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sábado, 9 de febrero de 2008

Releer con gusto



Están sin orden de importancia ni preferencia, y reflejan mi muy variado gusto por la lectura. Son los libros que me acompañan –algunos desde la niñez y otros de más reciente factura- pero que considero imprescindibles y sobre todo, vuelvo a releer con gusto:

Cien años de Soledad, Gabriel García Márquez
La Tía Julia y el Escribidor, Mario Vargas Llosa
Un mundo para Julius, Alfredo Bryce Echenique
La vida exagerada de Martín Romaña, Alfredo Bryce Echenique
La Tuna de Oro y La Tienda de Muñecos, Julio Garmendia
El Nombre de la Rosa, Umberto Ecco
Hotel New Hampshire, John Irving
Ficciones, Jorge Luis Borges
Grandes Esperanzas, Charles Dickens
Tom Sawyer, Mark Twain
Los Detectives Salvajes, Roberto Bolaño
Amuleto, Roberto Bolaño
Putas Asesinas, Roberto Bolaño
No Picnic on Mount Kenya, Felice Benuzzi
La Odisea, Homero
Cantar del Mío Cid
Cuentos de la Alhambra
, Washington Irving
Groucho y yo, Groucho Marx
Las Artes y los Oficios, Aníbal Nazoa
Doña Bárbara, Rómulo Gallegos
Carnaval y otros cuentos, Isak Dinesen
Sueño de Una Noche de Verano, William Shakespeare
Las Mil y Una Noches
La Vida es Sueño, Pedro Calderón de la Barca
Cuatro para Delfina, José Donoso
Infancia del Mago, Herman Hesse
Seis Personajes en Busca de Autor, Luigi Pirandello
La Biblia

¿Y cuáles son los tuyos?

domingo, 23 de septiembre de 2007

Tarde con libros



No de lectura, sino de limpieza. Así fue mi tarde de sábado.
Limpieza por partida doble. No tenía ni medio para el cine, así que el encierro obligado en casa me llevó a acometer una tarea que he venido postergando en los últimos tiempos: limpiar y ordenar mis bibliotecas.

Fue una labor ardua y cansona; siempre he tratado de ser ordenada, pero me cuesta mucho encontrarle una lógica a la clasificación de los libros. Quizás tenga sentido guardar juntos los de ficción, pero... son tantos. Traté de agrupar los profesionales: gerencia, comunicaciones, publicidad, porque siempre ando buscándolos a altas horas de la noche y se desaparecen. Creo que esta vez lo logré a medias.

Parte del problema es el disímil tamaño de los estantes y de los libros. Los de arte -al menos-, quedaron desperdigados en sitios que considero estratégicos, veamos si después los recuerdo. Los del postgrado –todos en inglés- tienen ganado desde hace 10 años un espacio estelar. Quizás sean los únicos que puedo encontrar con cierta facilidad; los demás parece que tuvieran paticas y voluntad propia.

Al menos en esta ocasión la tarea tuvo sus compensaciones: aparecieron un par de libros que creía perdidos o prestados (que es casi lo mismo). “El cantar del Mío Cid” y “Seis personajes en busca de autor”; el primero es la gesta anónima del héroe de la España medieval y el segundo, a mi entender, la mejor obra teatral de Luigi Pirandello.

lunes, 7 de mayo de 2007

"Golpes a mi puerta", golpes al corazón


Bajo la dirección de Luis Fernández y la producción de Mimí Lazo, regresó a las tablas caraqueñas esta exitosa pieza de los años 80, del dramaturgo Juan Carlos Gené. Nunca ví la película del año 1994 que se hizo basada en este texto y que ganó el reconocimiento internacional en aquella oportunidad.

La obra relata la historia de Ana y Ursula, dos monjas que han cambiado la vida de clausura para compartir el día a día de sus vecinos en un barrio de un país latinoamericano. Un día, en medio de una feroz dictadura, un joven perseguido por la policía golpea la puerta de la casa de las hermanas. Allí comienzan los dilemas éticos, morales y religiosos de las monjas, al plantearse la posibilidad de mentir para evitar el castigo que también las alcanzaría a ellas, quienes a pesar de ser religiosas, no se encuentran a salvo, como nadie que viva en un régimen totalitario.
La pieza presenta varios ángulos que mueven a reflexión sobre el verdadero papel de la Iglesia Católica, el poder de la fe, la relativización de la verdad. En ningún momento de la puesta en escena decae el interés, el ritmo es trepidante y el final sorprendente. Luego de los aplausos, Mimí Lazo se dirige al público y hace una reflexión muy personal sobre el significado de esta obra en el actual contexto venezolano.

La reposición de "Golpes a mi puesta" está protagonizada por Mimí Lazo y Gladys Prince. Están acompañadas por: Ana Castell, Marcos Moreno, Luigi Sciamanna, Mirtha Pérez, María Fernanda León y Luis Fernández.
La dirección general y escenografía es de Luis Fernández; la producción ejecutiva y vestuario, corresponde a Mimí Lazo. La musicalización es de Luigi Sciamanna y la producción artística, de Elías Yánez.

La cita es en la Sala Ana Julia Rojas del Ateneo de Caracas. ¡Hay que verla!

lunes, 9 de abril de 2007

La Revolución llegó para quedarse



No la que están pensando. Es “La Revolución”, pieza teatral de Isaac Chocrón, que vuelve a las tablas con el Grupo Actoral 80, en la sala del Centro Corp Group, en Caracas.

La obra fue estrenada en 1971 y su elenco original contó con los inolvidables Rafael Briceño y José Ignacio Cabrujas. Esta vez son Basilio Álvarez y Héctor Manrique quienes dan vida a Gabriel y Eloy, los dos patéticos homosexuales que montan un show tan decadente como sus vidas en un triste local nocturno venezolano.

Me encantó la pieza, las actuaciones, el tono y ritmo de la obra. Y también me deleité observando las reacciones del público ante esta tragicomedia. Sospecho que muchos espectadores, al saber que los protagonistas eran dos gays, acudieron en busca de la risa fácil y estereotipada que el teatro comercial ha puesto en boga cuando trata asuntos relacionados con la homosexualidad.

En el primer acto, sobre todo, hay muchas risas, chistes no tan fáciles, agudos diálogos que van preparando al público verdaderamente atento hacia un final de tragedia. Pero, es mejor no anticipar nada, para que ustedes mismos vayan y comprueben por qué es la obra teatral venezolana más representada en el exterior, por qué su tema es universal, por qué tiene tantas lecturas, por qué las revoluciones deberían comenzar por dentro, antes de intentar cambiar lo externo.

Uno de los personajes dice en un momento algo así como: “Cuando uno más trata de cambiarse, termina pareciéndose más a sí mismo”. ¿Será verdad, en el contexto de nuestra realidad venezolana?