Como se lee en el Tao Te King, “un viaje de mil kilómetros comienza con un paso”. Lo más duro es comenzar, pero una vez que se empieza un nuevo trabajo, una nueva relación, un proyecto muy querido, ese libro que siempre hemos querido escribir o aquella actividad que pospusimos, el secreto está en la constancia. Un paso y otro y otro y otro…
martes, 22 de junio de 2010
Un paso
Como se lee en el Tao Te King, “un viaje de mil kilómetros comienza con un paso”. Lo más duro es comenzar, pero una vez que se empieza un nuevo trabajo, una nueva relación, un proyecto muy querido, ese libro que siempre hemos querido escribir o aquella actividad que pospusimos, el secreto está en la constancia. Un paso y otro y otro y otro…
lunes, 31 de mayo de 2010
Fiebre de barajitas
“La tengo, no la tengo”… es el mantra que repiten muchos venezolanos en estos días, en colegios, oficinas, parques y plazas. Es la fiebre del Mundial de Fútbol que ha llegado a través del intercambio de barajitas para llenar el dichoso álbum Panini, que este año vino más gordo que nunca.
En Venezuela carecemos de una tradición futbolística sólida; la Vinotinto no ha pasado de ser un “bluff” que no termina de dar resultados contundentes; el béisbol parece desplazar cualquier otra preferencia deportiva de las masas.
Pero… cada cuatro años ocurre un milagro; por un par de meses los venezolanos no hablamos de otra cosa que no sea fútbol. Cada vez que hay un Mundial nos convertimos en hinchas de cualquier equipo que juegue como quisiéramos jugara el nuestro.
A la fiebre mundialista contribuyen los miles de coleccionistas de las barajitas, comercializadas por la empresa Panini, con una exitosa estrategia de mercadeo que incluye la entrega gratuita del álbum en las ediciones dominicales de los periódicos de mayor circulación.
La inflación y el precio no han logrado detener la fiebre. En calles y plazas, venezolanos de todas las edades intercambiamos los cromos; por unos instantes, somos capaces de ser amables y compartir espontáneamente con extraños; sabemos ser buenos vecinos y ciudadanos. ¿Por qué hay tantos adultos en estas entusiastas reuniones de intercambio? Detrás del argumento de acompañar a los más pequeños de la casa, puede esconderse el niño o la niña que fuimos, ávid@ por recuperar retazos de su infancia.
miércoles, 26 de mayo de 2010
It's complicated

Cuando uno se quiere alejar de las intensidades de la realidad nacional y de la vida cotidiana, nada mejor que sumergirse en una buena comedia... solo digo buena, ni siquiera excelente, pero capaz de provocar risas y evasión por casi dos horas.
De eso va “It’s complicated”, terriblemente traducida al español como “Enamorándome de mi ex”. La película, dirigida y escrita por Nancy Meyers, tiene a tres protagonistas de lujo: Meryl Streep, Steve Martin y Alec Baldwin. “It’s complicated” narra las vicisitudes que se le presentan a una madre de familia divorciada cuando se convierte en la amante accidental de su ex-marido.
Jane es la exitosa dueña de una panadería en Sta. Bárbara, California. Se lleva bien con Jake, el padre de sus hijos, quien está casado con una mujer más joven, pero al encontrarse en el mismo hotel en la graduación del hijo varón en Nueva York, viven una inesperada, clandestina y deliciosa “reincidencia”. Jane se encuentra así en una situación en la que ahora ella es “la otra”, a lo cual se suma el interés que comienza a surgir entre ella y Adam, un atento arquitecto que la pretende.
Es la clásica comedia de enredos, malentendidos y situaciones graciosas por las que pasan los antiguos esposos, ahora como clandestinos amantes. Jane debe tomar una decisión: regresar con su ex, por quien aún siente pasión o cerrar el pasado y abrirse a una nueva relación con Adam. Una película que demuestra como las complicaciones y contradicciones del amor también alcanzan a los “maduritos”.
jueves, 6 de mayo de 2010
Nature Fashion Show
jueves, 22 de abril de 2010
Saint Jordi ya está aquí

El 23 de abril es el Día del Libro. Celebro esta fiesta de las letras, recordando algunas de mis grandes lecturas:
- Un libro memorable: "La Tuna de Oro", de Julio Garmendia.
- Un libro memorioso: "Ficciones", de Jorge Luis Borges.
- Un libro entrañable: "El Arpa de Hierba", de Truman Capote.
- Un libro de aventuras: "Huckleberry Finn", de Mark Twain.
- Un libro erótico: "Kamasutra".
- Un libro fantástico: "La Historia Interminable", de Michael Ende.
- Un libro triste: "Suite Francesa", de Irene Nemirovsky.
- Un libro inolvidable: "El Corazón de las Tinieblas", de Joseph Conrad.
- Un libro de la infancia: "Grandes Esperanzas", de Charles Dickens.
- Un libro gótico: "Criaturas de la noche", de Israel Centeno.
- Un libro sobre montañismo: "No Picnic on Mount Kenya", de Felice Benuzzi.
- Un libro biográfico: "The Wildest Dream: The Biography of George Mallory", de Peter and Lenni Gillman.
- Un libro espiritual: "Camino de Santiago: Viaje al Interior de uno mismo", de Juan Antonio García Monge y Juan Antonio Torres Prieto.
- Un libro de humor: "Groucho y yo", de Groucho Marx.
- Un libro indispensable: "Infancia del Mago", de Hermann Hesse
- Un libro sobre libros: "La Casa de Papel", de Carlos María Domínguez.
miércoles, 21 de abril de 2010
Carta del Jefe Indio Seattle
Siempre vigente, especialmente en el Día de la Tierra, la carta que el Jefe Indio Seattle le escribiera al presidente de Estados Unidos, Franklin Pierce, como respuesta a su oferta para comprar las tierras de su tribu.
El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.
¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podríais comprarlos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habéis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en la memoria y la experiencia de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja.
Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por entre las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es la madre del hombre de piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. "Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Más, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Despoja de la tierra a sus hijos sin que le importe. Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras de sí solo un desierto.
No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizá sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el orzar de las alas de un insecto. Pero quizá sea así porque soy un salvaje y no puedo comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar los oídos. ¿Y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos.
El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol y el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre agonizante, se ha vuelto insensible al hedor. Mas, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y, si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera.
Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición: que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que ocurre a los animales pronto habrá de ocurrir también al hombre. Todas las cosas están relacionadas entre sí.
Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos que la tierra está plena de vida de nuestros antepasados. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñados a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos.
Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.
Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con él -de amigo a amigo-, no puede estar exento del destino común. Quizá seamos hermanos, después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es su mismo Dios. Ahora pensáis quizá que sois dueño de nuestras tierras; pero no podéis serlo. El es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para El y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios.
Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes. ¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Así termina la vida y comienza la supervivencia....
viernes, 16 de abril de 2010
Honor a una gran venezolana
Presentación de la biografía: Cecilia Pimentel, en El Nacional, el 13-04-10
Buenas noches.
Además de agradecer las generosas palabras de Pancho Villalba Pimentel, sobrino de Cecilia Pimentel, así como su presencia y estímulo, quisiera hacer un reconocimiento a la Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y la Fundación Bancaribe, en las personas de Miguel Henrique Otero, Carlos Hernández Delfino y Simón Alberto Consalvi.
Ellos , a través de las instituciones que dirigen, han tenido la iniciativa de publicar esta colección de biografías que tienen la virtud –en mi opinión– de elevar la autoestima del venezolano, al recordarnos que tenemos recursos humanos invalorables que han estado a la altura de los desafíos de nuestra historia.
Cuando comencé a investigar sobre la vida de Cecilia Pimentel ya tenía un conocimiento previo sobre sus logros, principalmente en el área de servicio social a los leprosos y confiaba también en los recuerdos familiares, los recuerdos de mi infancia, en la cual estuvo presente Cecilia, por ser ella vecina y amiga de mis padres y de mis abuelos.
La pequeña casa de Cecilia Pimentel en Puente Hierro estaba siempre abierta, tanto para sus amigos y vecinos, así como para artistas, intelectuales, políticos y, sobre todo, para sus queridos enfermos.
En su estudio, Cecilia tenía una enorme máquina de escribir, numerosos libros y documentos, principalmente sobre la lepra, así como libros sobre historia de Venezuela. Era su lugar de trabajo, donde organizaba campañas para recabar fondos para sus obras sociales, donde se reunía con sus colaboradores y planificaba numerosas actividades. Era –también– el sitio donde recibía a sus invitados, a los periodistas y a todo aquel que manifestara interés en colaborar con sus obras.
A ambos lados de su casa, estaban las viviendas de sus dos hermanas: Doña Clara Pimentel de Villalba y doña Melicia Pimentel de Loero. Las tres hermanas Pimentel permanecieron toda la vida tan unidas como en su juventud, compartiendo las penurias y las alegrías, como hacen las familias con profundos vínculos afectivos. El clan de los Pimentel Agostini, como bien decía Cecilia, al referirse a su familia, se distinguió siempre por una natural inclinación hacia las manifestaciones culturales, así como hacia la solidaridad entre sus miembros, solidaridad que extendían hacia la sociedad venezolana.
Cuando me propuse la tarea de escribir la biografía de Cecilia Pimentel, y comencé a investigar datos sobre su vida, se me revelaron sorprendentes facetas que hasta ese momento no conocía. Con cada visita a una
biblioteca, con cada artículo descubierto en los periódicos amarillentos de diversas hemerotecas, se me fueron revelando los diferentes matices de una vida muy rica en la capacidad de dar y darse al prójimo, teniendo siempre como norte el amor por su patria: Venezuela.
Durante mi investigación pude comprobar que Cecilia fue –quizás sin jamás proponérselo- un personaje trascendente para el país, cuyas acciones estuvieron, de una manera discreta, relacionadas con la promoción de cambios muy importantes en el devenir de nuestra historia.
Fue criada en un hogar sólido, con padres que estimularon en Cecilia y sus hermanos el amor por las letras y las artes, además de valores como la honestidad, la integridad y la lealtad familiar.
Descendiente de ilustres ancestros y próceres de la Independencia, Cecilia y sus hermanos fueron conscientes desde una edad muy temprana de pertenecer a una familia de gran arraigo en la sociedad venezolana y quizás por ello, cuando la dictadura del General Juan Vicente Gómez se tornó más déspota y sanguinaria, ninguno de los hermanos dudó un instante en asumir lo que consideraban como un deber natural: luchar por instaurar los valores democráticos en una Venezuela enferma de caudillismo y atraso.
Cuando los hermanos varones de Cecilia –Tancredo, el capitán Luis Rafael y el inolvidable poeta y periodista Francisco Pimentel- cumplieron años de injusta prisión en La Rotunda y en el Castillo de Puerto Cabello, ella asumió el liderazgo de la familia, soportó con estoicismo los años en que la sociedad venezolana, rendida ante el dictador, les dio la espalda. Trabajó para mantener el hogar, escribió en la prensa clandestina, mantuvo unidos a los suyos, ofreció palabras de aliento a los familiares de los estudiantes y de otros presos políticos.
Cuando sucumbió el régimen gomecista y fue llamada por el Dr. Enrique Tejera Guevara, para hacerse cargo de la asistencia social a los leprosos, nuevamente se pusieron de manifiesto el sentido del deber y la generosidad de Cecilia Pimentel. Ante la inmensidad de la tarea encomendada, sin dudarlo, ofreció lo mejor de sí, se entregó a investigar y a emplear los métodos más modernos, en esa época, en materia de asistencia social para ayudar a mejorar la calidad de vida de los enfermos más rechazados por la sociedad.
Como si en cada enfermo, como si en cada niño o anciano marginado por sus semejantes viera el rostro de un hermano, de un conocido al cual fuera
imposible negarle una mano solidaria. Justamente, en el rechazo al que la sometió la sociedad en los tiempos de Gómez, encontró Cecilia Pimentel la inspiración para hacer todo lo contrario con los marginados y los enfermos.
Mejoró las condiciones de vida de los afectados por el Mal de Hansen, fundó casas hogares y escuelas para los hijos de los leprosos, contribuyó a establecer centros de asistencia para ancianos, reunió y atrajo simpatías hacia su obra por parte de venezolanos de todos los estratos y creencias. Sus esfuerzos lograron justo reconocimiento internacional al ser publicado en América Latina su informe sobre las condiciones sociales de los leprosos. Recibió el título de Mujer de las Américas 1959, galardón que aceptó honrada, como tributo a las luchas sociales de la mujer venezolana.
En el ámbito intelectual, resulta imprescindible su libro: “Bajo la tiranía: 1919-1935”, donde describe las penurias de los presos políticos, de los estudiantes y de una serie de familia indomables, que sobrevivieron con dignidad a una época terrible, dominada por la barbarie de un caudillo y la complicidad de una sociedad amedrentada. Fue también una inquieta colaboradora de diarios y revistas, pero fue, sobre todo, una mujer de acción. Así la describieron quienes la conocieron de cerca.
Ella fue la clase de persona que no titubeó un instante para hacer lo que las circunstancias que estaba viviendo su entorno, lo que ella consideraba su deber, le demandara.
Cecilia Pimentel, con su ejemplo, nos muestra que las soluciones a los problemas se encuentran en nuestras manos. Nos recuerda que mediante el camino de la solidaridad y la esperanza, puestos en acción, es posible motorizar los cambios que anhelamos y que es posible vivir una vida plena, al trabajar teniendo como propósito el bien colectivo. La vida de Cecilia Pimentel es un ejemplo del poder de los valores cívicos, puestos al servicio de los más nobles ideales.
Por su presencia y atención, muchas gracias.
miércoles, 7 de abril de 2010
martes, 6 de abril de 2010
My favorite shoes
No son precisamente los Manolo Blahnik por los que delira Carrie Bradshaw, una de las heroínas de Sex and the City…
Apenas la lluvia se apodera de mi entorno, no hay nada más cómodo y seguro que estos antiguos botines Timberland comprados en Pittsburgh en diciembre del 94; su superficie de Goretex los hace completamente impermeables y resistentes a nieve, agua, humedad y hasta al olvido en el fondo del closet durante la mayor parte del año.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Caracas sin azules
Cuando veo esta imagen tan querida de mi cerro, enmarcada por los chaguaramos del Parque del Este, no puedo dejar de preguntarme si regresarán alguna vez los cielos azules a mi ciudad.
Ya son casi dos meses desde que la calina o calima (¿cuál será el verdadero nombre?) se ha apoderado de nuestros espacios, nuestra mirada y nuestros pulmones. Esa extraña neblina que engaña la vista y contribuye a multiplicar los dígitos de la temperatura se impone ante al desconcierto de los caraqueños.
Familias enteras huyen durante los fines de semana hacia la costa, hacia ese frente marítimo de la ciudad que es el litoral guaireño, para disfrutar por un par de días de una atmósfera limpia y luminosa. Al regreso, los domingos en la tarde, el encanto se rompe y vuelven a sentir la opresión de una ciudad detenida en el tiempo. Casi no hay viento, en ocasiones se hace imposible distinguir algo más allá de los cien metros, vivimos en una nube artificial que nos arropa.
¿Hasta cuándo?
domingo, 7 de febrero de 2010
Invictus: un líder para todos

“Este país está hambriento de grandeza”, dice Nelson Mandela, en una secuencia de la película Invictus. Se refiere a la Sudáfrica de mediados de los 90’s, cuando se estrenaba como el primer presidente negro en una nación aún dividida por los rezagos del apartheid.
En Invictus (dirigida por Clint Eastwood y con las excelentes interpretaciones de Morgan Freeman y Matt Damon) se cuenta un episodio de la historia de Sudáfrica. El presidente Mandela decide dejar atrás el pasado, el cual incluía sus 27 años de prisión y la segregación de millones de sus compatriotas, para formar una sola nación junto a la minoría blanca que los había oprimido. El líder se da cuenta de la importancia del deporte, no solo como motor de emociones, sino como elemento integrador de todos los estratos de la sociedad. Su apoyo decisivo al equipo nacional de rugby, formado en ese momento por una mayoría blanca, da inicio a un proceso de unificación entre dos razas, antes inimaginable en la sociedad sudafricana.
Mandela no es un santo, sino un hombre sabio y con visión de estadista, que en vez de querer perpetuarse en el poder, continuar aferrado al pasado y promover el rencor, decide dar un paso hacia adelante, buscando un mejor futuro para su pueblo e inspirando a sus compatriotas a compartir un sueño común de grandeza.
¿Necesitamos un Mandela en Venezuela?
sábado, 12 de diciembre de 2009
Nieve en el campus

Por televisión habían anunciado la hora precisa de la primera nevada de aquel otoño de 1994. La universidad estaba desierta; era el Día de Acción de Gracias. Me dirigí hacia el amplio patio desolado. Había una suave ventisca y el cielo estaba gris. Reconocí a un tímido estudiante malasio que –con las manos dentro de los bolsillos y tiritando- parecía esperar algo. Una suave gota helada me rozó la cara. Comenzaron a bajar gotas más densas y una capa blanca cubrió la grama. ¡La nieve! –pensé− la esperada nieve de mi infancia, capaz de conmover con su hechizo a un corazón tropical… El malasio se había quitado los guantes y extendía los brazos hacia el cielo. Nos miramos sonriendo y comprendimos que era nuestra primera nevada.
jueves, 12 de noviembre de 2009
jueves, 1 de octubre de 2009
¡Viva Bollywood!

En las últimas semanas he disfrutado de un descubrimiento cinematográfico: Bollywood. Las películas producidas por la industria india del entretenimiento tiene un cierto encanto que me ha hecho mirar hacia el cine asiático. Por casualidad cayeron en mis manos algunos títulos atractivos y he logrado apreciar un cine que, definitivamente, no fue hecho para mí ni para muchos otros occidentales, pero que tiene un sello propio y universal más allá de lo exótico.
En la India se producen cientos de películas al año que son traducidas a unos 16 idiomas que son hablados dentro del mismo país. Es un cine para las masas: con galanes y primeras actrices que parecen sacados de telenovelas, unas coreografías graciosas y exageradas y una duración extrema para cada película: más de dos horas y media. Para muestra, un ejemplo.
Hace poco vi Lagaan: Once upon a time in India y confieso que me conquistó. El argumento es simple: a finales del siglo XIX, con la India dominada por el imperio británico, un despótico capitán inglés somete a los campesinos de una provincia pobre a impuestos cada vez más altos. Ante la rebeldía de uno de los aldeanos (el galán y protagonista), el capitán les propone una apuesta insólita: les condonará la deuda por tres años si los campesinos logran ganarle un partido de cricket a los ingleses. En caso contrario, los campesinos se verán obligados a triplicar el lagaan (impuesto).
La película se lleva casi 3 horas (con intermedio incluido), en las cuales el galán rebelde debe convencer a todo un pueblo de que son capaces de aprender a jugar y a ganar el vital partido de cricket. Hay cantos y coreografías, romance, paisajes, música y entrenamientos, además de que el juego en sí se lleva la mayor parte de la película. Lo curioso es que no me aburrí nunca. Aún presintiendo el previsible final, me dejé llevar por el encanto de una película que recomiendo sin reservas a quienes quieran acercarse a Bollywood y probar una buena dosis de puro entretenimiento.
domingo, 13 de septiembre de 2009
En el mar la vida es más sabrosa...
Arena, sol, playa, piscina, nubes lejanas, gaviotas y mucho, muchísimo azul, dictaron la pauta. En el mar nada importa o –al menos- los problemas se empequeñecen y la sonrisa se dibuja fácil en el rostro cuando somos testigos de un hermoso atardecer.
lunes, 17 de agosto de 2009
La inolvidable Doris Wells

Acabo de terminar de leer la biografía de Doris Wells, escrita por Ocarina Castillo D’Imperio. Un ejercicio de síntesis y revelaciones sobre la gran actriz venezolana desaparecida prematuramente, hace ya 21 años.
Doris nació en Caripito, estado Monagas, en el ambiente de los campos petroleros y se vino a la capital siendo adolescente con su madre y hermanos –como tantos venezolanos- a buscar mejores oportunidades de vida. Aquí estudió con la gran formadora de actores Juana Sujo, se inició como modelo y se convirtió en las décadas de los 60’s y 70’s en la protagonista indispensable de las telenovelas de RCTV. Se casó con un hombre de la alta sociedad, mucho mayor que ella y cuya familia no la aceptó de buenas a primeras. Tuvo tres hijos a los que mantuvo sabiamente alejados del mundo de la prensa de farándula. Era una fiel defensora de su privacidad y de cualquier posición que adoptara en la vida.
Ya cerca de cumplir 40 años quiso recuperar el tiempo que no le había dedicado a sus estudios; con entusiasmo se matriculó en la Escuela de Arte de la UCV e incursionó en la escritura de guiones de cine y TV. También tuvo una breve e intensa participación política con el partido Nueva República.
Para los venezolanos que nacimos en los años sesenta, su figura era familiar y querida desde nuestra infancia. De alguna manera, crecimos y llegamos a evolucionar con ella. Mis primeros recuerdos de Doris Wells se remiten a esas telenovelas cursis y acartonadas, donde ella era, a veces, “la mala” y otras, “la sufrida protagonista”. Pero en los 70’s, cuando la TV nacional dio un vuelco hacia una cierta “naturalidad” en el lenguaje y la trama, de la mano de intelectuales venezolanos como José Ignacio Cabrujas y Salvador Garmendia, Doris se adaptó muy bien al cambio. También formó parte de excelentes mini-series de corte cultural, como el ciclo de adaptaciones de obras de Rómulo Gallegos y de Guillermo Meneses.
Hay varios momentos que para mí serán inolvidables de su trabajo como actriz: sus actuaciones en La Trepadora, La Fiera y en el especial: La Hora Menguada, basado en un cuento de Gallegos, donde compartió roles estelares por única vez con otra gran dama de la actuación, Marina Baura. Otro gran hito fue la mini-serie La Comadre, escrita y dirigida por Román Chalbaud. Este seriado retrataba a la mujer venezolana de los años veinte del siglo pasado, que tomaba por primera vez conciencia de sus derechos. Más tarde, en el año 1985, Doris nos sorprendería nuevamente en su rol de Oriana, la película de la directora venezolana Fina Torres, laureada en el Festival de Cannes de aquel año. Un personaje hermoso y complicado que le valió reconocimiento internacional.
Inolvidable e irrepetible Doris Wells.
jueves, 30 de julio de 2009
Nadie como Ella
La primera vez que escuché a Ella Fitzgerald, tenía como 15 ó 16 años. La descubrí en un disco de mi abuelo, titulado: All Star Festival. Este disco de pasta marcó mi iniciación musical en el jazz y me reveló a una intérprete singular, capaz de cantar swing, bebop, blues, baladas, bossa nova y además, improvisar cuando la música lo requería.
Ella Fitzgerald nació en 1917 en un hogar pobre de Virginia; desde muy pequeña se mudó a Nueva York; jamás conoció a su padre. Su madre también murió joven y Ella se vio en problemas con las autoridades en su adolescencia. Estuvo en reformatorios; su vida parecía destinada al fracaso. Pero una casual presentación en un show de aficionados la llevó a revelar al mundo su talento y a los 16 años entró en el mundo del espectáculo.
Ella tuvo una vida de altibajos. Se casó y divorció dos veces; adoptó a un hijo de su hermana que fue criado por otros familiares, debido a los múltiples compromisos laborales de su madre adoptiva. Compartió con las grandes estrellas de la canción de los años 40’s y 50’s, como Bing Crosby y Frank Sinatra, apareciendo en varias películas. Famosos son sus dúos con otro grande: Louis Armstrong. Viajó y fue admirada y aplaudida por todo el planeta, llegando a presentarse en Caracas en sus últimos años.
Poseedora, -aún en su madurez-, de una voz cómplice y alegre, siempre juvenil, como la de muchacha desenfadada que canta a la vida; fue la preferida de grandes compositores como George Gershwin, Harold Arlen, Irving Berlin y de músicos como Duke Ellington. Famosa también es su interpretación de Mack The Knife, grabada en vivo en Berlin en 1960, que la convirtió en la primera mujer que se atrevía a cantar una canción hasta entonces solo grabada por hombres. Ella olvida parte de la letra en esa importante presentación e improvisa, irreverente, burlándose de su propia falta de memoria. La improvisación o scat sería una de sus mejores atributos como cantante.
En 1996, ya muy enferma de diabetes, murió en Beverly Hills, rodeada por su hermana y sobrinos. Nadie como ella pudo interpretar el jazz con toda la carga de sentimientos propios de este ritmo universal: alegría, tristeza, melancolía, irreverencia. Nadie como Ella Fitzgerald.
martes, 7 de julio de 2009
Michael Jackson’s last show

Today’s Michael Jackson funeral was a true mirror of his life. Since he was a kid he lived for show business, and the farewell his relatives and associates prepared for him was probably his biggest show, with the broadest audience he ever reached. A show that I think might have delighted him.
Nothing was missed from the big event: the $25 million bathed in gold casket, the long caravan of black cars that drove through Los Angeles until the Staples Center, the fans and policemen at the doors of the stadium, the mourning family and friends, the songs and teary speeches.
A memorial that was supposed to last one hour was prolongued finally to two hours, and by the way some of the performers and relatives clang to the microphone, I guess some of them would probably wanted that it lasted even more.
I am not particularly fan of pop music, even though I acknowledge Jackson’s talents as a singer and a dancer. But, as millions around the planet, I could not resist the temptation of becoming a witness to the funeral of a celebrity. Why? Plain curiosity? Probably. The fact is that the expectation was sowed somehow in our minds. Knowing the taste of MJ for the bizarre, and the secrecy that the organizers maintained about the program, we were waiting for a non conventional memorial service. It was.
The thing that amazed me most was the presence of the casket at the stadium. During the last days, the newspapers spread the version that the artist would have a private service and burial. Only this morning we around the world knew that the family had decided to take the body first to the Staples Center. What role can play a casket (a gold one, remember!) in a musical show? Well, the answer came soon: it was placed on the stage by the brothers of the deceased actor, and all the perfomers made their speeches, sang, told anecdotes and cried at him…
I cannot avoid to compare the whole show to the funeral of Lady Di, also followed by millions around the world, which was an example of austerity and elegance… Well, but the Jacksons are not part of the European nobility, they are a working class family from Gary, Indiana, that struggled to achieve success in the competitive American show business. They had to do their son and brother’s funeral into their own style, and they did it. Even Michael’s children, the ones he always protected form the paparazzi appeared on stage and his little daughter Paris spoke and cried. After all, this was the funeral of the son of a problematic and very talented American family… a family with flaws and greatness… a family from the show business.
(Ooops! Esta nota me salió en inglés...)
martes, 21 de abril de 2009
Los hallazgos en un mercado de pulgas

Allí, tirado en el suelo, junto a viejas revistas y unos platos que ya vivieron sus mejores tiempos estaba una obrita de Ítalo Calvino (por solo 10 bolívares) que en vano había buscado hace meses en nuestras cada vez más desprovistas librerías: El Castillo de los Destinos Cruzados. Se trata de unos relatos de este gran escritor italiano en los que el autor se valió de las cartas del Tarot para armar personajes y argumentos.
La estructura de la obra es sencilla, pero efectiva. Varios personajes se encuentran en un castillo (luego lo harán otros en una taberna) y por razones desconocidas todos han perdido el habla. Los personajes utilizan un mazo de cartas del Tarot para contar (como si fuera un story-board) sus vidas.
Así, las historias del alquimista que vendió su alma, de la novia condenada, de Astolfo en la luna y todas las demás, adquieren vida y sentido con cada carta.
Calvino utiliza este recurso para contar unas cuantas historias, pero al describir las cartas, sugiere otras, lo que hace al libro aún más interesante. Un verdadero hallazgo de “flea market”.
lunes, 13 de abril de 2009
Puentes
Hay puentes iniciáticos, como el Puente de la Reina en el Camino de Santiago, motivo de leyendas antiguas y nuevas. Hay puentes románticos, como los de Madison County (los de la película, porque el libro es insufrible y no les hace justicia). Hay puentes que demuestran ser una obra maestra de la ingeniería, como el puente sobre el Lago de Maracaibo o los de Nueva York o los catorce puentes que trepan sobre los tres ríos que atraviesan a la ciudad de Pittsburgh; estos últimos son moles de concreto que proclaman un efímero triunfo del hombre sobre la naturaleza.
Pero también hay puentes carcomidos por el tiempo, en cuyas maderas resquebrajadas se puede leer nuestra propia fragilidad y nuestros miedos. Esos son los que hay que atreverse a cruzar con pasos quietos.
