; la conserje del teatro que ya está preparada para retirarse luego de años de amistad con los más legendarios artistas. El hilo conductor de estos personajes y otros que los rodean es la joven e ingenua Jessica (Cecile de France), quien llega a París para trabajar como mesera precisamente en el Cafe des Theatres y continuar el sueño de su abuela de participar del lujo y la belleza de la Ciudad Luz.

El elenco lo integran: Cécile De France, Valérie Lemercier, Albert Dupontel, Laura Morante, Claude Brasseur, actores de primera línea todos, quizás conocidos en Venezuela escasamente por los asiduos a los Festivales del Cine Francés. Recordamos a Cécile de France por su actuación en Las Muñecas Rusas, secuela de la inolvidable El Albergue Español, a la que titularon por estos lares: Una Casa de Locos; (no sé a qué obedece tanto cambio en los títulos).

El asunto es que esta ligera comedia francesa de hermosa escenografía y sólidas actuaciones captó mi atención por su excelente guión, sólidos actores y acertados diálogos.

No puedo decir lo mismo de Porque lo digo yo, propuesta americana del tipo comedia romántica, acerca de una sobreprotectora madre de tres chicas que se empeña en buscarle marido a Millie, la menor de sus hijas. Si bien en la película francesa no me reí a carcajadas –aunque hay escenas hilarantes como cuando la actriz trata de convencer al director de cine de que ella es la mejor para interpretar a Simone de Beauvoir- en la americana no hay mucho humor inteligente; parece una de las series a las que nos tienen acostumbrados Sony, Warner, Fox y otros canales de cable. De hecho, sólo le faltan las típicas risitas de fondo que caracterizan a estas series. Hay unas cuantas situaciones graciosas –justo es decirlo- pero los personajes ¡son tan estereotipados!; Diane Keaton es la misma de Alguien tiene que ceder y otras películas de ese tipo que ha hecho últimamente, parece que ni siquiera hace un esfuerzo por diferenciarse de actuaciones anteriores. No puedo negar que en este filme hay una buena química entre Keaton y Mandy Moore, que intrepreta a Millie y también tiene sus buenos momentos, como cuando las hermanas y la madre se lanzan a cantar, pero... no sé, mucha escena previsible, mucho diálogo innecesario y sobreactuación, hasta hay un par de pastelazos, algo que a mi modo de ver se convierte en el recurso al que muchas veces acude el cine comercial norteamericano cuando la imaginación falla.

Por otra parte, en la película gala no encontré ni un momento de aburrimiento y al terminar de verla, me quedó la sensación –junto a una sonrisa- de que es necesario revisar de vez en cuando qué es realmente lo que nos importa, qué es lo mejor de nuestras vidas. ¿Era ese el objetivo de este sencillo filme? No lo sé... pero sin duda me reafirma en esta convicción: Vive la Comedie Francaise! ... Vive la joie de vivre!

jueves, 20 de marzo de 2008

Edith y Marion se funden en La Vie en Rose



Si uno quiere saber por qué Marion Cotillard ganó el Oscar, el Bafta, el César y el Globo de Oro por su interpretación como Edith Piaf, basta ver unas cuantas escenas de la película: “La Vie en Rose”.

La Cotillard supo encarnar el alma torturada de la más famosa cantante francesa de todos los tiempos. Fue un gran reto para esta joven de 32 años. Y lo logra a la perfección. Desde el principio del film uno se olvida que está viendo a una actriz interpretando a otra gran artista. El espectador no sabe si la que canta y sufre en pantalla es más real y humana que la misma diva, a la que nuestra generación solo conoce como referencia, como el icono de una época y un sentir muy particular de Francia. Edith Piaf fue la cantante-objeto-símbolo de intelectuales y artistas, así como del pueblo llano y logró imponerse en el mundo como el estandarte de la vida bohemia parisina.

En el film uno descubre y disfruta la vida y canciones de la diva y se asombra con la caracterización de Marion Cotillard desde la adolescente cantante-mendiga, pasando por la mujer enamorada y a ratos feliz hasta la enferma terminal que acusa el deterioro físico de una vida extrema entre las privaciones y los excesos. Todo en la vida de Edith Piaf fue intenso: su infancia, sus amores, su dependencia de las drogas, su extraordinario talento. Y la película es fiel a esta realidad.

Por su parte, Marion Cotillard proviene de una familia de artistas, ya había ganado en el año 2005 el César (equivalente al Oscar en su país) por su actuación en Largo Domingo de Noviazgo.

La Vie en Rose está dirigida por Olivier Dahan. En el reparto también actúan Silvie Testud, Pascal Greggory y Gerard Depardieu.

Una película imperdible.

sábado, 1 de marzo de 2008

Ayer, hoy y mañana (De Sica, 1963)


Uno de los máximos exponentes del neorrealismo italiano, Vittorio De Sica (también uno de mis directores preferidos) es el artífice de esta inolvidable comedia muy italiana, protagonizada por la pareja emblemática formada por Sofía Loren y Marcello Mastroianni.

La película, ganadora del Oscar en 1964, consta de tres historias completamente independientes. La primera cuenta como una vendedora de cigarrillos logra esquivar una multa durante años valiéndose de un subterfugio legal: las leyes italianas no permiten poner presa por un delito menor a una mujer embarazada o en período post-parto. Así que cada año Adelina trae un nuevo “ragazzo” al mundo, hasta que su marido queda agotado y no puede cumplirle, generando un divertido conflicto en la pareja.

El segundo episodio toma al principio ribetes de drama al relatar el conflicto de una rica mujer de sociedad y su pasión por un interesante periodista de clase media. Al final, la diferencia de clases y la frivolidad de la dama se imponen con un rompimiento caricaturesco, como si De Sica se hubiera arrepentido del tono con el que comenzó esta historia en particular.

El último relato nos trae un personaje más estereotipado, la típica prostituta de “corazón de oro” que realiza su buena acción del día al ayudar a su moralista vecina a que su nieto siga en el seminario.

En las tres historias destaca la capacidad camaleónica de los protagonistas. Logran dar vida a personajes muy diferentes y, para mi sorpresa, Mastroianni se luce especialmente en el tercer relato, como el mediocre funcionario “hijito de papá”, llevado por la lujuria. Por cierto, en esta última hay una famosa escena de strip tease, de la Loren que al parecer provocó infartos en su época. Hoy en día, luce casi inocente y muy divertida.

Son tres historias originales, quizás algo ingenuas si seguimos los estándares actuales, una pertenece al dramaturgo Eduardo De Filippo, otra se basa en un texto de Alberto Moravia, pero las tres, forman un conjunto inolvidable que retrata muy bien a la mejor comedia italiana de los años sesenta.

Si te gustan los clásicos, el humor, las buenas actuaciones y el cine de Vittorio De Sica, la disfrutarás tanto como yo.





domingo, 9 de septiembre de 2007

Carpe diem (¡Aprovecha el día!)


¿Recuerdas aquel film de los 80's, La Sociedad de los Poetas Muertos, de Peter Weir, que puso de moda la frase latina: carpe diem?


Esta semana tuve la ocasión de recordarlo, en especial el poema de Whitman dedicado al campeón de la libertad, Abraham Lincoln:


"O Captain! My Captain!", Walt Whitman


O Captain! my Captain! our fearful trip is done;
The ship has weathered every rack, the prize we sought is won;
The port is near, the bells I hear, the people all exulting,
While follow eyes the steady keel, the vessel grim and daring.
But O heart! heart! heart!
O the bleeding drops of red!
Where on the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.

II.

O captain! my Captain! rise up and hear the bells;
Rise up! For you the flag is flung, for you the bugle trills:
For you bouquets and ribboned wreaths, for you the shores a-crowding:
For you they call, the swaying mass, their eager faces turning.
Here Captain! dear father!
This arm beneath your head;
It is some dream that on the deck,
You've fallen cold and dead.


III.

My Captain does not answer, his lips are pale and still;
My father does not feel my arm, he has no pulse nor will;
The ship is anchor'd safe and sound, its voyage closed and done;
From fearful trip the victor ship comes in with object won!
Exult, O shores, and ring, O bells!
But I with mournful tread,
Walk the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.