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miércoles, 25 de enero de 2012

Hojeando el Tao Te Ching


Cada vez que hojeo el Tao Te Ching no dejo de sorprenderme por la vigencia de ese texto -un tanto críptico- escrito por Lao Tsu o Lao Tsé hace unos 2 mil 500 años. Se dice que el autor fue un filósofo que dejó sus enseñanzas sobre el Taoísmo condensadas en este pequeño libro, antes de abandonar su China natal para desaparecer en Occidente.

La corriente filosófica a la que alude –el Taoísmo- busca explicar el Universo a través del Tao (el cambio permanente) y se fundamenta en la observación de la naturaleza. Sin embargo, en el Tao Te Ching no solo se alude al Orden Natural de las Cosas sino que se profundiza, - a menudo de manera poética- sobre la trascendencia de la vida humana, el arte de gobernar, el autoconocimiento y la armonía y fluidez entre los elementos del Cosmos.

Tengo una edición de Vintage, traducida al inglés por Gia-Fu Feng y Jane English. Hace muchos años que no lo leo corrido; a veces me detengo en una página al azar y todavía me asombra su sabiduría y vigencia.

Un ejemplo:

“Tengo tres tesoros que guardo y mantengo:
El primero es la misericordia; el segundo, la economía;
El tercero es no querer estar por delante de otros.
De la misericordia viene la valentía; de la economía viene la generosidad;
De la humildad viene el liderazgo.

Hoy en día los hombres rechazan la misericordia, pero tratan de parecer valientes;
Abandonan la economía, pero tratan de lucir generosos;
No creen en la humildad, sino que intentan ser siempre los primeros.
Esto ciertamente es la muerte.

La misericordia trae victoria en la batalla y fortaleza en la defensa.
Es el medio por el cual el cielo salva y protege”.

jueves, 22 de abril de 2010

Saint Jordi ya está aquí




El 23 de abril es el Día del Libro. Celebro esta fiesta de las letras, recordando algunas de mis grandes lecturas:

- Un libro memorable: "La Tuna de Oro", de Julio Garmendia.
- Un libro memorioso: "Ficciones", de Jorge Luis Borges.
- Un libro entrañable: "El Arpa de Hierba", de Truman Capote.
- Un libro de aventuras: "Huckleberry Finn", de Mark Twain.
- Un libro erótico: "Kamasutra".
- Un libro fantástico: "La Historia Interminable", de Michael Ende.
- Un libro triste: "Suite Francesa", de Irene Nemirovsky.
- Un libro inolvidable: "El Corazón de las Tinieblas", de Joseph Conrad.
- Un libro de la infancia: "Grandes Esperanzas", de Charles Dickens.
- Un libro gótico: "Criaturas de la noche", de Israel Centeno.
- Un libro sobre montañismo: "No Picnic on Mount Kenya", de Felice Benuzzi.
- Un libro biográfico: "The Wildest Dream: The Biography of George Mallory", de Peter and Lenni Gillman.
- Un libro espiritual: "Camino de Santiago: Viaje al Interior de uno mismo", de Juan Antonio García Monge y Juan Antonio Torres Prieto.
- Un libro de humor: "Groucho y yo", de Groucho Marx.
- Un libro indispensable: "Infancia del Mago", de Hermann Hesse
- Un libro sobre libros: "La Casa de Papel", de Carlos María Domínguez.

martes, 21 de abril de 2009

Los hallazgos en un mercado de pulgas


De vez en cuando, en mi urbanización, una iglesia local organiza un mercado de pulgas. Es la ocasión para que los vecinos se deshagan de algunos corotos viejos y hasta saquen alguna platica. La filosofía detrás de los “flea markets” parece ser: “la basura de unos puede ser el tesoro de otros”. Así es. Hace unos días me acerqué al mercado de pulgas con la intención de curiosear y ‒debo reconocer‒ para estudiar el movimiento de la actividad a ver si me animaba a participar en él. Me llevé unas cuantas sorpresas. Junto a un montón de ropa vieja había una que otra antigüedad y, por supuesto, discos y libros interesantes.


Allí, tirado en el suelo, junto a viejas revistas y unos platos que ya vivieron sus mejores tiempos estaba una obrita de Ítalo Calvino (por solo 10 bolívares) que en vano había buscado hace meses en nuestras cada vez más desprovistas librerías: El Castillo de los Destinos Cruzados. Se trata de unos relatos de este gran escritor italiano en los que el autor se valió de las cartas del Tarot para armar personajes y argumentos.


La estructura de la obra es sencilla, pero efectiva. Varios personajes se encuentran en un castillo (luego lo harán otros en una taberna) y por razones desconocidas todos han perdido el habla. Los personajes utilizan un mazo de cartas del Tarot para contar (como si fuera un story-board) sus vidas.

Así, las historias del alquimista que vendió su alma, de la novia condenada, de Astolfo en la luna y todas las demás, adquieren vida y sentido con cada carta.
Calvino utiliza este recurso para contar unas cuantas historias, pero al describir las cartas, sugiere otras, lo que hace al libro aún más interesante. Un verdadero hallazgo de “flea market”.

lunes, 6 de abril de 2009

La pesadilla nazi de Philip Roth


¿Y si en las elecciones de 1940, en vez de Franklin D. Roosevelt, hubiera sido elegido presidente Charles A. Lindbergh? ¿Y si el héroe y pionero de la aviación se hubiera aliado con Hitler para acabar con los judíos durante su presidencia? ¿Y si hubiera sido chantajeado para hacer esto último?

¿Y si…? Estas dos palabras en forma de interrogante, que a menudo son el germen de toda buena historia son la excusa que utiliza el escritor Philip Roth para situar al lector ante una posibilidad escalofriante y no del todo inverosímil, gracias a su habilidad de narrador.

El establecimiento de un gobierno de tendencia nazi podría haber ocurrido aún en los Estados Unidos de haberse dado algunas condiciones, parece ser la teoría que sustenta Roth en su novela.

En La Conjura contra América, el escritor desarrolla esta idea, desde la óptica de un niño (llamado Philip Roth, como él) y su familia judía. Los padres verán impotentes como el país se va transformando bajo el poder fascista y los intentos exitosos; primero, de dividir a los judíos; luego, de aislarlos y finalmente, preparar su exterminio.

Aunque no conozco con mucha profundidad la historia norteamericana, el relato me pareció muy bien planteado. Al final, lo que realmente destaca es la transformación de una familia amenazada ante algo que parece inevitable. Como toda persona que padece un régimen autoritario, hay un momento en que el padre de Philip, sintiéndose impotente para proteger a su familia, se lamenta:
“(…) todos los días me hago la misma pregunta (…) ¿Cómo es posible que una cosa así esté ocurriendo en Norteamérica? ¿Cómo es posible que personas así estén al frente de nuestro país? Si no lo viera con mis propios ojos pensaría que estaba sufriendo una alucinación…”.

El final (que no adelanto) me pareció un poco brusco, como si Roth hubiera tenido prisa por deshacer el difícil entramado que había logrado. Destaco la excelente descripción de los sentimientos del niño Phil. El miedo, dolor y la incertidumbre que siente por su futuro, así como la madurez que va adquiriendo al verse enfrentado a tantos avatares logran que ese personaje establezca empatía con lectores de diferentes culturas. Después de todo, los sentimientos son universales.

lunes, 2 de marzo de 2009

Un sherpa en Caracas




Por iniciativa privada, el famoso montañista Jamling Tenzing Norgay se encuentra en una corta visita en nuestro país. Jamling pertenece a la raza sherpa, una estirpe bravía que permanece a los pies del Himalaya como defensores y guías de Chomolugma, nombre que los tibetanos dan al pico Everest, el más elevado del mundo.



Jamling ya conquistó esa montaña en 1996, emulando la hazaña que realizó su padre, Tenzing Norgay, en 1953, cuando junto a Sir Edmund Hillary, se convirtió en uno de los dos primeros seres humanos en alcanzar la codiciada cumbre.



Jamling quiso desde pequeño ser como su padre, pero encontró muchos obstáculos para su sueño. Finalmente, ya desaparecido su progenitor, fue llamado por los productores de las películas IMAX de Estados Unidos, para, junto a Araceli Segarra, Ed Viesturs y otros montañistas atacar la cumbre y filmar una corta película sobre la experiencia.



En la temporada elegida para el ascenso casualmente se produjo la mayor tragedia en la montaña. Los líderes de dos expediciones comerciales y varios de sus clientes fallecieron para totalizar la cifra récord de 14 muertos y varios heridos. Los integrantes del equipo IMAX colaboraron en las labores de rescate de los heridos y tuvieron que tomar la difícil decisión de realizar –a pesar de todo- el ascenso. Para Jamling fue determinante su fe budista al tomar la decisión de continuar. Pidió consejo a los lamas y, siguiendo el espíritu de su padre como guía, logró completar junto con sus compañeros la hazaña.



Parece increíble que luego del desastre, el equipo IMAX consiguiera cerrar con una nota positiva la peor temporada de escalada en el Everest. El resultado es una hermosa película que inmortaliza el ascenso espiritual de Jamling, el recorrido histórico de Araceli Segarra, la primera española y catalana en llegar a la cumbre y la hazaña de Ed Viesturs, subiendo por cuarta vez a la montaña, en esa ocasión sin suplementos de oxígeno.



Luego de mostrar su película, Jamling ofreció una corta charla en el Planetario Humboldt del Parque del Este en Caracas y respondió amablemente las numerosas preguntas de la privilegiada audiencia.



En sus respuestas, destacó siempre el enorme respeto que le merece la montaña y sus deidades, así como los integrantes de la raza sherpa, hombres indómitos que han pasado de labriegos a escaladores, fundamentalmente por razones económicas, y trabajan arduamente como guías y porteadores en las montañas. Finalmente, testimonió su admiración por los pioneros de la escalada en el Himalaya. Al ser preguntado si creía que los montañistas contemporáneos podrían subir al Everest con los rudimentarios equipos con los que ascendieron Hillary y su padre, respondió que le parecía imposible, ya que ellos, así como Mallory, Irvine y otros fueron los verdaderos pioneros que tuvieron el valor y la fortaleza de adentrarse en un mundo completamente desconocido. El mismo terminó reconociéndose como perteneciente a una generación más débil.



A quien quiera profundizar en estos temas, recomiendo la película Everest de IMAX, a la cual anunció Jamling seguirá en un par de años una secuela. También recomiendo el libro autobiográfico de Jamling: “Más cerca de mi padre”, que ya he reseñado en este blog y ahora, autografiado por su autor, es uno de los tesoros de mi biblioteca de montañismo. Cuando vi por primera vez la película y leí el libro jamás puede imaginar que tendría la ocasión de conocer a uno de mis héroes aquí en mi ciudad. ¡Cosas de la casualidad o de la causalidad!, como dirían mis amigos budistas.

jueves, 31 de julio de 2008

Lo que dicen algunos escritores...



... En este caso, sobre el arte de escribir:

“Practica el arte, recordando en todo momento que tu oficio es decir qué ves, y sigue con la historia”.
Stephen King, en Mientras Escribo

“Escribir lo que uno quiere escribir es lo que importa, y que eso importe por siglos o por horas es lo de menos”.
Virginia Woolf, en Un Cuarto Propio.

“Corregir consiste en hacerle creer al lector que las cosas fueron escritas sin mucho trabajo”.
Marcelo Di Marco, en Taller de Arte y Corrección.

“Si ustedes quieren hacer algo agradable, como mimarse a sí mismos, en medio del tráfago de la terrible escritura, tomen un libro cualquiera que les parezca atractivo y tírense a leer en un diván en una tarde calurosa, luego se dejan adormecer y, pasado un ratito, se despertarán renovados y escribirán algo lindo, fuerte, ingenioso. Eso me pasaba a mí. Total, si no les pasa a ustedes, al menos no les hará mal”.
Alicia Steimberg, en Aprender a Escribir

“No pulir, no limar demasiado; hay que ser desmañado y audaz. La brevedad es hermana del talento”.
Antón Chéjov, en Sin Trama y sin Final: 99 Consejos para Escritores.

“Ser consciente de uno mismo es el enemigo de todo arte, sea la actuación, la escritura, la pintura o la vida misma, que es el mayor arte de todos”.
Ray Bradbury, en Zen en el Arte de Escribir

“La imaginación es la cualidad humana que más nos aproxima a los dioses”.
Eduardo Liendo, citado por Ficción Breve Venezolana.

jueves, 26 de junio de 2008

¡Sorpresa y alegría!





Texto publicado en la Página Web de la Universidad Tecnológica del Centro (Unitec):

"Ganadores del concurso Uslar 100 años
La Universidad Tecnológica del Centro y el diario El Nacional se complacen en informar los ganadores del Concurso Nacional de Lectura Uslar 100 años, una iniciativa para divulgar y fortalecer el conocimiento de las grandes ideas de este ilustre venezolano.

Los ganadores son: en la categoría Estudiantil, Erly Álvarez, Néstor Liendo, Héctor Hernández, Marcos Castillo y Alejandro Azrnouz; y en la categoría Libre: Aurora Pinto, Luís Lizardi, Ricardo Henríquez, Milagros Rosas y Ana Patricia Melo.

Los afortunados recibirán en ambas categorías, para el primer y segundo lugar: una computadora portátil con accesorios, para el tercero: una computadora de escritorio con accesorios, y para el cuarto y quinto puesto: una computadora de escritorio.

Los participantes prepararon un ensayo basado en el libro Pizarrón, antología de la columna “Pizarrón”, a cargo de Rafael Arráiz Lucca y Edgardo Mondolfi".



En las fotos:
José Rafael Revenga, presidente de la Fundación AUP; Miguel Enrique Otero, presidente de la C.A. Editora El Nacional; César Peña Vigas, rector de la Unitec; Arístides Maza Tirado, presidente del Banco Caroní; Luis Eduardo Martínez, Vicerrector Administrativo de la Unitec.

Los felices premiados. (¡Puras sonrisas!).

Festejamos con las incondicionales Monique Loho y Olga Mejías

jueves, 15 de mayo de 2008

Lecturas recientes




Una de esas gripes horrorosas que tumban con todo y fiebre incluida me obligó a recluirme en casa por unos días. Para hacer más llevadera la recuperación me acompañé con los siguientes libros:

Una pantera en el sótano, de Amos Oz
Uno de esos relatos que te reconcilia con la lectura. Reflexión, belleza y poesía en el verano del joven protagonista y su descubrimiento de la verdadera amistad más allá de los vaivenes políticos.

Diez negritos, de Agatha Christie
Diez invitados a la remota Isla del Negro van desapareciendo en extrañas circunstancias. En la mejor tradición inglesa del relato de suspenso, esta corta novela te mantiene aferrado a sus páginas con la infaltable pregunta: ¿Quién carrizo es el asesino y por qué? Doña Agatha teje la asombrosa trama con su acostumbrada maestría. Por algo la llamaban la Reina del Misterio.

Oficina No. 1, de Miguel Otero Silva
Relectura de una obra fundamental de este narrador anzoatiguense. Sigue la sufrida vida de Carmen Rosa, el personaje mítico de Casas Muertas, esta vez en la fundación de El Tigre (o San Tomé, nunca me quedó claro) de la mano del boom petrolero de los años 30-40.

Arráncame la vida, de Angeles Mastretta
Este es un bolero aderezado con ranchera mexicana, abundantes dosis de machismo, revolución zapatista, corrupción del PRI y un toque de feminismo de la primera mitad del siglo XX. .. Bueno, se deja leer completico en un día de lluvia.

Rocanegras, de Fedosy Santaella
Otra relectura, ahora más sosegada, de este policial del profe Santaella, donde el lector corre ávidamente por sus cortos capítulos preguntándose cómo diablos saldrá Rocanegras del lío en que se encuentra metido para poder continuar su vida de galante aristócrata criollo.

Y estoy leyendo ahora:

El Globo de Colores, de Arturo Uslar Pietri
Libro de ensayos sobre viajes, que incluye: La Tierra de Nadie, texto imprescindible para comprender a Nueva York -sobre todo para los que amamos esa ciudad- y sorprendentemente vigente a pesar de haber sido escrito en 1950.

domingo, 20 de abril de 2008

Noche de novela





Llegar a casa de nuestra amiga Mercedes Zapata y su esposo John en las afueras de Caracas fue toda una odisea, pero valió la pena desafiar el tráfico inclemente de una noche de viernes en una cola que me recordaba por momentos el cuento de Cortázar: “La Autopista del Sur”.

Nuestro esfuerzo se vio recompensado por la sabrosa comida antioqueña con que nos obsequiaron los amables anfitriones Mercedes y John, quienes constituyen el verdadero ejemplo de la integración colombo-venezolana.

La velada literaria fue capaz de atenuar el más fuerte guayabo laboral y nos hizo olvidar el estrés de la semana, bajo el embrujo de la luna llena que iluminaba el lago de Miriam y las canciones de la inolvidable Edith Piaf, el jazz de Louis Armstrong y el bossa nova de Vinicius de Moraes.

¡Gracias, Mercedes! ¡Que se repita!

En las fotos:
El profe Santaella con sus alumnos del Taller de Novela, Miriam y Viviana en amena conversa y Luis Guillermo y yo.

viernes, 14 de marzo de 2008

La Casa de Papel

Definitivamente la calidad no está necesariamente ligada a la cantidad. Las 71 páginas de este breve relato lo confirman. “La Casa de Papel”, del argentino-uruguayo Carlos María Domínguez, es una bella historia sobre los libros y sus efectos –malsanos y sublimes, devastadores y enriquecedores, contradictorios, pero siempre contundentes- para quienes viven por y para ellos.

Los lectores empedernidos, los aprendices de escritores y todos aquellos que aprecien los libros lo suficiente como para invertir un tiempo importante de sus vidas en la lectura disfrutarán de esta pequeña joya muy bien escrita en nuestro idioma.

El argumento es (¿o parece?) sencillo. Una profesora inglesa es atropellada por un auto mientras caminaba distraídamente, hojeando unos poemas de Emily Dickinson. Varios días después, el colega que la sustituye en su cátedra recibe un singular libro destinado a ella. La historia se desarrollará cuando el colega viaje en busca del enigmático Carlos Brauer, el amante ocasional de la profesora desaparecida en tan extrañas circunstancias.

La prosa poética y meticulosa de Domínguez nos lleva por un viaje circular que pasa por el descubrimiento de la luminosa locura del hombre que construye una casa de papel.

Carlos María Domínguez es un autor reconocido en el cono sur; este relato le ha valido numerosos premios nacionales e internacionales y ha sido traducido a 18 idiomas.

Una joya para leer y releer al amparo de tu biblioteca personal.

sábado, 9 de febrero de 2008

Releer con gusto



Están sin orden de importancia ni preferencia, y reflejan mi muy variado gusto por la lectura. Son los libros que me acompañan –algunos desde la niñez y otros de más reciente factura- pero que considero imprescindibles y sobre todo, vuelvo a releer con gusto:

Cien años de Soledad, Gabriel García Márquez
La Tía Julia y el Escribidor, Mario Vargas Llosa
Un mundo para Julius, Alfredo Bryce Echenique
La vida exagerada de Martín Romaña, Alfredo Bryce Echenique
La Tuna de Oro y La Tienda de Muñecos, Julio Garmendia
El Nombre de la Rosa, Umberto Ecco
Hotel New Hampshire, John Irving
Ficciones, Jorge Luis Borges
Grandes Esperanzas, Charles Dickens
Tom Sawyer, Mark Twain
Los Detectives Salvajes, Roberto Bolaño
Amuleto, Roberto Bolaño
Putas Asesinas, Roberto Bolaño
No Picnic on Mount Kenya, Felice Benuzzi
La Odisea, Homero
Cantar del Mío Cid
Cuentos de la Alhambra
, Washington Irving
Groucho y yo, Groucho Marx
Las Artes y los Oficios, Aníbal Nazoa
Doña Bárbara, Rómulo Gallegos
Carnaval y otros cuentos, Isak Dinesen
Sueño de Una Noche de Verano, William Shakespeare
Las Mil y Una Noches
La Vida es Sueño, Pedro Calderón de la Barca
Cuatro para Delfina, José Donoso
Infancia del Mago, Herman Hesse
Seis Personajes en Busca de Autor, Luigi Pirandello
La Biblia

¿Y cuáles son los tuyos?

domingo, 23 de septiembre de 2007

Tarde con libros



No de lectura, sino de limpieza. Así fue mi tarde de sábado.
Limpieza por partida doble. No tenía ni medio para el cine, así que el encierro obligado en casa me llevó a acometer una tarea que he venido postergando en los últimos tiempos: limpiar y ordenar mis bibliotecas.

Fue una labor ardua y cansona; siempre he tratado de ser ordenada, pero me cuesta mucho encontrarle una lógica a la clasificación de los libros. Quizás tenga sentido guardar juntos los de ficción, pero... son tantos. Traté de agrupar los profesionales: gerencia, comunicaciones, publicidad, porque siempre ando buscándolos a altas horas de la noche y se desaparecen. Creo que esta vez lo logré a medias.

Parte del problema es el disímil tamaño de los estantes y de los libros. Los de arte -al menos-, quedaron desperdigados en sitios que considero estratégicos, veamos si después los recuerdo. Los del postgrado –todos en inglés- tienen ganado desde hace 10 años un espacio estelar. Quizás sean los únicos que puedo encontrar con cierta facilidad; los demás parece que tuvieran paticas y voluntad propia.

Al menos en esta ocasión la tarea tuvo sus compensaciones: aparecieron un par de libros que creía perdidos o prestados (que es casi lo mismo). “El cantar del Mío Cid” y “Seis personajes en busca de autor”; el primero es la gesta anónima del héroe de la España medieval y el segundo, a mi entender, la mejor obra teatral de Luigi Pirandello.