jueves, 29 de enero de 2009

Paseo diario (mini-cuento)


Todos los días, a esta misma hora, la saco a pasear. El alegre tintineo de las llaves la excita y aprieta el paso hacia la puerta. Salimos. Aunque miles de olores nos guían por caminos ya recorridos, siempre me parece que todo es nuevo y sorprendente.

No quiero que se distraiga demasiado y la arrastro tirando de la correa. A veces se resiste, pero me compadezco de ella y dejo que salude a sus amigos y vecinos.
Cuando agito mi cola en señal de aprobación, sonríe feliz.

domingo, 25 de enero de 2009

In the time of the butterflies


En estos días, haciendo zapping en la tele, me sorprendió toparme con una película basada en el libro de Julia Alvarez: “In the time of the butterflies”. Sólo vi pedacitos de la película que tenía como protagonista a Salma Hayek como Minerva Mirabal y a Edward James Olmos como Leonidas Trujillo.

La verdad, no puedo opinar sobre el film, porque no lo vi completo, pero el libro sí lo leí hace años y puedo recomendarlo. Es una narración ficticia –pero basada en personajes y hechos históricos- sobre la vida de las hermanas Mirabal, unas jóvenes que se atrevieron a desafiar a la férrea dictadura de Trujillo. Las Mirabal se convirtieron en símbolo de la resistencia al ser emboscadas y asesinadas por los esbirros del régimen cuando regresaban de visitar a sus esposos presos en una cárcel lejana a la capital.

Aún hoy en día son veneradas en su patria, ya que su cobarde asesinato logró despertar las conciencias dormidas de muchos dominicanos, inspirándoles a luchar la democracia y la libertad.

Julia Álvarez tomó los hechos básicos de la historia y los convirtió en novela, curiosamente escrita en idioma inglés. Álvarez es dominicana, pero vive desde 1960 en Estados Unidos, a donde llegó su familia huyendo también de la dictadura. Es una escritora sensible a los temas del exilio, el desarraigo y la vida de los latinos que se debaten entre lo que dejaron atrás y el nuevo país al que no terminan de adaptarse. Este es precisamente el argumento de otra de sus novelas: “How the García girls lost their accents”.
La escritora ha ganado varios premios en su país adoptivo y desde hace años se dedica a la enseñanza de la literatura en una universidad americana. Sus libros están traducidos al español y, a pesar del aislamiento al que estamos sometidos en los últimos años los venezolanos con la restricción de dólares para publicaciones extranjeras, es posible conseguirlos en alguna que otra librería.

domingo, 18 de enero de 2009

El cine "políticamente correcto"


















Para los que no nos alejamos mucho de Caracas durante la transición al nuevo año, el cine significó un buen escape.

A mí me gusta
Mucho lamento que las expectativas que había generado toda la publicidad sobre este filme no se reflejaran en pantalla. La sinopsis es simple (quizás, demasiado) una chef venezolana intenta abrirse campo en Inglaterra (¿por qué Londres y no París?) y regresa al país con las tablas en la cabeza. Su admirado chef británico viene por unos días a Caracas, y ella tendrá que alternar con el arrogante europeo en los fogones de un lujoso hotel caraqueño. Varias situaciones se suceden entre todos los empleados, que deciden hacerle la guerra al musiú. Inesperadamente surge el romance con happy end previsible, etc. La película tiene buena fotografía, unas cuantas escenas graciosas y muchos gaps que la limitan. El principal: ¿cuándo fue que los protagonistas se enamoraron? No hubo ni siquiera un leve intercambio de besitos... ¿Será que en la edición nos perdimos algo?

Cuando hice estos comentarios ante algunos amigos, casi todos me regañaron: que si hay que apoyar al cine nacional, que si no hay groserías y la temática no es vulgar, que si muestran lo mejor del país y un bonito mensaje, etc, etc. A pesar del chaparrón, no me convencieron. Si el filme pretende mostrar lo venezolano, es increíble que se obvie la inseguridad (lo primero que teme un extranjero aquí) y la polarización política (imposible de ignorar en los últimos 10 años). Al final, la película queda como en el aire, desmarcada de toda realidad, flotando en el limbo de una Venezuela ideal que nadie se cree que exista. No estoy en contra de variar la temática en el cine nacional ni creo que todas las películas deban exhibir el realismo crudo de Secuestro Express (¡muy buena, por cierto!!), pero aún en el género de comedia debe haber algún asidero a la realidad. Caso contrario termina pareciendo una película casi encargada por las autoridades, “políticamente correcta”, como para no herir a nadie.

Lo que me gustó: bien logrados el compañerismo de los cocineros, el personaje de la Pichi (la típica sifrinita cabeza hueca, pero simpática) y su relación con la hermana; la escenita de los protagonistas cocinando en la playa (lástima que se quedó trunca, ya que prometía un romance que nunca se llega a ver).

En fin, los peligros de lo “políticamente correcto”.

Caramel
Aquí hay que quitarse el sombrero ante esta película libanesa-francesa sobre las aventuras y desventuras de varias mujeres ligadas a una peluquería de Beirut. El nombre Caramel viene del ungüento que se utiliza en el mundo árabe para la depilación. Esta podría clasificarse como una película tragicómica, con una mezcla de humor entre dulce y triste.

Layale, la dueña de la peluquería, es una mujer que ronda los treinta y desperdicia su vida enamorada de un hombre casado; la empleada más joven está a punto de casarse y enfrenta a la posibilidad de ser repudiada por no llegar virgen al matrimonio; otra de las chicas descubre que le gustan más las mujeres que los hombres; una actriz de edad madura se niega a reconocer su edad y una costurera vecina se debate entre un merecido amor y el deber de cuidar a su hermana trastornada. La manera como estos personajes encaran sus problemas, en medio del apoyo y la solidaridad, logra el favor del público (no solo el femenino) de diferentes culturas y países.

Caramel está muy bien lograda y actuada, ganó reconocimientos en Cannes durante su estreno y posee un argumento sólido, actuaciones inmejorables y escenas que se agradecen, como la del policía enamorado de Layla que al observarla hablando por teléfono reproduce con insólita ternura una conversación imaginaria. En este filme tampoco hay groserías, sexo explícito ni violencia, pero realmente no hacen falta, y esto no la convierte automáticamente en “políticamente correcta”.

Australia
Esta superproducción, protagonizada por los taquilleros Hugh Jackman y Nicole Kidman es una historia épica que cuenta una historia de amor entre finales de los años treinta y principios de los cuarenta del siglo pasado. Al filme no le falta nada de lo que mueve al público sin demasiadas exigencias: el previsible romance entre la aristócrata inglesa y el rudo capataz, un niño que acerca al espectador a la secreta cosmogonía aborigen, racismo, prejuicios sociales, una naturaleza espectacular y acción trepidante por más de dos horas que -por lo menos para mí- nunca se hicieron largas.

Sí, en Australia, hay todos los estereotipos del gran cine de Hollywood; hay melodrama, pasiones desbordadas... pero, ¡qué bien combinados están todos estos elementos! Es un filme sin mayores pretensiones, hecho sencillamente para entretener y hacerlo a lo grande. Lady Ashley viaja al país-continente con la intención de obligar a su esposo a vender sus tierras para que regrese a la civilizada Inglaterra, pero éste ha sido asesinado el día de su llegada. Cuando está a punto de vender el rancho, se entera de la ambición desmedida del ayudante de su esposo, un tipo deshonesto y racista, que tiene un hijo aborigen al que detesta. El afán de proteger al niño y de hacer justicia llevan a la arrogante aristócrata a pactar con el rudo capataz (Hugh Jackman) el traslado de miles de caballos a través del desierto australiano y por ahí se va la historia, que incluye el amor maternal que despierta el pequeño aborigen en la protagonista y los terribles bombardeos de la ciudad de Darwin, por parte de los japoneses, en plena Segunda Guerra Mundial.
La parte “políticamente correcta” de la película denuncia el hipócrita racismo de ingleses y australianos blancos contra mestizos y aborígenes, simbolizados por el niño Nullah y su familia materna. Por cierto, es este pequeño actor, Brandon Walters, quien se roba el show de todo el filme. A su corta edad -once años- desborda talento. Su personaje, un niño que tiene una mágica conexión con la naturaleza a través de su abuelo chamán, cuenta la historia en primera persona, introduciéndonos en el relato desde los primeros minutos. Hay escenas muy bien logradas, como la de Nullah enfrentando con sus poderes la estampida de caballos, todas las tomas de la naturaleza y la escena de la repentina aparición del capataz en la fiesta de la alta sociedad (que nos hizo suspirar a todas las féminas, ja, ja).

En general, la película me pareció una épica tipo “Lo que el viento se llevó”, así que no se la recomiendo a quien no le guste ese tipo de melodramas. Pero a quien le guste el romance, la acción, la naturaleza autraliana y comprenda porqué Clark Gable provocaba los suspiros de nuestras bisabuelas, sin duda no pasará un mal rato contemplando al recio Hugh Jackman.

Madagascar 2
Y bueno, ¿cómo perderse Madagascar 2, después de haberme reído tanto con la primera?
Esta vez los simpáticos animalitos neoyorquinos llegan por fin a África, gracias a la línea aérea de los alocados pingüinos. En el selvático continente vivirán una serie de aventuras –en mi opinión no tan graciosas como en el primer largometraje- pero con buenos momentos, donde los pingüinos, el rey lémur y la viejita se roban el show.
El final deja entrever que muy pronto veremos la tercera parte de esta animación que parece -a ratos- dirigida más a los adultos que a los niños.

viernes, 2 de enero de 2009

Una de Gaturro


Para comenzar el 2009 con optimismo y con fe, pido prestado un mensajito de Gaturro, tira cómica del genial Nik.


domingo, 14 de diciembre de 2008

El cuerpo como barrera del dolor


Hace poco me trajeron de Madrid, La Ofensa, una breve novela que anhelaba leer desde el año pasado, cuando supe por Internet que había sido reconocida en España como uno de los mejores libros de 2007.

Es lamentable que las férreas restricciones a las importaciones de libros impuestas por el gobierno nos hayan privado a los venezolanos de apreciar valiosas obras internacionales. La Ofensa fue un suceso en el mundo hispanoamericano y aún ninguna librería venezolana –que yo sepa– la ofrece. Es la quinta novela de Ricardo Menéndez Salmón, un joven asturiano que ha logrado destacar en la narrativa española contemporánea.

En la primera parte de la novela –La Bestia Rubia– se narra cómo un tranquilo sastre alemán, Kurt Cruwell, es llamado a filas al estallar la Segunda Guerra Mundial. El joven se despide de su novia judía, a quien nunca volverá a ver y cumple con sus deberes de soldado adaptándose progresivamente a los avatares de la confrontación hasta que al presenciar una masacre, sufre una extraña reacción: su cuerpo pierde todo trazo de sensibilidad. En la segunda parte –Una Educación Sentimental– el joven intentará superar su enfermedad con la ayuda del Dr. Lasalle y de la enfermera Ermelinde. En la tercera –Esta Lágrima contiene un Mundo– Cruwell, ya casado y con una nueva identidad en el apacible Londres de postguerra, volverá a enfrentarse a un pasado que no le ofrecerá tregua.

Aunque ambientada en la Segunda Guerra Mundial, no se trata de la típica historia de nazis a las que Hollywood y cierta literatura nos tiene acostumbrados. Aquí el tema es la fragilidad del cuerpo ante la capacidad de infringir sufrimiento del ser humano. ¿Se trata de locura? En todo caso, de una locura del cuerpo: la total negación de los sentidos ante una realidad terrible e imposible de aceptar.

En el libro se aprecian alusiones a otras obras literarias. No en vano, el protagonista se llama Kurt, nombre similar al del personaje retratado por Joseph Conrad en El Corazón de las Tinieblas. Pero este Kurt enfrenta su viaje hacia el horror armado con una original barrera contra el dolor.

El tema –trágico y universal– podría haber sido abordado por un escritor de cualquier nacionalidad, pero bajo la óptica de Menéndez alcanza una sabia mezcla de mesura y emoción. Tan importante es lo que dice como lo que deja entrever a través de las elipsis de la historia. El ritmo varía de rápido a pausado en las dos primeras partes, para volverse trepidante en la tercera, invitando a una lectura ávida que probablemente sorprenderá al lector con un final inesperado y cargado de símbolos.

Hay quien califica a La Ofensa como “una metáfora de un siglo trágico”. No estoy segura de esta afirmación, pero sin duda, su lectura mueve a una muy universal reflexión sobre la capacidad degenerativa del mal y la fuerza redentora del bien, como eternos polos entre los cuales se desplaza la humanidad. Y, como todos los buenos libros, provoca en el lector más preguntas que respuestas.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Despedida


Cuando las sombras
tapan los últimos recodos del camino
recuerdo tu sabor
a pueblo viejo.
(Mañanitas cargadas de rocío,
flores de sabana con olor a cielo).

¿Volveré a cruzar tu puente,
a caminar tus calles?
¿Volveré a volar sobre el campanario de la iglesia,
recorriendo con la vista y con los dedos
la tibieza simple de tus tejas de
alfeñique?

No hoy,
quizás mañana.

AP

domingo, 2 de noviembre de 2008

Capote traducido


"No conocía a nadie que escribiese y a poca gente que leyese. Pero el caso era que sólo me interesaban cuatro cosas: leer libros, ir al cine, bailar claqué y hacer dibujos. Entonces, un día, comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble, pero implacable amo".
Truman Capote


Acabo de terminar (o devorar) “Otras voces, otros ámbitos”, de Truman Capote. El gran escritor sureño plantea en esta corta novela (creo que su primera, publicada originalmente en 1947), el camino iniciático que llevará al joven Joel desde su infancia hasta su adolescencia, al tiempo que vislumbra su adultez.

Es una novela excelente, con hermosos y dolorosos pasajes; tiene algo de los héroes de Dickens, pero sin el “happy end”. Tomemos, por ejemplo, a Grandes Esperanzas. Mientras que el joven Pip se levanta entre varios infortunios hasta convertirse en un adulto maduro y seguro de sí mismo, para Joel las cosas no van a resultar tan sencillas. Poco a poco descubrirá que el mundo de los adultos que lo rodean está hecho de mentiras y, eventualmente, se atreverá a abandonarlo para buscarse a sí mismo.

Pero lo que me inquieta no es tanto comentar la novela, sino lo pesada que puede resultar una lectura cuando nos llega mediante alguna traducción demasiado española. Tengo la edición de Bruguera, plagada de habéis, estáis e incluso uno que otro chaval.

Entiendo que se trata de un correcto castellano. No hay dudas. Pero... cómo cuesta conciliar al chico que sufre en Alabama con ese lenguaje más propio de Madrid o Albacete... Es como si forzáramos al personaje principal y a sus amigas Floribel y Idabel a hablar como chamos caraqueños; o, digamos, como si se expresaran con un marcado acento argentino o mexicano. Aparte de ser risible, estas traducciones nos alejan mucho del ambiente que el escritor quiere plasmar, en este caso, el del sur profundo de los Estados Unidos.

La solución podría ser leer los libros en su idioma original. Al menos con lo clásicos, es posible encontrarlos en otros idiomas, incluso aquí en Caracas, pero... cuando uno se encuentra con un libro de un autor japonés, por ejemplo, surge la duda. ¿Cuál será la mejor traducción?. La obra de Murakami ¿habrá sido traducida directamente del japonés al castellano, o la traducción original fue en inglés y de allí se pasó a nuestro idioma? En ese caso, ¿cuánto se ha perdido entre los giros de cada lengua?... un tema que da qué pensar...

sábado, 18 de octubre de 2008

Tarot: El Mago


Es el alquimista, que transmuta la materia y utiliza conscientemente sus poderes. Su pensamiento es ilimitado; el manto rojo y abierto denota que controla sus pasiones; la túnica blanca indica espiritualidad y pureza. Se protege el plexo solar con la serpiente que representa la energía vital. En su mano derecha sostiene una vara con las puntas de cuarzo; la izquierda señala a la tierra. “Como es arriba, es abajo”.

En la mesa de madera reposan los cuatro elementos: agua, fuego, tierra y aire. Manifiesta su voluntad de transmutar la materia. Se rodea de un ambiente luminoso y fecundo.
Su presencia marca el inicio de un proyecto, la inteligencia dirigida con éxito hacia un nuevo comienzo, la acción, lo masculino, yang. La voluntad creadora, juventud, logros, vitalidad, carisma.

Invertida, esta carta representa a un charlatán, abuso de energías, irresponsabilidad, trampa y engaño.

martes, 30 de septiembre de 2008

¡Por fin!: el Grammy para Simón Díaz


Hoy se hizo oficial el anuncio de esta noticia que nos llena de orgullo a todos los venezolanos: el Grammy Latino para el Tío Simón.

Simón Díaz es la quintaesencia del venezolano humilde, trabajador, talentoso y creativo. Es el llanero que nos trajo a la ciudad -y al mundo- la magnífica tonada.

El miércoles 12 de noviembre estaremos simbólicamente junto a él en Houston, cuando reciba ese reconocimiento que sentimos como propio.

En la foto, el querido Tío Simón, con su hija y manager Betsimar Díaz.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Paul Newman


1925-2008
Quiero recordarte como el Brick atormentado de "Una gata sobre el tejado caliente" o el pícaro jugador de "El golpe".
¡Gracias por tus personajes y tu vida bien vivida!

domingo, 14 de septiembre de 2008

Ultimas lecturas: The Brief and Wondrous Life of Oscar Wao, de Junot Díaz



Gracias a mi amiga Mercedes, quien tuvo la gentileza de traerme de USA esta novela, pude disfrutar del libro ganador del Pulitzer 2008 en su idioma original: Spanglish. (Sospecho que en la traducción al español que ya está rodando por aquí se debe perder mucha de la chispa de esta novela).

Esta es la saga de una familia dominicana contemporánea que emigra a los Estados Unidos, concretamente a New Jersey, como la familia del autor. La historia te atrapa desde el principio y te lleva por los sufrimientos de varias generaciones de los Cabral gracias a una maldición que arrastran (quizás desde Africa) y los persigue condenándolos a la infelicidad.

Sé que no suena muy atractiva esta descripción, pero hay más, muchísimo más: un humor negro y delirante en el que el narrador nos explica a los lectores, con la ayuda de muchísimos pies de página, los intríngulis de la historia no-oficial de la República Dominicana, donde no falta ninguno de los íconos de esa isla: desde Trujillo hasta Porfirio Rubirosa, pasando por Cristóbal Colón y las Mirabal... creo que si acaso, le faltó Juan Luis Guerra. Pero antes de irme por las ramas, mejor me concreto a la trama principal (hay varias).

Oscar es un negrito dominicano muy, pero muy desubicado en la vida; es un nerd de la ciencia ficción, apasionado por los héroes de los cómics (él crea sus propias historias como incipiente escritor y sueña con ser el "Tolkien" dominicano), pero es incapaz de levantarse ni una sola chica. Condenado a un mundo sin amor en el que no “encaja”, finalmente Oscar toma algunas resoluciones heroicas. En el interin uno se encariña con esa adorable familia disfuncional incapaz –aún con las mejores intenciones- de ayudarlo a encontrar su lugar en el mundo. Uno sufre con las historias desgarradoras de la madre (Beli), de la abuela (La Inca), de la hermana y el casi-cuñado (este sí, típico macho caribeño), que resulta el narrador de la historia.

Es una novela urbana, familiar, tragicómica y de un ritmo trepidante, que te deja pensando en el infierno tropical que puede ser una supuesta isla paradisíaca, en manos de gente autoritaria, mediocre y francamente malvada. ¿Qué nos pasará a los latinoamericanos que cada cierto tiempo sucumbimos y terminamos colocando nuestros destinos en las manos de caudillos autoritarios? ¿Dónde está nuestra autoestima y nuestro valor?
A lo mejor podemos aprender algo del adolescente soñador, nerd y desadaptado que es Oscar Wao.

viernes, 22 de agosto de 2008

Un encarguito de Pérez Jiménez: La catira de Cela



Con este libro uno se entera de que el escritor gallego y Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela, en sus años mozos aceptó un pequeño encarguito de Marcos Pérez Jiménez: escribir un libro -una novela, para más señas- con la intención de competir y superar a la Doña Bárbara de Gallegos. Casi nada.

Por supuesto, la idea no salió de la cabeza del dictadorzuelo, pues éste no era muy versado en letras; la idea vino de otra mente más inclinada al oficio intelectual, la de Laureano Vallenilla, hijo. El junior del otro Vallenilla, adulador (a su vez) de otro dictador, Juan Vicente Gómez.

Moraleja 1: la historia se repite.

Moraleja 2: a todo militar mandón le sale de vez en cuando un intelectual arrastrado que trata (a realazo limpio) de imponer su "ideología" o "estética cultural" para pulir y justificar sus desmanes.

Moraleja 3: esos intentos generalmente no pasan de un esfuerzo patético que aún muchos años después provocan unas cuantas carcajadas.

En esta tierra venezolana ocurren cosas insólitas y sorprendentes, tan sorprendentes como que un escritor gallego pase unos cuantos meses recorriendo nuestros país, vista liqui-liqui, toque cuatro y se monte a caballo y ya se sienta: a) llanero!!!, b) autorizado a escribir la gran novela venezolana, c) coloque todos los modismos que aprendió en su viaje y en diccionarios de venezolanismos en todos los personajes de la novela y d) prepare una serie de libros "venezolanos", sobre las diferentes regiones de nuestro país (que serían pagados a precio de dólar petrolero).

El libro "Historia de un encargo: La Catira de Camilo José Cela", del escritor venezolano Gustavo Guerrero es una deliciosa lectura que a ratos analiza con ironía el atrevimiento de Cela, los estrechos vínculos entre la dictadura franquista y la vernácula, cuenta unos sabrosos chismes (muy bien contados) sobre los intelectuales de la época y nos transporta (para sorpresa de los que no habíamos nacido en los 50's) a un momento ya olvidado de nuestra historia donde el Nuevo Ideal Nacional de Pérez Jiménez trataba de imponerse para justificar su régimen autoritario.

Lo recomiendo sin reservas.

Ah, se me olvidaba, el libro ganó el Premio Anagrama de Ensayo 2008.

jueves, 31 de julio de 2008

Lo que dicen algunos escritores...



... En este caso, sobre el arte de escribir:

“Practica el arte, recordando en todo momento que tu oficio es decir qué ves, y sigue con la historia”.
Stephen King, en Mientras Escribo

“Escribir lo que uno quiere escribir es lo que importa, y que eso importe por siglos o por horas es lo de menos”.
Virginia Woolf, en Un Cuarto Propio.

“Corregir consiste en hacerle creer al lector que las cosas fueron escritas sin mucho trabajo”.
Marcelo Di Marco, en Taller de Arte y Corrección.

“Si ustedes quieren hacer algo agradable, como mimarse a sí mismos, en medio del tráfago de la terrible escritura, tomen un libro cualquiera que les parezca atractivo y tírense a leer en un diván en una tarde calurosa, luego se dejan adormecer y, pasado un ratito, se despertarán renovados y escribirán algo lindo, fuerte, ingenioso. Eso me pasaba a mí. Total, si no les pasa a ustedes, al menos no les hará mal”.
Alicia Steimberg, en Aprender a Escribir

“No pulir, no limar demasiado; hay que ser desmañado y audaz. La brevedad es hermana del talento”.
Antón Chéjov, en Sin Trama y sin Final: 99 Consejos para Escritores.

“Ser consciente de uno mismo es el enemigo de todo arte, sea la actuación, la escritura, la pintura o la vida misma, que es el mayor arte de todos”.
Ray Bradbury, en Zen en el Arte de Escribir

“La imaginación es la cualidad humana que más nos aproxima a los dioses”.
Eduardo Liendo, citado por Ficción Breve Venezolana.

viernes, 11 de julio de 2008

Guía de jóvenes humoristas (por Francisco Pimentel, alias “Job Pim”)


Especial para “Caricaturas”

Un nuevo semanario
lanzan Alfa y Rivero a la corriente:
y bien, lo extraordinario
es que no lo hayan hecho hasta el presente,
puesto que todos dos tienen madera
de primera.

Y aunque me consta que no van a oscuras,
pues si ayer comenzaron ya están lejos,
yo, que puedo ¡ay! contarme entre los viejos,
para “Caricaturas”
rimaré unos consejos.

Primero y principal: si el “niño” cuaja
no hay que dormirse sobre los laureles;
debe aspirarse a conquistar la faja,
si es que hay faja en las luchas de papeles.

Segundo: recordar que el humorismo,
la manera festiva,
no es lo mismo
que la sátira cruel o la diatriba,
y que con enconosas ironías
lo que se hace es perder las simpatías,
a reserva
de un radical verazo por la terva
que atrase el semanario quince días.

Tercero: hacer elipsis
de la desmesurada sicalipsis,
pues si es verdad que la mostaza es buena,
si ajíes se le añaden envenena.

Y cuarto, en fin: hay que tener en cuenta
que en los “palitos” todo es empezar,
y por tanto es preciso decretar
la Ley Seca en terrenos de la imprenta.

Envío:
Hijos míos, seguid estos consejos
y en poco tiempo llegaréis a viejos.

Job Pim
(Consejero de la Juventud)


viernes, 4 de julio de 2008

Libertad, liberté!


Ya van a ser las siete.

El tráfico fluye por un Paris caluroso, que se despereza muy despacio, soportando la invasión de turistas veraniegos. Antes de abordar su taxi para hacer unos cuantos francos, Jean Claude compra el periódico y al ver la foto que adorna la primera plana sonríe pensando que esta noche tendrá mucho que hablar con Marie.

Jairo enciende la tele apenas abre los ojos. Anoche se desveló viendo la rueda de prensa y se gastó unos cuantos dólares hablando con su familia, a miles de kilómetros al sur de este New Jersey, a donde lo ha llevado su afán por aprender inglés. Se desayuna con un ojo puesto en CNN y otro en la cafetera que descansa allí mismo, en la mesa de noche de su improvisada habitación de estudiante. El aroma de café que le trajo su novia en la última visita le trae dulces recuerdos de Valledupar.

Yolanda se apretuja con otros 35 pasajeros en el Encava que la lleva desde Petare hasta Chacao. Como le toca ventana puede ver a través del vidrio sucio los kioscos que enarbolan la misma fotografía. Piensa en sus hijos, se santigua, le da gracias en silencio al Nazareno y se promete comprar la noticia apenas baje del carrito.

Jean Claude, Jairo y Yolanda saben que valió la pena marchar y rezar por Ingrid.


Arturo Uslar Pietri y la Venezuela posible

Aurora Pinto


“Había descubierto entonces que él también era Robinson. En mitad de la ciudad, o en mitad del mundo. Solo en su isla aprendiendo a ser hombre y a valerse”. (1)

Arturo Uslar Pietri, La Isla de Robinson



No son muchos los hombres de letras y pensamiento que llegan a incursionar con igual éxito en la novela, el cuento, el ensayo, el teatro, la poesía, al mismo tiempo que en el periodismo, la política, la diplomacia, la docencia y la televisión. Como los genios del renacimiento, Arturo Uslar Pietri abarcó estas múltiples dimensiones del saber y en todas sus aportes fueron valiosos.

En el caso del periodismo, es de los pocos intelectuales del mundo que logra mantener una columna en un periódico –en este caso, El Nacional-, durante cincuenta años. Quizás sea precisamente la columna Pizarrón la que ofrece tanto al hombre común como al académico una vía segura para estudiar y comprender su pensamiento.

Durante medio siglo, Uslar observa, reflexiona y estudia a Venezuela y al mundo. Moldea su pensamiento en estos textos breves, en los cuales se imponen las restricciones del periodismo impreso, y exigen el máximo de su capacidad de síntesis. Hay en su escritura agudos análisis de un erudito que, lejos de abrumar con su prosa, consigue interesar al hombre de a pie sobre los temas históricos y culturales más trascendentes de la contemporaneidad. El estilo de este gran comunicador es ejemplo de síntesis y sobriedad. Algunas veces muestra atisbos de emoción, como cuando evoca personajes y acontecimientos que le atañen directamente; así sucede con las muertes de su padre y de su hijo; sin embargo, logra empatía con el lector sin ceder a la emotividad gratuita y alcanza alturas magistrales en esa sobria despedida que es la columna final: “Una larga jornada” (2) , el ocaso sereno del hombre público que sabe que llega a su fin.

En los cincuenta años de Pizarrón se encuentran reflejados los temas que van a ser una constante de su pensamiento. Temas que sorprenden por lo atinado de sus reflexiones y la vigencia que conservan muchos años después.

El origen de Venezuela y el mestizaje; los mitos que movieron a los colonizadores; los inicios y avatares de nuestra historia republicana; la democracia como concepto universal y como conquista del venezolano; la educación en América; el aporte del mundo hispano en el desarrollo de la humanidad; la evolución de las comunicaciones y sus consecuencias en la grandes transformaciones de la cultura universal. Vale la pena detenerse en algunos de estos temas para comprender lo que el docente oculto tras el periodista escribió en el pizarrón del aula de papel que es la prensa para que aprendiéramos a conocernos y aceptarnos y contribuir así con la construcción de una Venezuela posible.

El mito de El Dorado y el pensamiento mágico
No es casual que tanto en su dimensión de autor de ficción como en su papel de columnista, Uslar se interese por el mito de El Dorado. Buena parte de nuestros males se desprenden de esa búsqueda insensata de los conquistadores españoles de la inalcanzable ciudad mítica, llena de riquezas y alimentada por la fantasía.

De los escritos de Uslar sobre el tema se desprende que es ésta una de las tragedias de la América Hispana. A diferencia de los colonos ingleses, quienes se adentraron en las nuevas tierras con el ánimo de establecerse y fundar un nuevo mundo, muy diferente fue el sueño de los conquistadores españoles. La motivación era otra: alcanzar la gloria de una riqueza fácil, arrebatarla y regresar a España convertidos en señores.

La insensatez de los conquistadores los llevó a organizar las más arriesgadas expediciones y a planificar hipotéticas ciudades y reinos que nunca se materializaron. La organización de la administración española que años después de la conquista se materializaría en la excelente planificación de las ciudades coloniales fue reemplazada durante la conquista por el pensamiento mágico: esa noción que aún hoy en día nos acompaña de obtener la máxima prosperidad con el mínimo esfuerzo. La idea de alcanzar la realización personal a través del trabajo no llegó a calar hondo en los primeros españoles que llegaron a América.

La fuerza del mito aún persiste en nuestros días, aunque ahora no se encuentra simbolizado por el reino inalcanzable de El Dorado, sino por el rendimiento irracional de las muchedumbres ante algunos caudillos. Uslar alude al mito de Perón en la Argentina y a la fe ciega que despertó en el inconsciente colectivo de las masas, más allá de doctrinas o ideologías. Es la estrecha relación entre el pensamiento mágico y el poder en América Latina.

Contra este mal advierte Uslar cuando exalta la figura del Mariscal Sucre como el anticaudillo. A diferencia de otros jefes militares surgidos en el fragor de la guerra de independencia, Sucre –y también Bolívar- se encuentra motivado por ideales más nobles que el apetito individual de poder.

El otro mito del pensamiento mágico, no sólo venezolano y latinoamericano, sino que ya forma parte del mundo occidental es el del Buen Salvaje. La visión del hombre como un ser perfecto en su estado natural que surgió con el descubrimiento de América aún domina en nuestros días. De este mito nació la revolución francesa y sigue alimentando otras revoluciones y sustentando sueños utópicos. Uslar Pietri nos recuerda que la aseveración de la bondad natural del hombre nunca ha podido ser probada y afirma que, ante la actual crisis de las ideologías, la humanidad buscará reemplazar este mito por otro de igual fuerza y que origine nuevas transformaciones.

El mestizaje como expresión de la nacionalidad
La peculiar unión de tres razas: la española, la india y la negra, tiene en el pensamiento de Uslar Pietri un lugar preponderante como explicación del ser nacional y de la idiosincrasia latinoamericana. A diferencia de otros intelectuales que defienden la supremacía de alguna de estas razas sobre las otras dos, Uslar destaca la nueva estirpe que se forma a partir de ellas a través del mestizaje. Si bien reconoce la importancia de la lengua castellana como el idioma que prevaleció gracias a la conquista, afirma que más que la imposición de un lenguaje y una idiosincrasia se trató de una fusión y más que mero transplante de costumbres y hábitos, los conquistadores trajeron un añadido al que llama injerto (3) : el elemento que permitió la creación de un mundo y un hombre nuevo.

Ante aquellos que de manera romántica exaltan hoy en día al indio como la raza más significativa de Latinoamérica, en detrimento de cualquiera de las otras que han contribuido a formarnos, vale la pena recordar la visión realista de Uslar, quien aún reconociendo la importancia del indio por ser el más antiguo habitante del continente americano, nos recuerda que finalmente el ser nacional está compuesto por elementos diferentes a lo que representaban las tres razas en su estado puro. Es una fusión sin igual y poderosa que se aprecia en las más diversas manifestaciones culturales: en la cocina, en el arte, en el sentir religioso. El “pequeño género humano” del que hablaba Bolívar es el hombre nuevo americano y gracias a él se hace nuestra historia.

La Independencia y la creación de la república
Gloria y tragedia se encuentran asociadas, unidas indisolublemente en la formación de nuestra nacionalidad. La formidable labor de crear nuevos países pasó por una gesta heroica, pero que trajo numerosas calamidades a las nuevas repúblicas, fundamentalmente a Venezuela. Así nos recuerda Uslar Pietri al referir que en el caso de nuestro país la guerra de independencia fue la más larga –quince años- y se llevó la tercera parte de nuestra población, dejando al país libre de la dominación española, pero empobrecido y dividido entre numerosos caudillos que se disputaban liderazgos regionales.

El nombre de Venezuela bien podría haber nacido de la casualidad, como lo reseña Uslar al mencionar que esa designación se impone sobre otras más poéticas o acertadas, como Tierra de Gracia o Nueva Andalucía. Pero más allá del nombre propio con el que comenzó a identificarse nuestro territorio sin ser todavía un país, lo trascendente es la evolución que experimentó desde la conquista y la colonia hasta llegar al momento decisivo de la independencia, cuando deja de concebirse como un apéndice de España y adquiere una identidad de nación libre y soberana.

La semilla de las ideas independentistas necesitó de unos hombres que estuvieran a su altura: Miranda, Bolívar, Bello y Rodríguez. Son cuatro caracteres y cuatro pensamientos que difieren en muchos aspectos, pero tienen la suerte de coincidir en las ideas republicanas que luego de la guerra tomarían forma en nuestros países.

El altivo Miranda, lleno de ideas revolucionarias y europeizantes; el inquieto Bolívar, consciente ya desde su juventud de la necesidad de nuestros pueblos de encontrar una identidad propia; Bello, el intelectual, preocupado porque la ruptura con España no significara una interrupción de un proceso histórico. Y finalmente, el maestro Rodríguez, quien ya había inculcado en su alumno más notable, -Bolívar-, la idea de la originalidad de América.

La independencia, más allá de las circunstancias sociales y políticas que coincidieron para su realización –la ocupación de España por parte de Francia y el disgusto de los mantuanos por ser considerados súbditos de segunda categoría- partió de una búsqueda de identidad que sólo podía resolverse con la instauración de una república. Bien nos recuerda Uslar que más que una ruptura con España, la contienda independentista tuvo características de guerra civil. Españoles con ideas republicanas participaron en las filas patriotas, mientras que numerosos criollos se sumaron a la defensa de los privilegios del monarca. Fueron hermanos defendiendo diferentes sistemas políticos. De esta aparente contradicción, donde una vez más se pone de manifiesto el mestizaje, nace un país donde las nociones de vida republicana y democracia aún tardarían muchos años en imponerse.

La educación en Venezuela
Quizás es Uslar Pietri uno de los intelectuales venezolanos que más ha destacado la originalidad del pensamiento de Simón Rodríguez acerca del sistema educativo que debería imponerse en Venezuela y América. Coincide con él en su búsqueda de una pedagogía original de nuestro continente, orientada a proporcionar al ciudadano fundamentos educativos, un oficio útil y el acceso a la propiedad de la tierra, permitiéndole así convertirse en colono de su propio territorio.

Pero además de resaltar a Rodríguez, Uslar también expone sus propias ideas sobre las debilidades y oportunidades de nuestra educación. Desde los años cuarenta divulga su convicción acerca de la necesidad de que la educación universitaria no sea gratuita. Defiende este punto álgido argumentando con mucha lógica: “lo que nadie paga a nadie le duele”(4). Al haber sido ministro de Educación Nacional conoce los problemas educativos a fondo. Se aleja de las posiciones demagógicas, aboga por los exámenes de admisión y la selectividad al momento de aceptar a maestros y profesores. Estos argumentos, sin duda, deben haberle granjeado pocas simpatías entre los políticos de la época, pero siempre tuvo la valentía de sostener su opinión y sustentarla con razones.

Otra de sus preocupaciones con respecto a la educación universitaria fue siempre que nuestros centros de estudios supieran mantener su independencia frente a las ideologías y lo que denomina “servidumbre política”(5); esto es, que se dedicaran a formar y a forjar a los ciudadanos del futuro.

La democracia y los héroes civiles
Al analizar el origen de la democracia en Venezuela y en los otros países americanos, Uslar no puede dejar de reconocer la profunda diferencia entre la manera como se impuso este estilo de gobierno entre los americanos del norte y entre los del sur.

Mientras los primeros ya tenían una sociedad democrática, cuya consecuencia lógica fue el movimiento independentista de la hegemonía inglesa, en los últimos, la democracia se impuso abruptamente al obtenerse la independencia de España. A la ruptura con los principios absolutistas de los monarcas españoles siguió la inmediata adopción de los más elevados ideales de democracia e igualdad social nunca antes experimentados por nuestros pueblos.

Como era lógico esperar, se impuso el caos que dio origen a la ausencia de institucionalidad y a la proliferación de caudillos. En consecuencia, la adopción de los principios democráticos ha experimentado en América Latina un largo y difícil camino en el cual somos proclives a equivocaciones y retrocesos. Hay entre nosotros una tendencia a la anarquía y al individualismo, al “nominalismo”(6), definido por Uslar como el pensar que al adoptar un nombre, que bien pudiera ser el de la democracia, ya se está ejerciendo la idea que se encuentra tras esta definición.

También hay quienes piensan que los pueblos de América Latina no están preparados para la democracia y esta vendría a ser un derecho exclusivo de las naciones más desarrolladas. A ellos, Uslar les responde que hemos luchado por ideales de igualdad y justicia desde la conquista, porque estos principios son parte inherente al ser humano. También recuerda que numerosas veces han sido precisamente países del primer mundo los que han caído subyugados por los más feroces dictadores e ideologías.

El pensamiento de Uslar sobre la mejor manera de lograr que se imponga la democracia en nuestros países nuevamente coincide con el de Simón Rodríguez, quien confiaba en la fuerza de la educación como elemento transformador de las sociedades en la tarea de formar ciudadanos.

Pero, ¿cómo debe ser una educación orientada hacia principios democráticos? Uslar se lamenta de la preponderancia en nuestros pensum de estudios de la exaltación de los héroes militares. Aún reconociendo la importancia de los guerreros de la independencia en la formación de la república, específicamente en el caso de Venezuela, llama la atención sobre la necesidad de conocer y destacar a los numerosos héroes civiles con los que cuenta nuestra patria. Menciona como ejemplo de virtudes cívicas a Valentín Espinal, Martín Tovar, Cecilio Acosta, Fermín Toro, José María Vargas, entre otros. Todos, hombres cuyos pensamientos y acciones civilizadoras contribuyeron enormemente a forjar nuestra nacionalidad.

La ausencia del reconocimiento a estas personalidades y a sus obras deriva en una visión parcial y deformada de la historia. Es como si sólo el lado guerrero de nuestros prohombres fuera el más importante, cuando en realidad un país puede nacer de un hecho violento y necesario como la guerra de independencia, pero para convertirse en nación necesita ejercer la vida republicana y en ella, a través de sus personajes civiles, se crea y practica la democracia. Esto se logra a través de la formación de las instituciones, del florecimiento de las artes y las ciencias, de la evolución del pensamiento y del ejercicio diario de indispensables actividades civiles como el trabajo, la educación y la política.

Así como resalta las cualidades de los héroes civiles, se preocupa porque la enseñanza de la democracia no se quede sólo en la vacía memorización de un conjunto de reglas, sino que la escuela enseñe a los alumnos a convivir democráticamente, a respetar los pensamientos diferentes y, sobre todo, a buscar y a defender la libertad.

La evolución de la cultura
Uslar Pietri nunca dejó de interesarse por estudiar y reflexionar acerca de los aspectos culturales, históricos, sociológicos y políticos que contribuyeron a la evolución de la humanidad.

En este sentido, ejerció una labor docente al divulgar por medios masivos y en un lenguaje ameno, conversacional y fácilmente entendible su interpretación de grandes temas universales.

En Pizarrón abordó las consecuencias de las grandes transformaciones que ha vivido la humanidad, con especial énfasis en las ocurridas durante el siglo XX y de las que fue testigo. Son de particular interés sus observaciones sobre los medios de comunicación de la cultura.

Al remontarse a la invención de la imprenta por parte de Guttemberg, destaca como la masificación del libro ha significado que un mayor número de personas acceda al saber. De la imprenta también se esperaba que funcionara como el artículo mágico capaz de ayudar al hombre a salir de las tinieblas, otorgándole la propiedad de ser el vehículo más adecuado para imponer la cultura sobre la oscuridad y la ignorancia.

Según Uslar, esto no ha sido siempre así, pues existieron sin duda civilizaciones admirables que no poseyeron este instrumento; igualmente, luego de la invención de la imprenta, el uso dado a los libros ha sido muy variable. Bien puede ser elemento de progreso como de difusión de ideas oscurantistas. Sin embargo, es indudable su trascendencia como elemento transformador y moldeador de sociedades.

Los medios de comunicación, en general, poseen para Uslar esa característica revolucionaria. Al referirse al diario, lo llama la “universidad en la calle”(7), expresión que cobra un interesante significado. Atribuye al periódico una labor docente, de formación del ciudadano al permitirle, en contraste con la inmediatez de los medios audiovisuales, un nivel de profundización, interpretación y pertinencia que lo distingue.

Al mencionar a la computadora y su importancia, Uslar se adelanta a la invención de Internet, siendo capaz de avizorar un futuro en el cual está al alcance de la mano y de manera casi ilimitada, todo el conocimiento humano. Pero advierte que la computadora y lo que de ella se deriva finalmente es sólo una herramienta más, susceptible de ser utilizada tanto para el engrandecimiento del hombre como para su degeneración.

El petróleo y la riqueza fácil
Este es uno de los temas más constantes en el pensamiento de Uslar y probablemente por el que será más recordado. Prueba de una admirable capacidad de observación, estudio de la realidad y percepción del futuro es aquel temprano editorial de 1936 escrito en el diario Ahora, titulado: “Sembrar el petróleo”, y comentado unos años después en Pizarrón.

El origen del predominio de la riqueza fácil en Venezuela bien pudiera estar asociado a la conducta de nuestros conquistadores, para quienes la prosperidad material era un objetivo a alcanzar sin mediar el esfuerzo, la disciplina y el trabajo.

En todo caso, Venezuela es uno de los pueblos que sucumbe a la tentación de la abundancia no ganada gracias a la aparición repentina de petróleo, hecho que transforma repentinamente a un país rural, de menguada economía, en una nación de nuevos ricos que no se han procurado esa prosperidad, sino que les viene dada por caprichos de la naturaleza.

Uslar ve muy temprano el peligro que esto representa y propone acciones concretas para evitar sus consecuencias: invertir en la diversificación de la economía para no depender de una sola fuente de ingresos, aprovechar la riqueza transitoria para promover la agricultura como fuente reproductiva de entradas económicas. Su llamado fue a hacer de la explotación de un bien no renovable una fuente de prosperidad para el futuro.

Uslar deplora muchos años después la oportunidad perdida de haber invertido en salud, educación y obras de infraestructura que nos podrían haber convertido en una nación moderna. El populismo y la demagogia –puntualiza- nos han apartado de la prosperidad asociada a la economía de mercado, sistema probado con el éxito de los países más avanzados.

Es lamentable que ni entonces ni hoy haya sido entendida y aplicada en toda su dimensión esta oportuna advertencia.

Un pensamiento luminoso
Al leer los artículos de Pizarrón y asomarse a la obra y vida pública de Arturo Uslar Pietri surgen una serie de interrogantes sobre el papel de los intelectuales en la historia de nuestro país. Nos parece pertinente reflexionar sobre la relevancia que atribuimos los venezolanos a nuestros hombres de letras.

¿Será que hemos condenado a nuestros intelectuales a un mero papel decorativo?

Es innegable que Arturo Uslar Pietri recibió en vida numerosos reconocimientos y tuvo la oportunidad de intervenir y dejar huella en instituciones venezolanas al formar parte del Congreso Nacional, intervenir en la redacción de importantes leyes y cumplir actuación destacada como ministro y diplomático. Sin embargo, una lectura atenta de los últimos artículos de Pizarrón revela su gran desengaño, que casi podríamos calificar de amargura e impotencia por todas las oportunidades de rectificar el camino que perdió nuestro país y la indiferencia demostrada por dirigentes y ciudadanos ante sus advertencias.

Cabe preguntarse: ¿Qué haremos los venezolanos con las reflexiones y pensamientos de Arturo Uslar Pietri? ¿Cómo administraremos su legado?

Hay un país Uslar, un pensamiento Uslar, una estética cultural Uslar, un país que fue pensado, pero que nunca tuvimos el valor de construir. Es quizás esta la tragedia del intelectual venezolano, del maestro a quien se oye pero no se escucha; a quien se reverencia y se rinden homenajes, pero se le da la espalda. Él es, probablemente, la conciencia molesta que nos dice lo que no queremos oír, lo que nos negamos a asimilar y comprender.

Arturo Uslar Pietri coincide, como hemos revisado, con muchos de los pensamientos de ese otro gran incomprendido que fue Simón Rodríguez, el Robinson venezolano del siglo XIX. ¿Acaso también condenaremos a Uslar a la soledad de Robinson en su isla? ¿Será reducido dentro de unos años su pensamiento a unas cuantas frases, que podrían ser adoptadas por el populismo y la demagogia que tanto aborreció en vida?

Esperamos que esto no ocurra sino que otras generaciones, quizás más valientes y perspicaces, se atrevan a adoptar y poner en práctica su legado.

Aunque ya Uslar es objeto de estudio, queremos creer que sus ideas seguirán estimulando la reflexión y la búsqueda de una Venezuela posible en los años venideros. Pizarrón será sin duda una herramienta indispensable para comprender y acercarse al pensamiento luminoso de este venezolano universal.




Bibliografía

Biblioteca Uslar Pietri (2006). Pizarrón. Caracas: Los Libros de El Nacional, Universidad Metropolitana. Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri.

Uslar Pietri, Arturo (1975). El Globo de Colores. Caracas: Monte Ávila Editores, C.A.

Uslar Pietri, Arturo (1982). La Isla de Robinson. Barcelona: Editorial Seix Barral, S.A.

Uslar Pietri, Arturo (1997). Las Nubes. Caracas: Monte Ávila Latinoamericana Editores, C.A.


(1) Uslar Pietri, 1982: 14
(2) Biblioteca Uslar Pietri, 1997a: 471
(3) Biblioteca Uslar Pietri, 1997b: 55
(4) Biblioteca Uslar Pietri, 1997c: 15
(5) Biblioteca Uslar Pietri, 1997d: 322
(6) Biblioteca Uslar Pietri, 1997e: 396
(7) Biblioteca Uslar Pietri, 1997f: 199

jueves, 26 de junio de 2008

¡Sorpresa y alegría!





Texto publicado en la Página Web de la Universidad Tecnológica del Centro (Unitec):

"Ganadores del concurso Uslar 100 años
La Universidad Tecnológica del Centro y el diario El Nacional se complacen en informar los ganadores del Concurso Nacional de Lectura Uslar 100 años, una iniciativa para divulgar y fortalecer el conocimiento de las grandes ideas de este ilustre venezolano.

Los ganadores son: en la categoría Estudiantil, Erly Álvarez, Néstor Liendo, Héctor Hernández, Marcos Castillo y Alejandro Azrnouz; y en la categoría Libre: Aurora Pinto, Luís Lizardi, Ricardo Henríquez, Milagros Rosas y Ana Patricia Melo.

Los afortunados recibirán en ambas categorías, para el primer y segundo lugar: una computadora portátil con accesorios, para el tercero: una computadora de escritorio con accesorios, y para el cuarto y quinto puesto: una computadora de escritorio.

Los participantes prepararon un ensayo basado en el libro Pizarrón, antología de la columna “Pizarrón”, a cargo de Rafael Arráiz Lucca y Edgardo Mondolfi".



En las fotos:
José Rafael Revenga, presidente de la Fundación AUP; Miguel Enrique Otero, presidente de la C.A. Editora El Nacional; César Peña Vigas, rector de la Unitec; Arístides Maza Tirado, presidente del Banco Caroní; Luis Eduardo Martínez, Vicerrector Administrativo de la Unitec.

Los felices premiados. (¡Puras sonrisas!).

Festejamos con las incondicionales Monique Loho y Olga Mejías

domingo, 22 de junio de 2008

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal



Con gran expectativa esperaba el estreno de esta cinta. Y mis expectativas se estrellaron con la realidad.
En esta última (¡ojalá que realmente sea la última!) película de la serie vemos a un Harrison Ford avejentado, pero en forma, que llega al Perú, le confiesa a su joven amigo Mutt (Shia LaBeouff) que estuvo antes en ese país con... Pancho Villa!!! Luego habla en dialecto maya con los indígenas locales!!!
Mucha persecución, una pizca de romance y un final demasiado previsible le hacen a uno desear el definitivo retiro de Indy.
A veces es mejor dejar a los héroes dormir en paz.

viernes, 6 de junio de 2008

Una rosa para el poeta





"A la rosa no le preocupa el que sea efímera, pues tiene suficiente fe en su propio perfume que le anticipa la certeza de la resurrección".

El Cuaderno de Blas Coll
Eugenio Montejo
(Caracas, 1938 - Valencia, 05-06-2008)

domingo, 1 de junio de 2008

¡Una meta lograda!






He subido y bajado montañas en plena tempestad, pero nunca antes había corrido con lluvia. Y nunca pensé que lo haría; pero siempre hay una primera vez para todo.

De los 10 kms del Maratón de Avon dedicado a la lucha contra el Cáncer, al menos los primeros siete fueron bajo la la poderosa descarga de las nubes. Cosa que no amilanó a los 6 mil participantes. Algunos con paraguas, otros con ponchos plásticos y la mayoría sin mayor protección que el entusiasmo partimos a las 7:38 a.m. del domingo 01 de junio por una húmeda Av. Principal de Las Mercedes rumbo al Cafetal.

Ya cerca de Caurimare la lluvia arreció de tal manera que no había manera de esquivar los enormes charcos, así que al sonido del agua sobre el pavimento se agregaba el "splash, splash" de cada pisada. Por un momento volteo hacia la persona que tengo a mi derecha; es una mujer de unos 40 años que sonríe y estira los brazos en cruz con las palmas hacia el cielo. "No luches con el agua, recíbela con alegría, como una manifestación más de la vida", parece decirme sin palabras.

Entonces me olvido de las gotas que mojan mi cara y bañan mi cuerpo y recuerdo que corro por la vida; corro por las amigas, las compañeras de trabajo que ya no están y también por las que sobrevivieron, por las mujeres de mi familia Pinto y por las mujeres de mi familia Paredes, que han vencido con valor y la ayuda de sus esposos e hijos esa terrible enfermedad; entonces, toda incomodidad y todo esfuerzo me parece pequeño; cuando bajo hacia la Río de Janeiro escampa, consigo fuerzas para hacer el último "sprint" y alcanzo la meta. Por ellas, por nosotros, por ustedes, por todos.