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domingo, 2 de octubre de 2011

Ilona llega, pero con retraso


¿Será verdad que son los libros quienes escogen a sus lectores, al revés de lo que siempre hemos pensado? ¿Será que algunos libros saben cuándo es el momento oportuno para que un lector los lea y aprecie? Quizás…

Durante unos cuatro o cinco años descansó en mi biblioteca “Ilona llega con la lluvia”, de Álvaro Mutis, sin que la lectura de sus dos primeras páginas lograra atraparme. Fue hace unos días, al leer algunos elogios sobre esta corta novela del escritor colombiano, que decidí leerlo.

No me explico cómo es posible que me haya privado por años de una lectura tan deliciosa, unos personajes originales e interesantes, una prosa contundente y poética a la vez.

Una pequeña muestra: “El cuerpo acabó de caer con un ruido sordo mientras el zumbido del ventilador se abría paso por entre el silencio que organiza la muerte cuando quiere indicar su presencia entre los vivos”. (Así, sin comas innecesarias).

Esta novela, que tiene mucho del género de aventura, narra un período de la inquieta vida de Maqroll el Gaviero, y su último encuentro con esa mujer enigmática, Ilona, que parece una versión femenina de sí mismo. Me la leí en un par de días, saboreándola despacio, para que me durara lo más posible. Forma parte de una trilogía y en lo que a mí respecta, ahora sí, arrepentida de mi falta de luces con respecto a Mutis y su obra, me dispongo a remediar este descuido, sin esperar a que sus libros se compadezcan de mí y me señalen y escojan como lectora.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Entre médicos, con "Blanco Nocturno"



Creo que siempre voy a recordar mi lectura de Blanco Nocturno, del argentino Ricardo Piglia, asociada a los lugares donde leí esta novela, ganadora de la última edición del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos.

Por una circunstancia casual, en los últimos dos meses he transitado de clínica en clínica, de médico en médico, bien sea acompañando a un familiar o para hacerme yo misma una serie de exámenes fastidiosos, pero necesarios, de la clase de chequeos que uno siempre trata de postergar o eludir.

Recientemente hice dos descubrimientos: agosto es el mejor mes para ir al médico porque las clínicas y consultorios bajan notablemente su afluencia por el asueto vacacional; lo segundo es que la mejor manera de enfrentar las revisiones de salud es con un libro en la mano; un libro bueno, preferiblemente, que uno no haya leído nunca. Descarto las relecturas porque uno puede distraerse fácilmente con el ambiente externo cuando el texto no depara mayores sorpresas.

Un libro interesante, absorbente, es como un escudo protector contra la impaciencia de los otros pacientes y la propia, las interminables horas y las conversaciones llenas de lugares comunes de quienes comparten una estrecha sala de espera.

Comencé mi lectura de la novela de Piglia en una de estas salas. La descripción de la personalidad carismática de Tony Durán y su asesinato se me revelaron en un laboratorio, tratando de seguir las contradictorias órdenes de la bioanalista: “relájese, pero apriete el puño, para que se vea la vena”.

Me atrapó el extraño trío que forma Durán en la novela con las gemelas Belladona, unas ricachonas malcriadas de la provincia argentina, mientras me sometía a ecosonogramas y exámenes radiológicos. Los pormenores del arresto del valet japonés Yoshio me encontraron con un “Hollster”, incómodo aparatico para medir la tensión por 24 horas y que propicia el insomnio al prenderse cada media hora… ¡Qué hubiera sido de mi obligado insomnio de esa noche sin las certeras deducciones del comisario Croce, las pesquisas del periodista Renzi, sin la decadencia que se traga la fábrica de Luca Belladona!

A diferencia de los personajes, al final descubrí que estoy bien, no tengo nada; valió la pena esa procesión entre clínicas y laboratorios. Pero aún quedaba novela y no me quedó más remedio que terminar la lectura en la antesala del odontólogo. Una lectura que comenzó como un policial más, con un muerto, montones de sospechosos y un comisario sagaz, pero que se fue transformando en algo mayor, en la revelación de un colectivo decadente y siniestro, empeñado en que todo siga como está, aunque en el camino el hombre con algo de dignidad pierda su moral y su cordura.

jueves, 22 de abril de 2010

Saint Jordi ya está aquí




El 23 de abril es el Día del Libro. Celebro esta fiesta de las letras, recordando algunas de mis grandes lecturas:

- Un libro memorable: "La Tuna de Oro", de Julio Garmendia.
- Un libro memorioso: "Ficciones", de Jorge Luis Borges.
- Un libro entrañable: "El Arpa de Hierba", de Truman Capote.
- Un libro de aventuras: "Huckleberry Finn", de Mark Twain.
- Un libro erótico: "Kamasutra".
- Un libro fantástico: "La Historia Interminable", de Michael Ende.
- Un libro triste: "Suite Francesa", de Irene Nemirovsky.
- Un libro inolvidable: "El Corazón de las Tinieblas", de Joseph Conrad.
- Un libro de la infancia: "Grandes Esperanzas", de Charles Dickens.
- Un libro gótico: "Criaturas de la noche", de Israel Centeno.
- Un libro sobre montañismo: "No Picnic on Mount Kenya", de Felice Benuzzi.
- Un libro biográfico: "The Wildest Dream: The Biography of George Mallory", de Peter and Lenni Gillman.
- Un libro espiritual: "Camino de Santiago: Viaje al Interior de uno mismo", de Juan Antonio García Monge y Juan Antonio Torres Prieto.
- Un libro de humor: "Groucho y yo", de Groucho Marx.
- Un libro indispensable: "Infancia del Mago", de Hermann Hesse
- Un libro sobre libros: "La Casa de Papel", de Carlos María Domínguez.

jueves, 12 de noviembre de 2009

lunes, 6 de abril de 2009

La pesadilla nazi de Philip Roth


¿Y si en las elecciones de 1940, en vez de Franklin D. Roosevelt, hubiera sido elegido presidente Charles A. Lindbergh? ¿Y si el héroe y pionero de la aviación se hubiera aliado con Hitler para acabar con los judíos durante su presidencia? ¿Y si hubiera sido chantajeado para hacer esto último?

¿Y si…? Estas dos palabras en forma de interrogante, que a menudo son el germen de toda buena historia son la excusa que utiliza el escritor Philip Roth para situar al lector ante una posibilidad escalofriante y no del todo inverosímil, gracias a su habilidad de narrador.

El establecimiento de un gobierno de tendencia nazi podría haber ocurrido aún en los Estados Unidos de haberse dado algunas condiciones, parece ser la teoría que sustenta Roth en su novela.

En La Conjura contra América, el escritor desarrolla esta idea, desde la óptica de un niño (llamado Philip Roth, como él) y su familia judía. Los padres verán impotentes como el país se va transformando bajo el poder fascista y los intentos exitosos; primero, de dividir a los judíos; luego, de aislarlos y finalmente, preparar su exterminio.

Aunque no conozco con mucha profundidad la historia norteamericana, el relato me pareció muy bien planteado. Al final, lo que realmente destaca es la transformación de una familia amenazada ante algo que parece inevitable. Como toda persona que padece un régimen autoritario, hay un momento en que el padre de Philip, sintiéndose impotente para proteger a su familia, se lamenta:
“(…) todos los días me hago la misma pregunta (…) ¿Cómo es posible que una cosa así esté ocurriendo en Norteamérica? ¿Cómo es posible que personas así estén al frente de nuestro país? Si no lo viera con mis propios ojos pensaría que estaba sufriendo una alucinación…”.

El final (que no adelanto) me pareció un poco brusco, como si Roth hubiera tenido prisa por deshacer el difícil entramado que había logrado. Destaco la excelente descripción de los sentimientos del niño Phil. El miedo, dolor y la incertidumbre que siente por su futuro, así como la madurez que va adquiriendo al verse enfrentado a tantos avatares logran que ese personaje establezca empatía con lectores de diferentes culturas. Después de todo, los sentimientos son universales.

domingo, 25 de enero de 2009

In the time of the butterflies


En estos días, haciendo zapping en la tele, me sorprendió toparme con una película basada en el libro de Julia Alvarez: “In the time of the butterflies”. Sólo vi pedacitos de la película que tenía como protagonista a Salma Hayek como Minerva Mirabal y a Edward James Olmos como Leonidas Trujillo.

La verdad, no puedo opinar sobre el film, porque no lo vi completo, pero el libro sí lo leí hace años y puedo recomendarlo. Es una narración ficticia –pero basada en personajes y hechos históricos- sobre la vida de las hermanas Mirabal, unas jóvenes que se atrevieron a desafiar a la férrea dictadura de Trujillo. Las Mirabal se convirtieron en símbolo de la resistencia al ser emboscadas y asesinadas por los esbirros del régimen cuando regresaban de visitar a sus esposos presos en una cárcel lejana a la capital.

Aún hoy en día son veneradas en su patria, ya que su cobarde asesinato logró despertar las conciencias dormidas de muchos dominicanos, inspirándoles a luchar la democracia y la libertad.

Julia Álvarez tomó los hechos básicos de la historia y los convirtió en novela, curiosamente escrita en idioma inglés. Álvarez es dominicana, pero vive desde 1960 en Estados Unidos, a donde llegó su familia huyendo también de la dictadura. Es una escritora sensible a los temas del exilio, el desarraigo y la vida de los latinos que se debaten entre lo que dejaron atrás y el nuevo país al que no terminan de adaptarse. Este es precisamente el argumento de otra de sus novelas: “How the García girls lost their accents”.
La escritora ha ganado varios premios en su país adoptivo y desde hace años se dedica a la enseñanza de la literatura en una universidad americana. Sus libros están traducidos al español y, a pesar del aislamiento al que estamos sometidos en los últimos años los venezolanos con la restricción de dólares para publicaciones extranjeras, es posible conseguirlos en alguna que otra librería.

domingo, 14 de diciembre de 2008

El cuerpo como barrera del dolor


Hace poco me trajeron de Madrid, La Ofensa, una breve novela que anhelaba leer desde el año pasado, cuando supe por Internet que había sido reconocida en España como uno de los mejores libros de 2007.

Es lamentable que las férreas restricciones a las importaciones de libros impuestas por el gobierno nos hayan privado a los venezolanos de apreciar valiosas obras internacionales. La Ofensa fue un suceso en el mundo hispanoamericano y aún ninguna librería venezolana –que yo sepa– la ofrece. Es la quinta novela de Ricardo Menéndez Salmón, un joven asturiano que ha logrado destacar en la narrativa española contemporánea.

En la primera parte de la novela –La Bestia Rubia– se narra cómo un tranquilo sastre alemán, Kurt Cruwell, es llamado a filas al estallar la Segunda Guerra Mundial. El joven se despide de su novia judía, a quien nunca volverá a ver y cumple con sus deberes de soldado adaptándose progresivamente a los avatares de la confrontación hasta que al presenciar una masacre, sufre una extraña reacción: su cuerpo pierde todo trazo de sensibilidad. En la segunda parte –Una Educación Sentimental– el joven intentará superar su enfermedad con la ayuda del Dr. Lasalle y de la enfermera Ermelinde. En la tercera –Esta Lágrima contiene un Mundo– Cruwell, ya casado y con una nueva identidad en el apacible Londres de postguerra, volverá a enfrentarse a un pasado que no le ofrecerá tregua.

Aunque ambientada en la Segunda Guerra Mundial, no se trata de la típica historia de nazis a las que Hollywood y cierta literatura nos tiene acostumbrados. Aquí el tema es la fragilidad del cuerpo ante la capacidad de infringir sufrimiento del ser humano. ¿Se trata de locura? En todo caso, de una locura del cuerpo: la total negación de los sentidos ante una realidad terrible e imposible de aceptar.

En el libro se aprecian alusiones a otras obras literarias. No en vano, el protagonista se llama Kurt, nombre similar al del personaje retratado por Joseph Conrad en El Corazón de las Tinieblas. Pero este Kurt enfrenta su viaje hacia el horror armado con una original barrera contra el dolor.

El tema –trágico y universal– podría haber sido abordado por un escritor de cualquier nacionalidad, pero bajo la óptica de Menéndez alcanza una sabia mezcla de mesura y emoción. Tan importante es lo que dice como lo que deja entrever a través de las elipsis de la historia. El ritmo varía de rápido a pausado en las dos primeras partes, para volverse trepidante en la tercera, invitando a una lectura ávida que probablemente sorprenderá al lector con un final inesperado y cargado de símbolos.

Hay quien califica a La Ofensa como “una metáfora de un siglo trágico”. No estoy segura de esta afirmación, pero sin duda, su lectura mueve a una muy universal reflexión sobre la capacidad degenerativa del mal y la fuerza redentora del bien, como eternos polos entre los cuales se desplaza la humanidad. Y, como todos los buenos libros, provoca en el lector más preguntas que respuestas.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Capote traducido


"No conocía a nadie que escribiese y a poca gente que leyese. Pero el caso era que sólo me interesaban cuatro cosas: leer libros, ir al cine, bailar claqué y hacer dibujos. Entonces, un día, comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble, pero implacable amo".
Truman Capote


Acabo de terminar (o devorar) “Otras voces, otros ámbitos”, de Truman Capote. El gran escritor sureño plantea en esta corta novela (creo que su primera, publicada originalmente en 1947), el camino iniciático que llevará al joven Joel desde su infancia hasta su adolescencia, al tiempo que vislumbra su adultez.

Es una novela excelente, con hermosos y dolorosos pasajes; tiene algo de los héroes de Dickens, pero sin el “happy end”. Tomemos, por ejemplo, a Grandes Esperanzas. Mientras que el joven Pip se levanta entre varios infortunios hasta convertirse en un adulto maduro y seguro de sí mismo, para Joel las cosas no van a resultar tan sencillas. Poco a poco descubrirá que el mundo de los adultos que lo rodean está hecho de mentiras y, eventualmente, se atreverá a abandonarlo para buscarse a sí mismo.

Pero lo que me inquieta no es tanto comentar la novela, sino lo pesada que puede resultar una lectura cuando nos llega mediante alguna traducción demasiado española. Tengo la edición de Bruguera, plagada de habéis, estáis e incluso uno que otro chaval.

Entiendo que se trata de un correcto castellano. No hay dudas. Pero... cómo cuesta conciliar al chico que sufre en Alabama con ese lenguaje más propio de Madrid o Albacete... Es como si forzáramos al personaje principal y a sus amigas Floribel y Idabel a hablar como chamos caraqueños; o, digamos, como si se expresaran con un marcado acento argentino o mexicano. Aparte de ser risible, estas traducciones nos alejan mucho del ambiente que el escritor quiere plasmar, en este caso, el del sur profundo de los Estados Unidos.

La solución podría ser leer los libros en su idioma original. Al menos con lo clásicos, es posible encontrarlos en otros idiomas, incluso aquí en Caracas, pero... cuando uno se encuentra con un libro de un autor japonés, por ejemplo, surge la duda. ¿Cuál será la mejor traducción?. La obra de Murakami ¿habrá sido traducida directamente del japonés al castellano, o la traducción original fue en inglés y de allí se pasó a nuestro idioma? En ese caso, ¿cuánto se ha perdido entre los giros de cada lengua?... un tema que da qué pensar...

domingo, 14 de septiembre de 2008

Ultimas lecturas: The Brief and Wondrous Life of Oscar Wao, de Junot Díaz



Gracias a mi amiga Mercedes, quien tuvo la gentileza de traerme de USA esta novela, pude disfrutar del libro ganador del Pulitzer 2008 en su idioma original: Spanglish. (Sospecho que en la traducción al español que ya está rodando por aquí se debe perder mucha de la chispa de esta novela).

Esta es la saga de una familia dominicana contemporánea que emigra a los Estados Unidos, concretamente a New Jersey, como la familia del autor. La historia te atrapa desde el principio y te lleva por los sufrimientos de varias generaciones de los Cabral gracias a una maldición que arrastran (quizás desde Africa) y los persigue condenándolos a la infelicidad.

Sé que no suena muy atractiva esta descripción, pero hay más, muchísimo más: un humor negro y delirante en el que el narrador nos explica a los lectores, con la ayuda de muchísimos pies de página, los intríngulis de la historia no-oficial de la República Dominicana, donde no falta ninguno de los íconos de esa isla: desde Trujillo hasta Porfirio Rubirosa, pasando por Cristóbal Colón y las Mirabal... creo que si acaso, le faltó Juan Luis Guerra. Pero antes de irme por las ramas, mejor me concreto a la trama principal (hay varias).

Oscar es un negrito dominicano muy, pero muy desubicado en la vida; es un nerd de la ciencia ficción, apasionado por los héroes de los cómics (él crea sus propias historias como incipiente escritor y sueña con ser el "Tolkien" dominicano), pero es incapaz de levantarse ni una sola chica. Condenado a un mundo sin amor en el que no “encaja”, finalmente Oscar toma algunas resoluciones heroicas. En el interin uno se encariña con esa adorable familia disfuncional incapaz –aún con las mejores intenciones- de ayudarlo a encontrar su lugar en el mundo. Uno sufre con las historias desgarradoras de la madre (Beli), de la abuela (La Inca), de la hermana y el casi-cuñado (este sí, típico macho caribeño), que resulta el narrador de la historia.

Es una novela urbana, familiar, tragicómica y de un ritmo trepidante, que te deja pensando en el infierno tropical que puede ser una supuesta isla paradisíaca, en manos de gente autoritaria, mediocre y francamente malvada. ¿Qué nos pasará a los latinoamericanos que cada cierto tiempo sucumbimos y terminamos colocando nuestros destinos en las manos de caudillos autoritarios? ¿Dónde está nuestra autoestima y nuestro valor?
A lo mejor podemos aprender algo del adolescente soñador, nerd y desadaptado que es Oscar Wao.

viernes, 22 de agosto de 2008

Un encarguito de Pérez Jiménez: La catira de Cela



Con este libro uno se entera de que el escritor gallego y Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela, en sus años mozos aceptó un pequeño encarguito de Marcos Pérez Jiménez: escribir un libro -una novela, para más señas- con la intención de competir y superar a la Doña Bárbara de Gallegos. Casi nada.

Por supuesto, la idea no salió de la cabeza del dictadorzuelo, pues éste no era muy versado en letras; la idea vino de otra mente más inclinada al oficio intelectual, la de Laureano Vallenilla, hijo. El junior del otro Vallenilla, adulador (a su vez) de otro dictador, Juan Vicente Gómez.

Moraleja 1: la historia se repite.

Moraleja 2: a todo militar mandón le sale de vez en cuando un intelectual arrastrado que trata (a realazo limpio) de imponer su "ideología" o "estética cultural" para pulir y justificar sus desmanes.

Moraleja 3: esos intentos generalmente no pasan de un esfuerzo patético que aún muchos años después provocan unas cuantas carcajadas.

En esta tierra venezolana ocurren cosas insólitas y sorprendentes, tan sorprendentes como que un escritor gallego pase unos cuantos meses recorriendo nuestros país, vista liqui-liqui, toque cuatro y se monte a caballo y ya se sienta: a) llanero!!!, b) autorizado a escribir la gran novela venezolana, c) coloque todos los modismos que aprendió en su viaje y en diccionarios de venezolanismos en todos los personajes de la novela y d) prepare una serie de libros "venezolanos", sobre las diferentes regiones de nuestro país (que serían pagados a precio de dólar petrolero).

El libro "Historia de un encargo: La Catira de Camilo José Cela", del escritor venezolano Gustavo Guerrero es una deliciosa lectura que a ratos analiza con ironía el atrevimiento de Cela, los estrechos vínculos entre la dictadura franquista y la vernácula, cuenta unos sabrosos chismes (muy bien contados) sobre los intelectuales de la época y nos transporta (para sorpresa de los que no habíamos nacido en los 50's) a un momento ya olvidado de nuestra historia donde el Nuevo Ideal Nacional de Pérez Jiménez trataba de imponerse para justificar su régimen autoritario.

Lo recomiendo sin reservas.

Ah, se me olvidaba, el libro ganó el Premio Anagrama de Ensayo 2008.

jueves, 31 de julio de 2008

Lo que dicen algunos escritores...



... En este caso, sobre el arte de escribir:

“Practica el arte, recordando en todo momento que tu oficio es decir qué ves, y sigue con la historia”.
Stephen King, en Mientras Escribo

“Escribir lo que uno quiere escribir es lo que importa, y que eso importe por siglos o por horas es lo de menos”.
Virginia Woolf, en Un Cuarto Propio.

“Corregir consiste en hacerle creer al lector que las cosas fueron escritas sin mucho trabajo”.
Marcelo Di Marco, en Taller de Arte y Corrección.

“Si ustedes quieren hacer algo agradable, como mimarse a sí mismos, en medio del tráfago de la terrible escritura, tomen un libro cualquiera que les parezca atractivo y tírense a leer en un diván en una tarde calurosa, luego se dejan adormecer y, pasado un ratito, se despertarán renovados y escribirán algo lindo, fuerte, ingenioso. Eso me pasaba a mí. Total, si no les pasa a ustedes, al menos no les hará mal”.
Alicia Steimberg, en Aprender a Escribir

“No pulir, no limar demasiado; hay que ser desmañado y audaz. La brevedad es hermana del talento”.
Antón Chéjov, en Sin Trama y sin Final: 99 Consejos para Escritores.

“Ser consciente de uno mismo es el enemigo de todo arte, sea la actuación, la escritura, la pintura o la vida misma, que es el mayor arte de todos”.
Ray Bradbury, en Zen en el Arte de Escribir

“La imaginación es la cualidad humana que más nos aproxima a los dioses”.
Eduardo Liendo, citado por Ficción Breve Venezolana.

viernes, 11 de julio de 2008

Guía de jóvenes humoristas (por Francisco Pimentel, alias “Job Pim”)


Especial para “Caricaturas”

Un nuevo semanario
lanzan Alfa y Rivero a la corriente:
y bien, lo extraordinario
es que no lo hayan hecho hasta el presente,
puesto que todos dos tienen madera
de primera.

Y aunque me consta que no van a oscuras,
pues si ayer comenzaron ya están lejos,
yo, que puedo ¡ay! contarme entre los viejos,
para “Caricaturas”
rimaré unos consejos.

Primero y principal: si el “niño” cuaja
no hay que dormirse sobre los laureles;
debe aspirarse a conquistar la faja,
si es que hay faja en las luchas de papeles.

Segundo: recordar que el humorismo,
la manera festiva,
no es lo mismo
que la sátira cruel o la diatriba,
y que con enconosas ironías
lo que se hace es perder las simpatías,
a reserva
de un radical verazo por la terva
que atrase el semanario quince días.

Tercero: hacer elipsis
de la desmesurada sicalipsis,
pues si es verdad que la mostaza es buena,
si ajíes se le añaden envenena.

Y cuarto, en fin: hay que tener en cuenta
que en los “palitos” todo es empezar,
y por tanto es preciso decretar
la Ley Seca en terrenos de la imprenta.

Envío:
Hijos míos, seguid estos consejos
y en poco tiempo llegaréis a viejos.

Job Pim
(Consejero de la Juventud)


viernes, 4 de julio de 2008



Arturo Uslar Pietri y la Venezuela posible

Aurora Pinto


“Había descubierto entonces que él también era Robinson. En mitad de la ciudad, o en mitad del mundo. Solo en su isla aprendiendo a ser hombre y a valerse”. (1)

Arturo Uslar Pietri, La Isla de Robinson



No son muchos los hombres de letras y pensamiento que llegan a incursionar con igual éxito en la novela, el cuento, el ensayo, el teatro, la poesía, al mismo tiempo que en el periodismo, la política, la diplomacia, la docencia y la televisión. Como los genios del renacimiento, Arturo Uslar Pietri abarcó estas múltiples dimensiones del saber y en todas sus aportes fueron valiosos.

En el caso del periodismo, es de los pocos intelectuales del mundo que logra mantener una columna en un periódico –en este caso, El Nacional-, durante cincuenta años. Quizás sea precisamente la columna Pizarrón la que ofrece tanto al hombre común como al académico una vía segura para estudiar y comprender su pensamiento.

Durante medio siglo, Uslar observa, reflexiona y estudia a Venezuela y al mundo. Moldea su pensamiento en estos textos breves, en los cuales se imponen las restricciones del periodismo impreso, y exigen el máximo de su capacidad de síntesis. Hay en su escritura agudos análisis de un erudito que, lejos de abrumar con su prosa, consigue interesar al hombre de a pie sobre los temas históricos y culturales más trascendentes de la contemporaneidad. El estilo de este gran comunicador es ejemplo de síntesis y sobriedad. Algunas veces muestra atisbos de emoción, como cuando evoca personajes y acontecimientos que le atañen directamente; así sucede con las muertes de su padre y de su hijo; sin embargo, logra empatía con el lector sin ceder a la emotividad gratuita y alcanza alturas magistrales en esa sobria despedida que es la columna final: “Una larga jornada” (2) , el ocaso sereno del hombre público que sabe que llega a su fin.

En los cincuenta años de Pizarrón se encuentran reflejados los temas que van a ser una constante de su pensamiento. Temas que sorprenden por lo atinado de sus reflexiones y la vigencia que conservan muchos años después.

El origen de Venezuela y el mestizaje; los mitos que movieron a los colonizadores; los inicios y avatares de nuestra historia republicana; la democracia como concepto universal y como conquista del venezolano; la educación en América; el aporte del mundo hispano en el desarrollo de la humanidad; la evolución de las comunicaciones y sus consecuencias en la grandes transformaciones de la cultura universal. Vale la pena detenerse en algunos de estos temas para comprender lo que el docente oculto tras el periodista escribió en el pizarrón del aula de papel que es la prensa para que aprendiéramos a conocernos y aceptarnos y contribuir así con la construcción de una Venezuela posible.

El mito de El Dorado y el pensamiento mágico
No es casual que tanto en su dimensión de autor de ficción como en su papel de columnista, Uslar se interese por el mito de El Dorado. Buena parte de nuestros males se desprenden de esa búsqueda insensata de los conquistadores españoles de la inalcanzable ciudad mítica, llena de riquezas y alimentada por la fantasía.

De los escritos de Uslar sobre el tema se desprende que es ésta una de las tragedias de la América Hispana. A diferencia de los colonos ingleses, quienes se adentraron en las nuevas tierras con el ánimo de establecerse y fundar un nuevo mundo, muy diferente fue el sueño de los conquistadores españoles. La motivación era otra: alcanzar la gloria de una riqueza fácil, arrebatarla y regresar a España convertidos en señores.

La insensatez de los conquistadores los llevó a organizar las más arriesgadas expediciones y a planificar hipotéticas ciudades y reinos que nunca se materializaron. La organización de la administración española que años después de la conquista se materializaría en la excelente planificación de las ciudades coloniales fue reemplazada durante la conquista por el pensamiento mágico: esa noción que aún hoy en día nos acompaña de obtener la máxima prosperidad con el mínimo esfuerzo. La idea de alcanzar la realización personal a través del trabajo no llegó a calar hondo en los primeros españoles que llegaron a América.

La fuerza del mito aún persiste en nuestros días, aunque ahora no se encuentra simbolizado por el reino inalcanzable de El Dorado, sino por el rendimiento irracional de las muchedumbres ante algunos caudillos. Uslar alude al mito de Perón en la Argentina y a la fe ciega que despertó en el inconsciente colectivo de las masas, más allá de doctrinas o ideologías. Es la estrecha relación entre el pensamiento mágico y el poder en América Latina.

Contra este mal advierte Uslar cuando exalta la figura del Mariscal Sucre como el anticaudillo. A diferencia de otros jefes militares surgidos en el fragor de la guerra de independencia, Sucre –y también Bolívar- se encuentra motivado por ideales más nobles que el apetito individual de poder.

El otro mito del pensamiento mágico, no sólo venezolano y latinoamericano, sino que ya forma parte del mundo occidental es el del Buen Salvaje. La visión del hombre como un ser perfecto en su estado natural que surgió con el descubrimiento de América aún domina en nuestros días. De este mito nació la revolución francesa y sigue alimentando otras revoluciones y sustentando sueños utópicos. Uslar Pietri nos recuerda que la aseveración de la bondad natural del hombre nunca ha podido ser probada y afirma que, ante la actual crisis de las ideologías, la humanidad buscará reemplazar este mito por otro de igual fuerza y que origine nuevas transformaciones.

El mestizaje como expresión de la nacionalidad
La peculiar unión de tres razas: la española, la india y la negra, tiene en el pensamiento de Uslar Pietri un lugar preponderante como explicación del ser nacional y de la idiosincrasia latinoamericana. A diferencia de otros intelectuales que defienden la supremacía de alguna de estas razas sobre las otras dos, Uslar destaca la nueva estirpe que se forma a partir de ellas a través del mestizaje. Si bien reconoce la importancia de la lengua castellana como el idioma que prevaleció gracias a la conquista, afirma que más que la imposición de un lenguaje y una idiosincrasia se trató de una fusión y más que mero transplante de costumbres y hábitos, los conquistadores trajeron un añadido al que llama injerto (3) : el elemento que permitió la creación de un mundo y un hombre nuevo.

Ante aquellos que de manera romántica exaltan hoy en día al indio como la raza más significativa de Latinoamérica, en detrimento de cualquiera de las otras que han contribuido a formarnos, vale la pena recordar la visión realista de Uslar, quien aún reconociendo la importancia del indio por ser el más antiguo habitante del continente americano, nos recuerda que finalmente el ser nacional está compuesto por elementos diferentes a lo que representaban las tres razas en su estado puro. Es una fusión sin igual y poderosa que se aprecia en las más diversas manifestaciones culturales: en la cocina, en el arte, en el sentir religioso. El “pequeño género humano” del que hablaba Bolívar es el hombre nuevo americano y gracias a él se hace nuestra historia.

La Independencia y la creación de la república
Gloria y tragedia se encuentran asociadas, unidas indisolublemente en la formación de nuestra nacionalidad. La formidable labor de crear nuevos países pasó por una gesta heroica, pero que trajo numerosas calamidades a las nuevas repúblicas, fundamentalmente a Venezuela. Así nos recuerda Uslar Pietri al referir que en el caso de nuestro país la guerra de independencia fue la más larga –quince años- y se llevó la tercera parte de nuestra población, dejando al país libre de la dominación española, pero empobrecido y dividido entre numerosos caudillos que se disputaban liderazgos regionales.

El nombre de Venezuela bien podría haber nacido de la casualidad, como lo reseña Uslar al mencionar que esa designación se impone sobre otras más poéticas o acertadas, como Tierra de Gracia o Nueva Andalucía. Pero más allá del nombre propio con el que comenzó a identificarse nuestro territorio sin ser todavía un país, lo trascendente es la evolución que experimentó desde la conquista y la colonia hasta llegar al momento decisivo de la independencia, cuando deja de concebirse como un apéndice de España y adquiere una identidad de nación libre y soberana.

La semilla de las ideas independentistas necesitó de unos hombres que estuvieran a su altura: Miranda, Bolívar, Bello y Rodríguez. Son cuatro caracteres y cuatro pensamientos que difieren en muchos aspectos, pero tienen la suerte de coincidir en las ideas republicanas que luego de la guerra tomarían forma en nuestros países.

El altivo Miranda, lleno de ideas revolucionarias y europeizantes; el inquieto Bolívar, consciente ya desde su juventud de la necesidad de nuestros pueblos de encontrar una identidad propia; Bello, el intelectual, preocupado porque la ruptura con España no significara una interrupción de un proceso histórico. Y finalmente, el maestro Rodríguez, quien ya había inculcado en su alumno más notable, -Bolívar-, la idea de la originalidad de América.

La independencia, más allá de las circunstancias sociales y políticas que coincidieron para su realización –la ocupación de España por parte de Francia y el disgusto de los mantuanos por ser considerados súbditos de segunda categoría- partió de una búsqueda de identidad que sólo podía resolverse con la instauración de una república. Bien nos recuerda Uslar que más que una ruptura con España, la contienda independentista tuvo características de guerra civil. Españoles con ideas republicanas participaron en las filas patriotas, mientras que numerosos criollos se sumaron a la defensa de los privilegios del monarca. Fueron hermanos defendiendo diferentes sistemas políticos. De esta aparente contradicción, donde una vez más se pone de manifiesto el mestizaje, nace un país donde las nociones de vida republicana y democracia aún tardarían muchos años en imponerse.

La educación en Venezuela
Quizás es Uslar Pietri uno de los intelectuales venezolanos que más ha destacado la originalidad del pensamiento de Simón Rodríguez acerca del sistema educativo que debería imponerse en Venezuela y América. Coincide con él en su búsqueda de una pedagogía original de nuestro continente, orientada a proporcionar al ciudadano fundamentos educativos, un oficio útil y el acceso a la propiedad de la tierra, permitiéndole así convertirse en colono de su propio territorio.

Pero además de resaltar a Rodríguez, Uslar también expone sus propias ideas sobre las debilidades y oportunidades de nuestra educación. Desde los años cuarenta divulga su convicción acerca de la necesidad de que la educación universitaria no sea gratuita. Defiende este punto álgido argumentando con mucha lógica: “lo que nadie paga a nadie le duele”(4). Al haber sido ministro de Educación Nacional conoce los problemas educativos a fondo. Se aleja de las posiciones demagógicas, aboga por los exámenes de admisión y la selectividad al momento de aceptar a maestros y profesores. Estos argumentos, sin duda, deben haberle granjeado pocas simpatías entre los políticos de la época, pero siempre tuvo la valentía de sostener su opinión y sustentarla con razones.

Otra de sus preocupaciones con respecto a la educación universitaria fue siempre que nuestros centros de estudios supieran mantener su independencia frente a las ideologías y lo que denomina “servidumbre política”(5); esto es, que se dedicaran a formar y a forjar a los ciudadanos del futuro.

La democracia y los héroes civiles
Al analizar el origen de la democracia en Venezuela y en los otros países americanos, Uslar no puede dejar de reconocer la profunda diferencia entre la manera como se impuso este estilo de gobierno entre los americanos del norte y entre los del sur.

Mientras los primeros ya tenían una sociedad democrática, cuya consecuencia lógica fue el movimiento independentista de la hegemonía inglesa, en los últimos, la democracia se impuso abruptamente al obtenerse la independencia de España. A la ruptura con los principios absolutistas de los monarcas españoles siguió la inmediata adopción de los más elevados ideales de democracia e igualdad social nunca antes experimentados por nuestros pueblos.

Como era lógico esperar, se impuso el caos que dio origen a la ausencia de institucionalidad y a la proliferación de caudillos. En consecuencia, la adopción de los principios democráticos ha experimentado en América Latina un largo y difícil camino en el cual somos proclives a equivocaciones y retrocesos. Hay entre nosotros una tendencia a la anarquía y al individualismo, al “nominalismo”(6), definido por Uslar como el pensar que al adoptar un nombre, que bien pudiera ser el de la democracia, ya se está ejerciendo la idea que se encuentra tras esta definición.

También hay quienes piensan que los pueblos de América Latina no están preparados para la democracia y esta vendría a ser un derecho exclusivo de las naciones más desarrolladas. A ellos, Uslar les responde que hemos luchado por ideales de igualdad y justicia desde la conquista, porque estos principios son parte inherente al ser humano. También recuerda que numerosas veces han sido precisamente países del primer mundo los que han caído subyugados por los más feroces dictadores e ideologías.

El pensamiento de Uslar sobre la mejor manera de lograr que se imponga la democracia en nuestros países nuevamente coincide con el de Simón Rodríguez, quien confiaba en la fuerza de la educación como elemento transformador de las sociedades en la tarea de formar ciudadanos.

Pero, ¿cómo debe ser una educación orientada hacia principios democráticos? Uslar se lamenta de la preponderancia en nuestros pensum de estudios de la exaltación de los héroes militares. Aún reconociendo la importancia de los guerreros de la independencia en la formación de la república, específicamente en el caso de Venezuela, llama la atención sobre la necesidad de conocer y destacar a los numerosos héroes civiles con los que cuenta nuestra patria. Menciona como ejemplo de virtudes cívicas a Valentín Espinal, Martín Tovar, Cecilio Acosta, Fermín Toro, José María Vargas, entre otros. Todos, hombres cuyos pensamientos y acciones civilizadoras contribuyeron enormemente a forjar nuestra nacionalidad.

La ausencia del reconocimiento a estas personalidades y a sus obras deriva en una visión parcial y deformada de la historia. Es como si sólo el lado guerrero de nuestros prohombres fuera el más importante, cuando en realidad un país puede nacer de un hecho violento y necesario como la guerra de independencia, pero para convertirse en nación necesita ejercer la vida republicana y en ella, a través de sus personajes civiles, se crea y practica la democracia. Esto se logra a través de la formación de las instituciones, del florecimiento de las artes y las ciencias, de la evolución del pensamiento y del ejercicio diario de indispensables actividades civiles como el trabajo, la educación y la política.

Así como resalta las cualidades de los héroes civiles, se preocupa porque la enseñanza de la democracia no se quede sólo en la vacía memorización de un conjunto de reglas, sino que la escuela enseñe a los alumnos a convivir democráticamente, a respetar los pensamientos diferentes y, sobre todo, a buscar y a defender la libertad.

La evolución de la cultura
Uslar Pietri nunca dejó de interesarse por estudiar y reflexionar acerca de los aspectos culturales, históricos, sociológicos y políticos que contribuyeron a la evolución de la humanidad.

En este sentido, ejerció una labor docente al divulgar por medios masivos y en un lenguaje ameno, conversacional y fácilmente entendible su interpretación de grandes temas universales.

En Pizarrón abordó las consecuencias de las grandes transformaciones que ha vivido la humanidad, con especial énfasis en las ocurridas durante el siglo XX y de las que fue testigo. Son de particular interés sus observaciones sobre los medios de comunicación de la cultura.

Al remontarse a la invención de la imprenta por parte de Guttemberg, destaca como la masificación del libro ha significado que un mayor número de personas acceda al saber. De la imprenta también se esperaba que funcionara como el artículo mágico capaz de ayudar al hombre a salir de las tinieblas, otorgándole la propiedad de ser el vehículo más adecuado para imponer la cultura sobre la oscuridad y la ignorancia.

Según Uslar, esto no ha sido siempre así, pues existieron sin duda civilizaciones admirables que no poseyeron este instrumento; igualmente, luego de la invención de la imprenta, el uso dado a los libros ha sido muy variable. Bien puede ser elemento de progreso como de difusión de ideas oscurantistas. Sin embargo, es indudable su trascendencia como elemento transformador y moldeador de sociedades.

Los medios de comunicación, en general, poseen para Uslar esa característica revolucionaria. Al referirse al diario, lo llama la “universidad en la calle”(7), expresión que cobra un interesante significado. Atribuye al periódico una labor docente, de formación del ciudadano al permitirle, en contraste con la inmediatez de los medios audiovisuales, un nivel de profundización, interpretación y pertinencia que lo distingue.

Al mencionar a la computadora y su importancia, Uslar se adelanta a la invención de Internet, siendo capaz de avizorar un futuro en el cual está al alcance de la mano y de manera casi ilimitada, todo el conocimiento humano. Pero advierte que la computadora y lo que de ella se deriva finalmente es sólo una herramienta más, susceptible de ser utilizada tanto para el engrandecimiento del hombre como para su degeneración.

El petróleo y la riqueza fácil
Este es uno de los temas más constantes en el pensamiento de Uslar y probablemente por el que será más recordado. Prueba de una admirable capacidad de observación, estudio de la realidad y percepción del futuro es aquel temprano editorial de 1936 escrito en el diario Ahora, titulado: “Sembrar el petróleo”, y comentado unos años después en Pizarrón.

El origen del predominio de la riqueza fácil en Venezuela bien pudiera estar asociado a la conducta de nuestros conquistadores, para quienes la prosperidad material era un objetivo a alcanzar sin mediar el esfuerzo, la disciplina y el trabajo.

En todo caso, Venezuela es uno de los pueblos que sucumbe a la tentación de la abundancia no ganada gracias a la aparición repentina de petróleo, hecho que transforma repentinamente a un país rural, de menguada economía, en una nación de nuevos ricos que no se han procurado esa prosperidad, sino que les viene dada por caprichos de la naturaleza.

Uslar ve muy temprano el peligro que esto representa y propone acciones concretas para evitar sus consecuencias: invertir en la diversificación de la economía para no depender de una sola fuente de ingresos, aprovechar la riqueza transitoria para promover la agricultura como fuente reproductiva de entradas económicas. Su llamado fue a hacer de la explotación de un bien no renovable una fuente de prosperidad para el futuro.

Uslar deplora muchos años después la oportunidad perdida de haber invertido en salud, educación y obras de infraestructura que nos podrían haber convertido en una nación moderna. El populismo y la demagogia –puntualiza- nos han apartado de la prosperidad asociada a la economía de mercado, sistema probado con el éxito de los países más avanzados.

Es lamentable que ni entonces ni hoy haya sido entendida y aplicada en toda su dimensión esta oportuna advertencia.

Un pensamiento luminoso
Al leer los artículos de Pizarrón y asomarse a la obra y vida pública de Arturo Uslar Pietri surgen una serie de interrogantes sobre el papel de los intelectuales en la historia de nuestro país. Nos parece pertinente reflexionar sobre la relevancia que atribuimos los venezolanos a nuestros hombres de letras.

¿Será que hemos condenado a nuestros intelectuales a un mero papel decorativo?

Es innegable que Arturo Uslar Pietri recibió en vida numerosos reconocimientos y tuvo la oportunidad de intervenir y dejar huella en instituciones venezolanas al formar parte del Congreso Nacional, intervenir en la redacción de importantes leyes y cumplir actuación destacada como ministro y diplomático. Sin embargo, una lectura atenta de los últimos artículos de Pizarrón revela su gran desengaño, que casi podríamos calificar de amargura e impotencia por todas las oportunidades de rectificar el camino que perdió nuestro país y la indiferencia demostrada por dirigentes y ciudadanos ante sus advertencias.

Cabe preguntarse: ¿Qué haremos los venezolanos con las reflexiones y pensamientos de Arturo Uslar Pietri? ¿Cómo administraremos su legado?

Hay un país Uslar, un pensamiento Uslar, una estética cultural Uslar, un país que fue pensado, pero que nunca tuvimos el valor de construir. Es quizás esta la tragedia del intelectual venezolano, del maestro a quien se oye pero no se escucha; a quien se reverencia y se rinden homenajes, pero se le da la espalda. Él es, probablemente, la conciencia molesta que nos dice lo que no queremos oír, lo que nos negamos a asimilar y comprender.

Arturo Uslar Pietri coincide, como hemos revisado, con muchos de los pensamientos de ese otro gran incomprendido que fue Simón Rodríguez, el Robinson venezolano del siglo XIX. ¿Acaso también condenaremos a Uslar a la soledad de Robinson en su isla? ¿Será reducido dentro de unos años su pensamiento a unas cuantas frases, que podrían ser adoptadas por el populismo y la demagogia que tanto aborreció en vida?

Esperamos que esto no ocurra sino que otras generaciones, quizás más valientes y perspicaces, se atrevan a adoptar y poner en práctica su legado.

Aunque ya Uslar es objeto de estudio, queremos creer que sus ideas seguirán estimulando la reflexión y la búsqueda de una Venezuela posible en los años venideros. Pizarrón será sin duda una herramienta indispensable para comprender y acercarse al pensamiento luminoso de este venezolano universal.




Bibliografía

Biblioteca Uslar Pietri (2006). Pizarrón. Caracas: Los Libros de El Nacional, Universidad Metropolitana. Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri.

Uslar Pietri, Arturo (1975). El Globo de Colores. Caracas: Monte Ávila Editores, C.A.

Uslar Pietri, Arturo (1982). La Isla de Robinson. Barcelona: Editorial Seix Barral, S.A.

Uslar Pietri, Arturo (1997). Las Nubes. Caracas: Monte Ávila Latinoamericana Editores, C.A.


(1) Uslar Pietri, 1982: 14
(2) Biblioteca Uslar Pietri, 1997a: 471
(3) Biblioteca Uslar Pietri, 1997b: 55
(4) Biblioteca Uslar Pietri, 1997c: 15
(5) Biblioteca Uslar Pietri, 1997d: 322
(6) Biblioteca Uslar Pietri, 1997e: 396
(7) Biblioteca Uslar Pietri, 1997f: 199

jueves, 26 de junio de 2008

¡Sorpresa y alegría!





Texto publicado en la Página Web de la Universidad Tecnológica del Centro (Unitec):

"Ganadores del concurso Uslar 100 años
La Universidad Tecnológica del Centro y el diario El Nacional se complacen en informar los ganadores del Concurso Nacional de Lectura Uslar 100 años, una iniciativa para divulgar y fortalecer el conocimiento de las grandes ideas de este ilustre venezolano.

Los ganadores son: en la categoría Estudiantil, Erly Álvarez, Néstor Liendo, Héctor Hernández, Marcos Castillo y Alejandro Azrnouz; y en la categoría Libre: Aurora Pinto, Luís Lizardi, Ricardo Henríquez, Milagros Rosas y Ana Patricia Melo.

Los afortunados recibirán en ambas categorías, para el primer y segundo lugar: una computadora portátil con accesorios, para el tercero: una computadora de escritorio con accesorios, y para el cuarto y quinto puesto: una computadora de escritorio.

Los participantes prepararon un ensayo basado en el libro Pizarrón, antología de la columna “Pizarrón”, a cargo de Rafael Arráiz Lucca y Edgardo Mondolfi".



En las fotos:
José Rafael Revenga, presidente de la Fundación AUP; Miguel Enrique Otero, presidente de la C.A. Editora El Nacional; César Peña Vigas, rector de la Unitec; Arístides Maza Tirado, presidente del Banco Caroní; Luis Eduardo Martínez, Vicerrector Administrativo de la Unitec.

Los felices premiados. (¡Puras sonrisas!).

Festejamos con las incondicionales Monique Loho y Olga Mejías

viernes, 6 de junio de 2008

Una rosa para el poeta





"A la rosa no le preocupa el que sea efímera, pues tiene suficiente fe en su propio perfume que le anticipa la certeza de la resurrección".

El Cuaderno de Blas Coll
Eugenio Montejo
(Caracas, 1938 - Valencia, 05-06-2008)

jueves, 15 de mayo de 2008

Lecturas recientes




Una de esas gripes horrorosas que tumban con todo y fiebre incluida me obligó a recluirme en casa por unos días. Para hacer más llevadera la recuperación me acompañé con los siguientes libros:

Una pantera en el sótano, de Amos Oz
Uno de esos relatos que te reconcilia con la lectura. Reflexión, belleza y poesía en el verano del joven protagonista y su descubrimiento de la verdadera amistad más allá de los vaivenes políticos.

Diez negritos, de Agatha Christie
Diez invitados a la remota Isla del Negro van desapareciendo en extrañas circunstancias. En la mejor tradición inglesa del relato de suspenso, esta corta novela te mantiene aferrado a sus páginas con la infaltable pregunta: ¿Quién carrizo es el asesino y por qué? Doña Agatha teje la asombrosa trama con su acostumbrada maestría. Por algo la llamaban la Reina del Misterio.

Oficina No. 1, de Miguel Otero Silva
Relectura de una obra fundamental de este narrador anzoatiguense. Sigue la sufrida vida de Carmen Rosa, el personaje mítico de Casas Muertas, esta vez en la fundación de El Tigre (o San Tomé, nunca me quedó claro) de la mano del boom petrolero de los años 30-40.

Arráncame la vida, de Angeles Mastretta
Este es un bolero aderezado con ranchera mexicana, abundantes dosis de machismo, revolución zapatista, corrupción del PRI y un toque de feminismo de la primera mitad del siglo XX. .. Bueno, se deja leer completico en un día de lluvia.

Rocanegras, de Fedosy Santaella
Otra relectura, ahora más sosegada, de este policial del profe Santaella, donde el lector corre ávidamente por sus cortos capítulos preguntándose cómo diablos saldrá Rocanegras del lío en que se encuentra metido para poder continuar su vida de galante aristócrata criollo.

Y estoy leyendo ahora:

El Globo de Colores, de Arturo Uslar Pietri
Libro de ensayos sobre viajes, que incluye: La Tierra de Nadie, texto imprescindible para comprender a Nueva York -sobre todo para los que amamos esa ciudad- y sorprendentemente vigente a pesar de haber sido escrito en 1950.

domingo, 20 de abril de 2008

Noche de novela





Llegar a casa de nuestra amiga Mercedes Zapata y su esposo John en las afueras de Caracas fue toda una odisea, pero valió la pena desafiar el tráfico inclemente de una noche de viernes en una cola que me recordaba por momentos el cuento de Cortázar: “La Autopista del Sur”.

Nuestro esfuerzo se vio recompensado por la sabrosa comida antioqueña con que nos obsequiaron los amables anfitriones Mercedes y John, quienes constituyen el verdadero ejemplo de la integración colombo-venezolana.

La velada literaria fue capaz de atenuar el más fuerte guayabo laboral y nos hizo olvidar el estrés de la semana, bajo el embrujo de la luna llena que iluminaba el lago de Miriam y las canciones de la inolvidable Edith Piaf, el jazz de Louis Armstrong y el bossa nova de Vinicius de Moraes.

¡Gracias, Mercedes! ¡Que se repita!

En las fotos:
El profe Santaella con sus alumnos del Taller de Novela, Miriam y Viviana en amena conversa y Luis Guillermo y yo.

viernes, 14 de marzo de 2008

La Casa de Papel

Definitivamente la calidad no está necesariamente ligada a la cantidad. Las 71 páginas de este breve relato lo confirman. “La Casa de Papel”, del argentino-uruguayo Carlos María Domínguez, es una bella historia sobre los libros y sus efectos –malsanos y sublimes, devastadores y enriquecedores, contradictorios, pero siempre contundentes- para quienes viven por y para ellos.

Los lectores empedernidos, los aprendices de escritores y todos aquellos que aprecien los libros lo suficiente como para invertir un tiempo importante de sus vidas en la lectura disfrutarán de esta pequeña joya muy bien escrita en nuestro idioma.

El argumento es (¿o parece?) sencillo. Una profesora inglesa es atropellada por un auto mientras caminaba distraídamente, hojeando unos poemas de Emily Dickinson. Varios días después, el colega que la sustituye en su cátedra recibe un singular libro destinado a ella. La historia se desarrollará cuando el colega viaje en busca del enigmático Carlos Brauer, el amante ocasional de la profesora desaparecida en tan extrañas circunstancias.

La prosa poética y meticulosa de Domínguez nos lleva por un viaje circular que pasa por el descubrimiento de la luminosa locura del hombre que construye una casa de papel.

Carlos María Domínguez es un autor reconocido en el cono sur; este relato le ha valido numerosos premios nacionales e internacionales y ha sido traducido a 18 idiomas.

Una joya para leer y releer al amparo de tu biblioteca personal.

sábado, 9 de febrero de 2008

Releer con gusto



Están sin orden de importancia ni preferencia, y reflejan mi muy variado gusto por la lectura. Son los libros que me acompañan –algunos desde la niñez y otros de más reciente factura- pero que considero imprescindibles y sobre todo, vuelvo a releer con gusto:

Cien años de Soledad, Gabriel García Márquez
La Tía Julia y el Escribidor, Mario Vargas Llosa
Un mundo para Julius, Alfredo Bryce Echenique
La vida exagerada de Martín Romaña, Alfredo Bryce Echenique
La Tuna de Oro y La Tienda de Muñecos, Julio Garmendia
El Nombre de la Rosa, Umberto Ecco
Hotel New Hampshire, John Irving
Ficciones, Jorge Luis Borges
Grandes Esperanzas, Charles Dickens
Tom Sawyer, Mark Twain
Los Detectives Salvajes, Roberto Bolaño
Amuleto, Roberto Bolaño
Putas Asesinas, Roberto Bolaño
No Picnic on Mount Kenya, Felice Benuzzi
La Odisea, Homero
Cantar del Mío Cid
Cuentos de la Alhambra
, Washington Irving
Groucho y yo, Groucho Marx
Las Artes y los Oficios, Aníbal Nazoa
Doña Bárbara, Rómulo Gallegos
Carnaval y otros cuentos, Isak Dinesen
Sueño de Una Noche de Verano, William Shakespeare
Las Mil y Una Noches
La Vida es Sueño, Pedro Calderón de la Barca
Cuatro para Delfina, José Donoso
Infancia del Mago, Herman Hesse
Seis Personajes en Busca de Autor, Luigi Pirandello
La Biblia

¿Y cuáles son los tuyos?

miércoles, 2 de enero de 2008

Reencuentro decembrino




El 2007 fue un año que pasó demasiado rápido, como una tormenta arrolladora que trajo cada mes, cada semana y a veces, cada día, toda clase de dificultades y cambios inesperados. En los últimos 6 meses me dejé llevar por el temporal. Pero lentamente, justo a finales de diciembre, las aguas volvieron a su cauce y fue el momento adecuado para el reencuentro con mis amigas Níyume, Ivelisse y Eloísa.

Prometimos entre brindis y brindis regalarnos más tiempo en el 2008 para compartir lecturas y proyectos con el Grupo Literario Hierbabuena (¡como lo bautizó Josein!). ¿Cumpliremos?... I hope so!

En las fotos, las pichonas de escritoras y Eloísa y su combo.